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El debate sobre el estado de la nación, el primer mitin electoral

La sesión parlamentaria sobre el estado de la nación de este martes y miércoles se celebra en pleno año electoral, algo que sólo se ha producido dos veces con anterioridad en las 25 ediciones que lleva celebrándose este encuentro que concibió Felipe González en 1983. 

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Vista cenital del hemiciclo.

MADRID.- Desde la primera edición del debate sobre el estado de la nación, la cita política más importante del año en el Congreso de los Diputados junto con la discusión de los presupuestos anuales, celebrada en septiembre de 1983, tan solo en dos ocasiones se celebró en un año con elecciones generales: en 1989 y en 2011. Respondía a un pacto no escrito para establecer una especie de tregua cuando había comicios de por medio. Pues bien, la cita de este año —mañana martes y el miércoles— estará marcada precisamente por un cargado calendario electoral. De hecho, este debate sobre el estado de la nación será el arranque oficioso de una larga campaña electoral.

A medida que se han ido sucediendo las convocatorias —la de este año es la 25ª— el interés político ha aumentando, aunque no en paralelo con el interés ciudadano. El clímax se alcanzó en los años 1994 — con el “¡váyase, señor González!”, de Aznar— y 1995, cuando arreció el escándalo de los GAL y otras corrupciones en la última legislatura de Felipe González. Ese año hasta dos millones de personas siguieron las sesiones por TVE. En 2013 esa cifra se redujo a 409.000 televidentes y el pasado, la audiencia televisiva fue menor todavía.

Sin embargo, en el ámbito político se sigue considerando este debate como el momento en el que puede quedar fijado un punto de inflexión tanto para quien gobierna como para la oposición, especialmente para quien ejerce el liderazgo de la bancada enfrentada al Gobierno. Por ejemplo, en 1998 supuso el fracaso de Josep Borell como líder socialista pese a vencer en las primarias al entonces secretario general del PSOE, Joaquín Almunia. Años después, José Luis Rodríguez Zapatero, estando ya al frente de la formación socialista, consolidó su imagen de alternativa en los tres debates que mantuvo con Aznar como líder de la oposición.

En ese aspecto, este año no va a ser diferente para ninguno de los principales protagonistas que suban a la tribuna de oradores. Es más, los procesos electorales anunciados —autonómicas en Andalucía el 22 de marzo, municipales en toda España y autonómicas en 13 comunidades el 24 de mayo, autonómicas en Catalunya el 27 de septiembre y, finalmente, generales en el mes de noviembre— marcarán todas y cada una de las intervenciones. Va a ser un gran mitin electoral.

MARIANO RAJOY 
​Presidente del Gobierno.
Es todo un experto en este debate al que acudirá por novena vez, seis como líder opositor y tres en calidad de presidente del Gobierno. Su intervención, a juzgar por el contenido de la comunicación preceptiva enviada por el Gobierno a la cámara para este debate, se centrará en destacar los logros económicos que, a su juicio, ha logrado la gestión desarrollada por el Ejecutivo desde su llegada a Moncloa en diciembre de 2011. Por supuesto que no citará ni palabras o conceptos como Gürtel o Bárcenas.

La superación de la “herencia recibida” y del riesgo de un rescate por parte de la Troika, junto al crecimiento de los datos macroeconómicos para lograr superar la crisis y reducir el paro serán los ejes de su discurso. Al mismo tiempo, criticará a los socialistas por insistir en “viejas recetas” y a terceras alternativas, por ser populismos radicales. Hay expectación por comprobar si cita expresamente a Podemos y de qué manera se refiere al ascenso en las encuestas de Ciutadans. Para nadie existen dudas de que será su último debate de este tipo como presidente del Ejecutivo y, casi con toda seguridad, como dirigente del PP.

PEDRO SÁNCHEZ
Grupo Socialista. Es nuevo en este debate, un formato parlamentario en el que hay hasta dos réplicas tras la primera intervención que son unos cara a cara en los que el aspirante se la juega al todo o nada. Su reto consiste en consolidar su liderazgo en una cita seguida con lupa por los medios de comunicación. También en el interior de su partido, ámbito en el que acaba de realizar una fuerte apuesta al apartar a Tomás Gómez de la federación madrileña y sustituirle por Ángel Gabilondo como candidato autonómico, y donde depende de unas alianzas territoriales muy endebles.

Este debate debe servirle para ofrecer una imagen de liderazgo político para recomponer el deterioro de la marca PSOE ante un electorado que mantiene no pocas reticencias sobre el comportamiento de la formación socialista, tanto en el Gobierno de la anterior legislatura como en el actual ejercicio de oposición frente al PP. En pocas palabras, Pedro Sánchez se juega gran parte de sus posibilidades para mantenerse al frente del partido y, a la postre, ser el candidato en los comicios generales de noviembre. También es una oportunidad de oro para esbozar alguna medida “estrella” del PSOE de cara a la densa carrera electoral de este año.

ALBERTO GARZÓN
Grupo de La Izquierda Plural. Es otro “novato” en estas lides. De hecho, el líder de IU y presidente del grupo parlamentario, Cayo Lara, le ha cedido el puesto ya que va a ser el candidato de esta coalición a las elecciones generales de fin de año. Pese a que se “estrenó” en el debate sobre los presupuestos, es su primera cita de envergadura para consolidar su opción como “la esperanza blanca” de la coalición de izquierdas.

