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Congreso del PSOE Los retos de Sánchez para el 39 Congreso: la España plurinacional, Podemos y un PSOE de militantes

El reelegido líder socialista se reúne este lunes con el presidente de la Gestora, Javier Fernández, para perfilar un Congreso sin tensiones en lo orgánico y preparar su desarrollo.

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Javier Fernández y Pedro Sánchez, en un acto de campaña electoral en Gijón el pasado diciembre./ REUTERS

El 39º Congreso del PSOE será el Congreso de Pedro Sánchez. Y es que lograr el apoyo de más del 50% de la militancia del PSOE y superar a su principal rival, Susana Díaz, en más de diez puntos y 15.413 votos le dan toda la legitimidad para ir a un cónclave conciliador, donde las futuras líneas del partido estén basadas en el proyecto con el que se presentó a las primarias y con el que logre una autoridad en el partido que nunca tuvo durante los dos años y medio anteriores.

Para todo ello se prepara Sánchez, que este lunes se reunirá con el presidente de la Gestora, Javier Fernández, para perfilar un desarrollo tranquilo y conciliador del Congreso, en un escenario seguramente distinto del que tenía preparado la dirección provisional del PSOE, que sólo contemplaba la victoria de Díaz.

Sánchez irá con espíritu de consenso, y Javier Fernández parece estar dispuesto a facilitarle las cosas. Es más, posiblemente dé un paso atrás en todo lo que corresponda a la organización, dejando a cargo del resto de los miembros de la Gestora los flecos del evento.

Madina y José Carlos Díaz abandonan la coordinación de  la ponencia que  elaboraron

En este sentido, no se esperan mayores problemas, y la gente del equipo de Sánchez también estará implicada en la organización para ultimar el calendario del Congreso, sus ponencias y su desarrollo. De hecho, hay que improvisar algunos aspectos técnicos del funcionamiento del Congreso, tras la llamativa renuncia de Eduardo Madina y José Carlos Díaz para coordinar la ponencia que ellos elaboraron.

Tampoco es previsible que en lo orgánico haya una gran batalla. Los congresillos han demostrado que se impondrá en delegados en un porcentaje similar al que hubo en votos y, además, en estas ocasiones suele suceder que el cambio en el voto vaya a favor del caballo ganador.

Por ello, todo apunta a que Sánchez podrá armar una Ejecutiva que le dé la autoridad, el poder y el respaldo que nunca tuvo en su etapa anterior al frente del partido. El líder socialista ha prometido que será una Ejecutiva paritaria, intergeneracional y plural, pero busca que sea, sobre todo, una Ejecutiva suya.

Tres asuntos, tres aristas

Pero un Congreso del PSOE siempre es un Congreso del PSOE, y a buen seguro que no faltarán polémicas que, en principio, girarán en torno a los tres asuntos que más aristas levantan en el partido: el concepto de la plurinacionalidad de España, las relaciones con Podemos y el modelo de partido. Se da por descontado que en el PSOE de Pedro Sánchez hay unanimidad en hacer una oposición frontal al PP.

Sobre la plurinacionalidad de España, que se ha convertido ya en un compromiso político de Sánchez, nadie duda que en el PSOE hay discrepancias de fondo sobre cómo recogerlo, qué significa, hasta dónde debe llegar el concepto y qué consecuencias jurídico-políticas puede acarrear. Habrá que hacer encaje de bolillos para llegar a buen puerto, pasando por garantizar la igualdad entre todos los españoles, la unidad de España y radicar la soberanía en el pueblo español. Pero habrá disputas e, incluso, posiciones bien distintas. Llegar a un consenso en este sentido sería todo un éxito.

El otro punto gira en torno a las relaciones con Podemos. Desde Andalucía, sobre todo, el enfrentamiento con el partido de Pablo Iglesias es total, al que consideran tan enemigo como al PP. Sánchez, sin embargo, como ha dicho toda la campaña, sigue teniendo en su cabeza el modelo de Portugal, la alianza de las fuerzas de izquierda liderada por el PSOE. Además, es un firme convencido de que es el único camino para desbancar al PP algún día del Gobierno.

Cómo será ese acercamiento a Podemos, mantener la autonomía del PSOE, potenciar políticas de izquierda realistas, y frenar la ambición y lo que se considera la “prepotencia” de Pablo Iglesias serán los temas que estarán encima de la mesa.

El papel de la militancia

Finalmente, el modelo de partido puede dar lugar a que no haya unanimidad. Sánchez no va a ceder en su compromiso de dar un papel preponderante a la militancia frente a los que le critica de querer convertir al PSOE en un partido asambleario. El hecho de que el secretario general haya incluido las propuestas en este aspecto de Patxi López, en principio más moderadas, podría conducir al acuerdo. Eso sí, el vuelco en la redacción de los nuevos Estatutos que surjan del 39º Congreso va a ser radical, porque Sánchez quiere que nazca “un nuevo PSOE”.

En el resto de posicionamientos políticos en asuntos económicos, sociales o sectoriales los acuerdos no parece que presenten dificultades. Había muchas similitudes entre todos los programas por eso que denominan “reinventar una nueva socialdemocracia”, aunque temas como el laicismo o propuestas de algunos grupos sectoriales como la maternidad subrogada pueden traer algunas disputas.
Posiblemente, será el proyecto que Sánchez llevó a las primarias el eje vertebrador de este nuevo proyecto político del PSOE, un documento político muy elaborado y, según muchos dirigentes consultados, infinitamente mejor que la ponencia elaborada por la Gestora. No obstante, el texto final será un compendio entre ambos textos.

Así, en contra de lo que se preveía, ni la victoria de Sánchez ha sido tan traumática ni el día 22 era el principio del fin del PSOE. Eso sí, los más veteranos siguen sin fiarse y repiten, a modo de advertencia, que “un Congreso del PSOE siempre es un Congreso del PSOE”.

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