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observatorio continuo de key data

Tras la coalición, Unidas Podemos revierte su caída en los sondeos y volvería a crecer en votos y escaños

Tras dos años y medio de pérdidas parlamentarias, tanto en las urnas como en las encuestas, la formación de Iglesias ha empezado a remontar después de entrar en el Gobierno de Sánchez, según las estimaciones de Key Data para Público. En cambio, el giro a la derecha de Casado no logra reactivar al PP, mientras que Vox ganaría más votantes y diputados en unas generales.

Hemiciclo comparativo de los escaños estimados para el Congreso por Key Data, frente a los obtenidos en las pasadas elecciones.
Hemiciclo comparativo de los escaños estimados para el Congreso por Key Data, frente a los obtenidos en las pasadas elecciones.

Unidas Podemos está obteniendo más réditos electorales que el PSOE tras la formación del Gobierno de coalición, y la formación morada lograría revertir la caída de apoyo de los votantes que la ha aquejado desde junio de 2016, ganando en intención de voto y en escaños del Congreso, al tiempo que los socialistas acusan el desgaste de las difíciles negociaciones de investidura con las fuerzas nacionalistas y perderían un diputado si se celebrasen unas nuevas elecciones generales.

Al menos, ésa es la estimación efectuada por el gabinete demoscópico Key Data en la última oleada del Observatorio Continuo para Público que se elabora mediante una evaluación ponderada, o desk research, de todas las encuestas publicadas. Según ese estudio de sondeos, Pablo Iglesias ha conseguido invertir, mediante una actitud discreta y negociadora, la tendencia a la baja que padecía su formación desde hace dos años y medio.

Las estimaciones de Key Data atribuyen a Unidas Podemos una ganancia de 300.000 votos –al subir casi un punto en el porcentaje de votos válidos– y dos escaños más en el Congreso (hasta sumar 37), mientras que el PSOE se quedaría con 119 parlamentarios. Sin embargo, en términos estadísticos Pedro Sánchez consigue mantenerse prácticamente en el mismo nivel de apoyo popular que gozaba en noviembre, ya que su descenso en votos sería de sólo tres décimas, y es de suponer que vuelva a crecer en intención de voto una vez se olviden los escollos de la investidura y se pongan en práctica las reformas prometidas por el nuevo Ejecutivo.

Así que la instauración del primer Gobierno de coalición desde el retorno de la democracia, tras la dictadura, no ha variado profundamente las preferencias del electorado, como se puede observar en esta tabla completa de las nuevas estimaciones de Key Data, comparadas con los resultados registrados en los comicios del 10-N:

Tabla comparativa de las estimaciones de Key Data en marzo de 2020 con los resultados de las elecciones generales de noviembre de 2019.

En esta tabla también se aprecia un repunte de la participación, que aumentaría dos puntos (hasta el 71,2%) después del bajón que sufrió el 10-N como consecuencia de la convocatoria de dos elecciones generales en un mismo año.

Vox rozaría los cuatro millones de votos y sacaría 58 escaños

Pero el fenómeno más notable es el del continuado ascenso del ultraderechista Vox, que seguiría ganando votantes –hasta alcanzar los cuatro millones de sufragios o un 16% de los votos válidos– y se reforzaría en el Congreso con una ganancia de seis diputados, para ocupar 58 de los escaños de la Cámara.

Este crecimiento ultra se debe al debilitamiento del PP –que perdería dos diputados al caer un par de décimas en porcentaje de votos válidos– y al hundimiento de Ciudadanos, que acabaría con sólo 8 escaños –ya por detrás de los dos partidos independentistas del Govern catalán– y sólo millón y medio (un 6%) de votantes.

Abascal atraería a más de medio millón de nuevos votantes desde las filas de los abstencionistas

Aunque el estudio de las transferencias de votos que arrojan las tablas completas de Key Data es bastante más complejo, ya que los traspasos de votantes entre Vox y Ciudadanos, así como entre Vox y el PP, aportan en ambos casos saldos ligeramente negativos para la formación de Santiago Abascal. El verdadero caladero ultra está en las filas de la abstención, de las que el partido posfranquista atraería a más de medio millón de nuevos votantes (para obtener un saldo positivo de sólo 340.000 sufragios más, ante el arrepentimiento de muchos de los que escogieron su papeleta el 20N y ahora regresaría a PP o Cs).

En cualquier caso, el sistema electoral español diseñado para blindar el bipartidismo está beneficiando ahora al nuevo partido de extrema derecha porque se aprovecha de la Ley D'Hondt en circunscripciones provinciales pequeñas para arrebatar escaños a sus rivales de derechas o de izquierdas.

El siguiente gráfico interactivo (pasando el cursor sobre las barras aparecen los datos completos) muestra como quedaría la relación de fuerzas políticas en cada una de las comunidades autónomas:

Vox ganaría escaño en Castilla-La Mancha, Extremadura, País Valencià, Andalucía, Galicia y Madrid

Vox ganaría un escaño en Extremadura arrebatándoselo al PP, pero obtendría otro nuevo diputado en Castilla-La Mancha quitándoselo al PSOE, al que también quitaría uno en Andalucía. En Galicia le arrebataría uno a la izquierda nacionalista y en el Paìs Valencià se lo quitaría a Ciudadanos. El sexto de sus nuevos parlamentarios lo obtendría en Madrid, a costa del descenso de Más País, el fracasado experimento de Íñigo Errejón, que ya no llegaría en toda España ni al 2% de los votos válidos.

El resto de los cambios previstos por Key Data son menores, aunque caben destacar las consecuencias para Esquerra Republicana de sus concesiones al PSOE a cambio de la formación de la mesa de diálogo entre el Gobierno central y la Generalitat de Catalunya.

Según estas estimaciones, ERC perdería un diputado en beneficio de Junts per Cat. Pero la CUP conservaría sus dos escaños y los tres partidos independentistas catalanes mantendrían casi intacto su nivel de algo más de 1,6 millones de votos en unas elecciones generales.

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