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El dilema del activista con cargo público: ¿Parar o continuar?

Cinco activistas que tienen un sitio en la Institución (y que incluso optan a revalidar su cargo público) explican los motivos que los han llevado a dar el paso hacia la política y por los cuales, de momento, no dejarán el cargo a pesar de reconocer los límites de la Institución.

El diputato de ERC al Parlamento Ruben Wagensberg, durante una entrevista en el programa 'La Klau'. / Jorge Sánchez.

Si ayer hablábamos con activistas que pronto dejarán el cargo institucional o que ya hace un tiempo que lo hicieron, hoy es el turno de aquellos que continúan o incluso aspiran a un segundo mandato. Empieza a aparecer el riesgo de sentarse "demasiado" en la silla. De aquí que los entrevistados lancen avisos, como el de Elisenda Alamany: "La gente a pie de calle está más arraigada a los realidades. En cambio, los que llevan muchos años en la institución pierden el norte y la perspectiva". Su excompañera de filas, Gala Pin (Barcelona en Comú), siente en este caso muy cercano al suyo: "La gente que lleva mucho tiempo en los partidos acaba haciendo argumentos reduccionistas".

Ambas encaran un segundo periodo en la Institución. Otros activistas consultados, como Ruben Wagensberg (ERC) y Vidal Aragonés (CUP) todavía tienen legislatura por delante. Mientras que Mateu Xurí (ERC) acaba de arrancar.

Ruben Wagensberg (ERC): "A menudo pienso que quizás el mejor es que marche"

Ruben Wagensberg (Barcelona, 1986) logró cierta notoriedad como portavoz de la plataforma Casa Nostra, Casa Vostra que impulsó la campaña 'Queremos Acoger'. Activista en temas de migraciones y refugio, hizo el salto al Parlamento en las elecciones posteriores al referéndum del 1 de octubre de 2017. A pesar de las dudas existenciales y las consultas con familiares y amistades, acabó accediendo a integrar la lista de ERC. Y allí sigue. A pesar de que no sorprendería que cualquier día anunciara que se va, viendo la escena: "Acabas apoyando cosas que nunca harías, pero por respeto a tu grupo y al colectivo en el cual estás lo acabas haciendo. También llega un momento en el que piensas que en la calle puedes hacer mucho más que dentro. Así que a menudo pienso que quizás lo mejor es marcharme. Pero después los compañeros de los colectivos te responden que no, que es mejor tener uno de los nuestros allí dentro y así siempre tenemos alguien con quién interlocutar".

Wagensberg, también encuentra cuestiones que dan esperanza. "Por ejemplo, este año hemos conseguido que la Generalitat no haga el anuncio que hace cada verano, alertando de la venta ilegal pero con un tono que criminalizaba a los manteros". Afirma que no cambia mucho, pero que es una pequeña victoria. Aquí juega mucho la implicación personal de cada diputado y sus temas de interés, "a pesar de que no tendría que ser así". Coincide con otros entrevistados al señalar el juego partidista y la lentitud del Parlamento. Pero todavía le queda el resto de la legislatura para intentar revertir algunas dinámicas.

Vidal Aragonés (CUP): "El Parlamento no es nuestro lugar, pero sí un altavoz"

Vidal Aragonés (Cornellà, 1978) nació el mismo año que el régimen que quiere abolir. Curtido en el movimiento juvenil de su ciudad, pasó más tarde a las mesas cívicas por los derechos sociales y las marchas contra el paro. De ahí le vendrá el interés en la defensa de los trabajadores y ejercerá 16 años como abogado laboralista en el despacho cooperativo Colectiu Ronda.

El diputado de la CUP al Parlamento, Vidal Aragonés.

A finales de 2017 su nombre sonó para ir al Parlamento. Puigdemont ya estaba en Bélgica y la CUP renovaba lista. El partido bajó de 10 hasta cuatro diputados. Pero la convicción es granítica: "Los cuatro lo tenemos muy claro: el Parlamento no es nuestro lugar, pero sí un altavoz". Lo dice casi entre risas, por la aparente contradicción que apunta: "¡Es que la mayoría de los diputados de los otros partidos nos dicen que hacemos muy bien el trabajo y nos felicitan en algunas comisiones!". Pensar que no es tu espacio de confort, pero aun así hacerlo bien.

Que no sea donde quieren estar tampoco quiere decir que quieran irse. "Tenemos que tener el Parlamento como herramienta de difusión, pero sin confiar en grandes cambios". Y dice con sinceridad: "La efectividad del Parlamento es muy baja. Si me pregunto en qué ha cambiado la vida de los catalanes en el tiempo que llevo aquí, creo que diría que en nada. Ni para mejor, ni para peor". ¿Se dedican muchas horas y muchos recursos económicos? Sí. Pero cree que después las decisiones se toman en Bruselas y en Madrid: la UE y el Estado español. Vidal pone como ejemplo que el Tribunal Constitucional haya anulado 42 normativas del Parlamento en los últimos años. Se desconoce cuánto durará la legislatura, pero mientras esté vigente, Vidal Aragonés seguirá peleando.

Gala Pin (Barcelona en Comú): "Los poderes fácticos nos consideraron intrusos"

Gala Pin (Valencia, 1981) es el paradigma perfecto de la activista que entra a la institución e incluso llega a ostentar un cargo de Gobierno. Quien antes se manifestaba contra los desahucios (como miembro de la PAH), y contra el hotel W y la marina deluxe del Puerto Viejo (como vecina de La Barceloneta) es ahora regidora del Distrito de Ciudad Vieja. Lleva una legislatura y aspira a una segunda.

