La debacle en Castilla y León obliga a la izquierda alternativa a agilizar la redefinición de su futuro
"Tenemos que reflexionar sobre ello para ofrecer un proyecto de izquierdas atractivo y tomar las mejores decisiones", trasladan voces de Podemos.
"La unidad no es aliciente suficiente. Hay que presentar un proyecto que les cierre las puertas de Moncloa a PP y Vox", valoran desde Movimiento Sumar.

Madrid-
Extremadura, Aragón y Castilla y León. Tres caras de un único ciclo electoral que comenzaba el pasado mes de diciembre, en el espacio de la izquierda alternativa con una apuesta por la unidad. Bajo la batuta de la secretaria general de Podemos en la comunidad, Irene de Miguel, la fórmula Unidas por Extremadura —coalición que integran Izquierda Unida, Alianza Verde y los morados— cosechaba el 21D siete diputados (el 10,25% del voto), tres más que en 2023. Números con los que dinamitaban el hasta entonces techo de la izquierda alternativa en la región, en plena debacle del Partido Socialista. En los días posteriores, el triunfalismo se apoderaba de de la izquierda. "Este es el camino", repetían unos y otros, con los ojos puestos en la siguiente parada.
En febrero, la comitiva electoral recalaba en Aragón, con un giro de 180 grados en la estrategia de las izquierdas. Hasta tres listas se registraban para concurrir en los comicios aragoneses. Unas negociaciones apresuradas y contaminadas por el ruido nacional hacían zozobrar el sueño de una candidatura conjunta. La división del voto pasaba poca factura a la Chunta Aragonesista, con el exdiputado Jorge Pueyo a la cabeza.
La izquierda aragonesista firmaba su segundo mejor resultado histórico en la región, con seis escaños en las Cortes, el doble que en 2023. Los grandes perjudicados eran, en cambio, las candidaturas de la izquierda de vocación estatal: IU-Sumar y Podemos-Alianza Verde. Los primeros lograban salvar los muebles, conservando su único diputado en el parlamento autonómico. La peor parte se la llevaba la lista morada. Con menos de un 1% del voto —apenas 6.000 votos—, los de María Goikoetxea se quedaban, por primera vez en su historia, fuera de las Cortes aragonesas.
Tercera parada: Castilla y León. De nuevo, la izquierda alternativa jugaba la carta de la división, enredada en la disputa por el reparto de asientos. Esta vez en dos listas: En Común —el proyecto de IU, Movimiento Sumar y Verdes Equo— y, de nuevo, Podemos-Alianza Verde. Este domingo, los peores pronósticos electorales se confirmaban, dejando sin voz en la cámara autonómica a ambas candidaturas. En el caso de Podemos, con menos del 1% del voto y perdiendo su único procurador en las Cortes.
Un asiento que, en la última legislatura, ha ocupado el que fuera secretario general de los morados en la comunidad, Pablo Fernández. "Nuestro resultado es nefasto, muy muy malo", valoraba el propio Fernández este lunes en rueda de prensa, llegando a utilizar el calificativo "catastrófico". "Tenemos que aprender de lo que nos han dicho las urnas las dos últimas veces que se han abierto", ponía sobre la mesa el político leonés.
Una intención que confirman a Público fuentes de la formación morada. "El resultado en Castilla y León ha sido muy malo", reconocen estas voces, haciendo un llamamiento a la reflexión. "Tenemos que reflexionar sobre ello para ofrecer un proyecto de izquierdas atractivo y tomar las mejores decisiones", amplían los de Ione Belarra, comprometiéndose a comunicar "en los próximos días" el resultado de esa reflexión. "Tras un palo como el de ayer, mucha gente lo verá todo muy negro", lamentaba en la rueda Fernández, asegurando, como contrapartida, que "hay espacio para la esperanza": "No tengo ninguna duda de que nos levantaremos".
"No es lo que queríamos", reconocía, también en rueda de prensa, la secretaria de Organización de IU, Eva García Sempere. "Sabíamos que el objetivo era difícil", admitía, a continuación, la política alicantina. Poco tiempo, falta de medios y una ley electoral que penaliza la dispersión del voto. Un handicap contra el que han trabajado "dejándose la piel". Provincia a provincia; pueblo a pueblo. Con una campaña desde el territorio, centrada en la defensa de los servicios públicos y los derechos sociales. No ha podido ser, lamentaba la número dos de Maíllo. Aprovechando para introducir un compromiso: "IU seguirá haciendo lo que mejor sabe hacer, trabajar por un futuro mejor para Castilla y León".
Malos y duros. Así valoraba la mañana de este lunes la coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, los números cosechados por la lista En Común en tierras castellanas y leonesas. "El tiempo de reflexión de la izquierda está llegando a su fin", apremiaba entonces la política madrileña, consciente de la necesidad de pasar a la acción. ¿Cómo? Construyendo candidaturas unitarias y competitivas, "que salgan a ganar". Tanto a nivel nacional como autonómico.
Desde Movimiento Sumar miran con especial atención hacia las generales de 2027. "Para eso presentamos, el pasado 21 de febrero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, una nueva alianza de los cuatro partidos de la izquierda transformadora en el Gobierno", reivindican voces de la formación de Yolanda Díaz. Una presentación que se proponen repetir, en los próximos meses, en Barcelona y Andalucía, aún sin fechas a la vista. "La unidad no es aliciente suficiente", admiten a Público estas fuentes, que no dejan, por ello, de insistir en la necesidad de reforzar la colaboración entre todos los actores del espacio: "Hay que cerrarles las puertas de Moncloa a PP y Vox".
La próxima cita con las urnas es, sin embargo, Andalucía. A las puertas del verano, los partidos estatales de la izquierda alternativa volverán a protagonizar una pugna por la hegemonía del espacio. Al menos eso sugiere el avance de las negociaciones. Por el momento, en Andalucía se replicaría el escenario aragonés: una lista de carácter meramente andaluz —Adelante Andalucía— y dos lideradas por formaciones de vocación estatal. Por un lado, Por Andalucía, la lista a la que pone cara Antonio Maíllo, el coordinador federal de IU, que no obstante incluye en sus filas a formaciones andalucistas; por otro, la lista de Podemos, con el diputado morado Juan Antonio Delgado a la cabeza.
¿Habrá, después de las debacles de Aragón y Castilla y León, un volantazo hacia la unidad? "Nosotros siempre apostaremos por lo que creamos mejor para la ciudadanía andaluza, más allá de siglas y estrategias electorales", trasladan, en conversación con Público, voces del partido morado en Andalucía. Una declaraciones que se suman al alegato por la unidad que lanzaba en X, horas después de conocer los resultados electorales en Aragón, la secretaria general de Podemos en la comunidad. "Juntas somos más fuertes", reivindicaba entonces la política morada. El resto de actores implicados optan por la prudencia, a la espera de cómo se desenvuelvan las negociaciones.

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