Los aliados de Sánchez, más lejos que nunca: el 'caso Cerdán' cambia el paso de la legislatura
Los partidos que conformaron el bloque de investidura dejan la legislatura en punto muerto y condicionan su respaldo al Gobierno a que ningún indicio señale al presidente y a extender la auditoría a Transportes.

Madrid-
Todos los aliados de Pedro Sánchez, quienes le auparon a La Moncloa y sostienen el Gobierno, coinciden en que las explicaciones que dio este jueves a raíz del informe de la UCO contra Sántos Cerdán no son suficientes. Y todos ellos, además, creen que la legislatura es otra desde el momento en el que todos los indicios dibujan una trama de corrupción que involucra a los dos últimos secretarios de organización del PSOE.
Varios de esos aliados, además, no aseguran que Sánchez vaya a conservar su respaldo. Hay quien habla, incluso, de que el Gobierno "está en la UCI". Algunos, de hecho, evitan declarar si mantienen o no su apoyo y prefieren ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Es importante, entre otras cosas, que ningún indicio termine señalando al presidente —algo que, por el momento, no ha ocurrido— y también extender al Ministerio de Transportes la auditoría que anunció Sánchez para el PSOE.
Hasta este miércoles, el cierre de filas era total con el Gobierno a pesar de las últimas semanas, muy turbulentas. Como explicó Público, la polémica alrededor de Leire Díez preocupó a sus aliados, pero evitaron hacer sangre. Más tarde, con el procesamiento del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, también el apoyo al Gobierno fue —y es— generalizado.
Sin embargo, el informe de la UCO contra Cerdán, en el que se dibuja todo un entramado para conseguir mordidas a través de adjudicaciones a dedo de obras públicas que centralizaban, siempre según la Guardia Civil, Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García, ha sido demoledor. Ninguno de los aliados parlamentarios de Sánchez —ni a su izquierda ni a su derecha— da por buenas las explicaciones del presidente del Gobierno.
Tampoco ninguno de dichos partidos ha llegado al punto de retirar de forma definitiva su apoyo al Gobierno y ni siquiera se muestran demasiado partidarios de una cuestión de confianza, como ha podido saber Público. En general, rechazan una votación que solo tenga como opciones legitimar —o dar su aprobación al Ejecutivo— o bien allanar el camino de Feijóo a La Moncloa. Algunos prefieren reservar por el momento su opinión.
En Podemos han sido duros. Los que más. Fuentes de los morados trasladan que el Gobierno "está en la UCI". Como el resto de la mayoría de investidura, exigen más explicaciones y medidas "frente a la corrupción", al tiempo que reclaman a Sánchez identifique y cese "a todos los implicados en la trama, tanto en el partido como en las administraciones controladas por los socialistas". También quieren que el PSOE "se comprometa a devolver hasta el último céntimo de las comisiones cobradas por sus militantes o por el partido".
Pero van más allá. "El estallido de este caso provoca que Podemos se aleje aún más de este Gobierno", explican. Además, prácticamente dan por amortizada la legislatura cuando remarcan que redoblarán sus "esfuerzos para construir una alternativa frente al régimen de guerra y la corrupción del bipartidismo". Acusan al PSOE y PP —al bipartidismo— de compartir las recetas del rearme y la corrupción.
Otros dos partidos duros con el Gobierno que marcan ahora más distancias que nunca son Esquerra Republicana y Bloque Nacionalista Galego. Ambos han registrado, de hecho, una solicitud de comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso para que profundice en sus explicaciones sobre el caso Cerdán.
Elisenda Alamany, secretaria general de ERC y número dos de Oriol Junqueras, ha avisado a Pedro Sánchez en una entrevista en TVE de que su partido ya contribuyó en 2018 a dejar caer el Gobierno de Mariano Rajoy por corrupción y que no descartan hacer lo propio ahora. Alamany no ha querido "evaluar en caliente" la situación, pero ha deslizado que su partido "tomará decisiones" en los próximos días para decidir su grado de apoyo hacia el Gobierno de coalición. Para ERC, lo más importante, a juzgar por las palabras de su secretaria general, es que no aparezca en ningún momento ni un solo indicio de que Sánchez podía llegar a saber algo de lo que estaba ocurriendo.
