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Conflicto en el PSOE Tormenta en el PSOE por su posición en el Congreso ante la 'ley trans'

Feministas del PSOE, que firmaron una carta en contra de facilitar su tramitación, mostraron su indignación cuando el Grupo Socialista apuntó que daría luz verde. Fuentes del Gobierno y de la dirección del partido indicaron que siempre se optó por la abstención para no ser obstáculo si los grupos proponentes conseguían sacarla adelante.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, charla con el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, y con el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, en el hemiciclo del Congreso, antes del de la Ley Trans registrada por ERC, Más País, Compromis, CUP
La ministra de Igualdad, Irene Montero, con el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, y el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, en el hemiciclo del Congreso. E. Parra/POOL / EUROPA PRESS

La Proposición de Ley (PdL) de la denominada ley trans debatida este martes en el Congreso a propuesta de los grupos parlamentarios que apoyan al Gobierno y que contó con el respaldo y el apoyo de Unidas Podemos, provocó toda una tormenta interna en el PSOE y un nuevo enfrentamiento interno en el Gobierno.

La iniciativa presentada era todo lo contrario a lo que el Ejecutivo y el PSOE han defendido en este tema y, lo previsible, era que los socialistas se posicionaran en contra. Sin embargo, en la tarde del lunes fuentes socialistas de la dirección del Grupo en el Congreso indicaron que el PSOE estaba dispuesto a la tramitación de la proposición de ley, "bien con la abstención o con el voto a favor".

La información, que abría la portada de Público a las 18.00 horas de la tarde del lunes, corrió como la pólvora, sobre todo, entre las mujeres del PSOE. Los chat internos de las dirigentes socialistas hervían de indignación por esta posición y, hasta en la redes sociales, se hacía un hueco el hashtag #PSOEVendeMujeres movido por colectivos feministas.

Y tres horas después, en torno a las 21.00 horas del mismo lunes, el PSOE confirmaba que su posición en la votación del martes iba a ser la de la abstención, lo que de hecho impediría que saliera adelante la Proposición de Ley, como así ha sucedido.

Fuentes del PSOE intentaron aclarar que la posición de abstención significaba que no se iban a impedir la tramitación de la PdL con sus votos, pero que no iban a apoyar una propuesta de la que discrepan abiertamente en múltiples aspectos.

Aunque esta explicación resultaba poco creíble, dichas fuentes aseguran que no cambiaron de opinión por la posición expresada por las feministas del PSOE tras conocerse la noticia, y que nunca estuvo encima de la mesa votar a favor y que se tramitara la propuesta.

Lo que tampoco nadie acierta a explicar es por qué se barajó, se publicó y no se desmintió hasta tres horas después que el PSOE se planteaba votar a favor, aunque hay teorías del creciente peso que hay en el partido del colectivo LGTBI favorable a esta regulación y sí se estaba contemplando esta posibilidad.

Indignación en las feministas del PSOE

Por si acaso, poco antes de la votación, se hizo pública una carta firmada por las dirigentes feministas del PSOE más importantes en las últimas dos décadas, en la que afirmaba que "las amenazas o chantajes de grupos de interés tránsgenero no pueden ser el criterio que determine la posición del PSOE en la votación de hoy [por el martes]. Ceder al chantaje y pretender posiciones intermedias imposibles es abandonar la defensa de la igualdad y dejar de lado la teoría y el activismo feminista".

Las firmas del la carta estaba encabezada por la maestra Amelia Valcárcel, acompañadas de firmas tan relevantes en el PSOE como la ex ministra socialista Matilde Fernández; la ex vicesecretaria general del partido, Elena Valenciano; o destacadas feministas que han ocupado puestos de responsabilidad en los Gobierno socialistas en temas de Igualdad, como la secretaria de Estado, Soledad Murillo; o directoras del Instituto de la Mujer como Laura Seara o Rosa Peris. En total, el escrito lo firmaban más de una veintena de mujeres con mucho peso específico en el partido en este tema.

En el debate, el PSOE se mantuvo finalmente en la abstención. La diputada socialista Susana Ros explicó que el texto presentado carecía de seguridad jurídica, que no era posible reformarlo vía enmiendas durante su tramitación y que el Gobierno, en breve, cumpliría su compromiso con dotar de derechos al colectivo transexual con una ley.

Fuentes del Gobierno, vinculadas al Ministerio de la Presidencia, confirmaron a Público que el compromiso es inaplazable, que está trabajando "en silencio y sin ruido" en una legislación garantista y con seguridad jurídica, y que en breve llegará al Consejo de Ministros, aunque no precisaron fechas.

Lo que no ocultan en el Gobierno ni en el PSOE es el malestar que hay con la ministra de Igualdad, Irene Montero, a la que acusan de querer seguir buscando el desgaste de los socialista con este asunto, pese al reciente acuerdo alcanzado entre la Carmen Calvo y Montero para fusionar en un único texto la ley LGTBI y la ley 'trans'.

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