Se trata de un retoque que no se presenta fácil debido a las fuertes tensiones internas en IU por la crisis en la federación madrileña, la presión que ejerce el ascenso en las encuestas de Podemos — incluso se ha denunciado que este nuevo partido hace una “OPA hostil” sobre cuadros de la coalición—, y el debate abierto sobre si debe concurrir a los diversos comicios con sus propias siglas o formando frentes amplios de izquierdas con otras formaciones y movimientos de nuevo cuño. Con una dialéctica hábil, Garzón es uno de los protagonistas que también se la juega en este debate.

JOSEP ANTONI DURAN I LLEDA.
Grupo catalán de CiU.
Este veterano parlamentario protagonizará el que, con toda seguridad, será su último debate sobre el estado de la nación. Sin embargo, lejos de aparecer como un “pato cojo”, el portavoz de la formación nacionalista catalana lanzará un fuerte alegato contra “Madrid” y la cerrazón de Rajoy ante la deriva soberanista que ha calado en amplias capas de la sociedad de Catalunya.

Contrario al proceso independentista emprendido por el president Mas junto a ERC y otros, es un firme defensor del “hecho diferencial” catalán y de la necesidad urgente de incrustarlo en el ordenamiento jurídico del Estado español. Aunque suele mantener un discurso tranquilizador y moderado, en esta ocasión planteará duras críticas a Rajoy y su Gobierno, de quienes se ha ido distanciando a medida que ha transcurrido la legislatura. Para Durán, será la oportunidad de despedirse del Congreso en uno de los grandes debates parlamentarios.

ROSA DÍEZ
Grupo de UPyD.
La dirigente de la formación magenta, una opción nacida a su imagen y semejanza, se presenta a esta cita bajo una enorme presión ejercida por los negros vaticinios de las encuestas electorales que colocan a su partido en la frontera de la presencia institucional o en el mayor de los ostracismos. Consciente de que ella es el principal activo ante la ciudadanía —no en vano es una de las políticas mejor valorada cuando no aparece en cabeza— realizará una intervención “muy al estilo Rosa Díez”. Verbo fácil y argumentos contundentes, rayando cierto populismo.

Para esta carismática diputada el debate de esta semana también es una ocasión de oro para ofrecerse como un valor activo ante el escrutinio de los medios de comunicación y del electorado, que no acaba de vislumbrar nítidamente qué posición ideológica mantiene este partido así como su estrategia ante posibles opciones de coalición con otras fuerzas políticas en una más que probable fragmentación electoral. Es otra de las dirigentes que se la juega en este debate.

AITOR ESTEBAN
​Grupo vasco del PNV.
Este portavoz es uno de los parlamentarios más racionalistas que existen en el hemiciclo en la actual legislatura. Incluso cuando lanza duras críticas, apenas se percibe en su tono de voz. De fuertes convicciones nacionalistas, sostiene que todavía no ha llegado el momento de dar el sorpasso en Euskadi, aunque lleva tiempo avisando de que se va a producir. De momento, se limita a exigir inversiones en su comunidad. Su desafío consiste en no permitir que la marca del PNV quede menoscabada ante los cambios que se producirán en los próximos comicios electorales.

GRUPO MIXTO

Amaiur. Es la formación más numerosa en este grupo —siete escaños que, sin embargo, no fueron suficientes para crear un grupo propio— que, contra algunos pronósticos iniciales, no se ha destacado por crear tensiones en la Cámara baja. Desde una posición muy crítica por lo que de forma sistemática definen como “opresión del Estado español al pueblo de Euskalherria”, sus portavoces se limitan a exponer un discurso denunciando lo que. a su entender. constituye una falta de libertades democráticas.

ERC
Joan Tardà.
La formación independentista catalana se encuentra inmensa en el impulso del proceso soberanista en Catalunya con la pretensión, compartida desde el Govern de la Generalitat, de que culmine con un referéndum para decidir sobre la independencia de España. En esta tesitura, el portavoz de ERC lanzará sus mensajes que, a buen seguro, “calentarán” el debate como ya ha sucedido en anteriores ocasiones.

El resto de formaciones políticas de este grupo aprovecharán sus intervenciones para ganar espacios en sus respectivas comunidades ya que todas ellas están inmersas en los procesos electorales del mes de mayo, con los comicios a los ayuntamientos y en 13 comunidades autónomas.

LOS AUSENTES. Qué duda cabe de que en el desarrollo de las dos sesiones del debate sobre el estado de la nación habrá protagonistas que brillarán por su ausencia, aunque su sobra sobrevolará el hemiciclo. En primer lugar, Podemos, el partido creado por Pablo Iglesias, su secretario general, que sigue siendo la sorpresa en cualquier encuesta electoral publicada hasta el momento, sea pública o privada.

La condición de europarlamentario en Bruselas de Iglesias no le da derecho a intervenir en este debate, pero a buen seguro que emitirá opiniones al respecto. De entrada ha convocado un mitin en el madrileño Círculo de Bellas Artes, a escasos metros del hemiciclo del Congreso de los Diputados, el miércoles por la tarde, una vez hayan finalizados los dos días de debates. Ahí hará su particular intervención.

Ciutadans es la otra marca política de moda a juzgar por los pronósticos que aparecen en las encuestas electorales. Su líder, Albert Rivera, diputado en el Parlament catalán, será otro de los ausentes en el hemiciclo aunque con toda seguridad se hablará de él y de su formación política, al igual que de Podemos, aunque no sea nominalmente. Sin duda será una de las características que marcarán el debate sobre el estado de la nación de este año, el último de esta X Legislatura y, quien sabe, para otros muchos.

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