Fuentes del entorno de los republicanos en Madrid también deslizan, en conversación con Público, que una cuestión de confianza no sería una salida para esta situación. Los republicanos también han registrado una PNL en la Cámara Baja para que se amplíe al Ministerio de Transportes la auditoría anunciada y que se investiguen "los contratos públicos adjudicados entre 2018 y 2024".
En cualquier caso, las palabras de Alamany sugieren que, por el momento, las relaciones entre el PSOE y los republicanos se encuentran en punto muerto. El futuro próximo dirá, pero el grado de desconfianza en estos momentos es alto. También lo es para el Partido Nacionalista Vasco. El lehendakari, Imanol Pradales, que ascendió a la presidencia de Euskadi precisamente gracias a los votos del PSOE, ha deslizado este viernes que el caso Cerdán "mete la legislatura en una nueva fase". Abundan en las últimas horas este tipo de expresiones.
La prudencia de Pradales, que insiste en que la investigación se encuentra en una primera fase y que no hay por el momento sentencia, no oculta su decepción. "Lo que estamos viendo estos días es muy grave y es muy preocupante", ha subrayado en un encuentro organizado por el Diario Vasco en Donostia.
Algo más comedido ha sido el otro aliado vasco de Sánchez. En general, EH Bildu siempre se mueve en unas coordenadas algo menos drásticas que el resto, por lo que el hecho de que haya sido Arnaldo Otegi, su secretario general, el que haya ofrecido una serie de declaraciones tras haber tenido conocimiento del informe de la UCO es ya de por sí significativo. Otegi incide en que "los casos de presunta corrupción deben ser abordados con absoluta transparencia y honestidad política".
De todos modos, señala que "estos hechos se enmarcan en un contexto político e histórico muy concreto en el Estado español" que los abertzales estudiarán y valorarán en la Mesa Política que celebrarán el próximo lunes.
Mención especial merece Junts per Catalunya, que ha pedido directamente una reunión con Sánchez para evaluar "la viabilidad de la legislatura". Hay que partir de la base de que Santos Cerdán era el interlocutor del PSOE con Carles Puigdemont. De todas formas, los posconvergentes han descartado participar la moción de censura que alienta el PP. Público ha preguntado al grupo de Junts en el Congreso si se plantea desempolvar su idea de solicitar vía PNL, como amagó a principios de año, que Sánchez se someta a una cuestión de confianza. Los de Míriam Nogueras ni confirman ni desmienten. Silencio.
El BNG, por su parte, también pide que la auditoría que anunció Sánchez para el PSOE se extienda también al Ministerio de Transportes, además de un "paquete de medidas eficaces contra la corrupción en la Administración Pública".
Sumar exige la mesa de seguimiento de la coalición
También en Sumar, el socio minoritario del Gobierno de coalición, hay un enfado supino. Tal y como explicó este medio, sus cinco ministros mantuvieron un gabinete de crisis mientras comparecía Sánchez este jueves sobre las 17.30 horas. Los de Yolanda Díaz son los que más virtudes le encontrarían a que se debatiera y votara una cuestión de confianza, sobre todo para dar un giro de 180 grados "a lo social" a la legislatura y para que la relación entre Sumar y PSOE sea "de igual a igual". Díaz, además, ya habría remitido a los socialistas su voluntad de convocar la mesa de seguimiento del acuerdo de coalición.
Otros de sus ministos también se han pronunciado. Ernest Urtasun, ministro de Cultura, aseveró que "algo se ha roto" en la legislatura, mientras que Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, expresa en conversación con este medio una cierta distancia con la parte socialista del Ejecutivo. "Mientras ayer nos hacían sentir vergüenza, estábamos llamando al boicot a Israel, luchando contra los pisos turísticos y defendiendo una prestación universal por crianza", explica para señalar las diferencias entre los dos lados de la coalición. "Hay formas y formas de estar en el Gobierno. La cabeza bien alta y ninguna compasión con quien traiciona la voluntad popular".
Cont todo, la fotografía fija en cuanto cómo deja el shock la relación de Sánchez con sus aliados es clara: enfado, exigencia de más explicaciones, exigencia de una invesitgación profunda que comprenda al Ministerio de Transportes y limpiar cualquier atisbo de duda, por ligera que sea, de que Sánchez pudiera tener algún tipo de conocimiento del entramado. Todo eso ven necesario para poder resetear la legislatura y darle continuidad.

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