                           Gala Pin, de Barcelona en Comú.

"Claro, en un primer momento los poderes fácticos nos consideraron intrusos. Pensaron que la gente había votado mal y que teníamos que irnos", arranca Pin. Pero a pocas semanas de acabar la legislatura, no es descartable que BeC pueda volver a gobernar. Apuntan algunas victorias en la pizarra: "La empresa pública de energía tiene mucho potencial". Pero también frustraciones: "A pesar de haber conseguido el 30% de vivienda social en obra nueva, al final el Estado no nos da poder para poner límites a la crisis habitacional y al precio del alquiler".

Y hace referencia explícita a una de las grandes polémicas vividas esta legislatura en materia de participación ciudadana y movimientos sociales. "Para mí la multiconsulta fue un gran choque", dice, en referencia a la posibilidad que una entidad forzara una consulta ciudadana con el aval de 15.000 firmas. "El movimiento por la remunicipalización del agua llevó 28.000 firmas en su defensa, pero la mayoría de partidos votó en contra por la presión de Agbar". Un dardo claro hacia la CUP, a pesar de que los anticapitalistas rectificaran pocos días después. "Pero después ya era tarde". Un comentario que suena amargo. "Es que antes éramos más felices".

Elisenda Alamany (Nova): "A pesar de que te sientas extraña, hace falta hacerlo

Elisenda Alamany (Sabadell, 1983) vive días de cambio. Después de haber sido portavoz de Catalunya en Comú- Podem en el Parlamento y apartada del cargo por divergencias con la dirección, encabeza ahora el partido Nova. Todavía más: coaligada con ERC, será la número 2 de la lista de Ernest Maragall en el Ayuntamiento de Barcelona.

Antes de entrar en la institución, aun así, Alamany venía del Vallès Occidental y de militar en sus candidaturas alternativas. La incorporación a la institución llega así: "Muchos formamos parte de una generación desposeída. De hecho, damos el paso en el momento en qué se rompe el frágil equilibrio. A pesar de que tenga consecuencias y sea duro; a pesar de que te sientas extraña en las instituciones, hace falta hacerlo".

Número dos por las listas municipales con ERC, Elisenda Alamany.

Así que lleva su "mochilita" e intenta llevar las voces de la calle hasta el coro de la Institución, dice Alamany. A pesar de que reconoce la divergencia de caminos y tempos de cada bando. "En política funcionamos con unos ritmos que no se adecuan a los demandes ciudadanas. De hecho, la institución no es suficientemente ágil para dar respuesta. Así que al final la sociedad avanza a un ritmo determinado y la Administración va detrás". Un apunte más: “Los que legislan no parece que vean los cambios que venden y pretenden seguir legislando cómo se hacía hace 10 años”.

Dicho esto, Alamany pasará ahora a intentar conquistar la joya de la corona de las elecciones municipales en Catalunya: el Ayuntamiento de Barcelona. Una lucha en la cual cada partido ha tirado de los mejores cartuchos que ha encontrado dos de los exconsejeros de PDeCAT (Artadi, Forn, Munté y Mascarell), un exministro francés (Valls), un exministro español (Corbacho) y exdiputadas como la socialista Laia Bonet y la propia Alamany.

Mateu Matas, Xurí (ERC): "No quiero acabar absorbido por el sistema"

Mateu Matas, Xurí (Santa Margalida, 1982) es el orador mallorquín más conocido de la escena actual. Y también uno de los más combativos contra los gobiernos del PP en las Islas Baleares, especialmente durante la pasada legislatura encabezada por José Ramón Bauzá. No en balde, la aprobación del TIL suscitó un tsunami en defensa de la lengua de las Islas: la marea verde. Los preceptos de Xurí no solo han sido los de defender y querer la lengua, sino que también han abrazado todas las banderas: allá donde ha sido reclamado, ha ido. La conservación ambiental de Mallorca, el decrecimiento turístico... "Es cierto que no militaba en ningún partido, incluso ahora no me considero de ninguno", explica, casi con aire de novel. "Sí que es cierto que ofertas para entrar en política he tenido, de formaciones muy diversas, de aquí que se me conozca por las glosas", reconoce, "pero me parecía que des del canto de la glosa podría ser más útil y tampoco me gusta demasiado la partitocracia".

                                              Mateu Matas (ERC)

Sin embargo, en un momento dado acaba dando el paso ("casi de manera fortuita"), y entra en política institucional. Se afilia a ERC, formación que preside en Mallorca. Y ahora integra la lista electoral en el Congreso de los diputados, en coalición con MÁS, como número 4. A pesar de que resulte prácticamente imposible que salga elegido, solo la negociación de la lista ya lo ha dejado sorprendido. "Si una cosa considero difícil es entrar en el juego de la negociación. Hay una falta de honestidad, incluso diría que por mi parte. ¿Cómo puede ser todo tan complicado cuando negocias, si las personas cotidianamente hacemos las cosas mucho más fáciles?", se pregunta Xurí.

Ahora tiene el reto de no caer en convencionalismos. "No quiero acabar absorbido por el mismo sistema", explica. Por eso, apunta hacia la coherencia ideológica como el valor que quiere preservar en su paso por la política institucional: "A veces, es más importante presentar batalla, que no ganar parcialmente”.

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