Feijóo aplaza la guerra en el PP y construye una unidad basada en la crisis del PSOE
Feijóo renueva la cúpula del Partido Popular con su equipo más cercano y mantiene la paz con los pesos pesados. La formación pospone cualquier batalla interna a la vista de unas posibles elecciones generales.

Madrid--Actualizado a
La ausencia de debate público significa que a puerta cerrada se han puesto todos los puntos sobre las íes. Simultáneamente a la renovación que Alberto Núñez Feijóo imponía en su cúpula para apuntalar al Partido Popular de cara al último tramo de la legislatura, el PSOE daba síntomas de debilidad en Ferraz que, más allá de agravar su crisis interna, duplicaba la unidad en el Congreso Nacional del PP. Feijóo ha sido capaz de firmar una tregua en la formación y nadie ha querido dar la batalla pública dentro del partido, a pesar de haberse rodeado de sus más fieles aliados y desentenderse de equilibrios amables en la primera fila del partido. La debilidad del PSOE dibuja el hipotético camino de la derecha hasta la Moncloa y una victoria es el mejor pretexto para generar hermandad. De este modo, el gallego revalidó el cargo de presidente con el 94,24% de los votos totales, un trámite que nunca estuvo en peligro.
El PP de Madrid intentó implantar un sistema de primarias que Feijóo ignoró y el PP de Catalunya presionó para bloquear pacto con nacionalistas y les pusieron freno, pero el enfrentamiento no dejó muertos por el camino. El Partido Popular firmó su primera ponencia política en siete años y logró que ninguna enmienda llegara viva al pleno de debates del Congreso Nacional porque todo se apaciguó las semanas antes. Fuentes del recién renovado Comité de Dirección aseguraban durante la jornada que "todos querían verse en una coma", en referencia a las modificaciones realizadas para contentar a las delegaciones autonómicas del partido. Sobre las presiones que intentó el PP de Catalunya y su líder, Alejandro Fernández, agradecían también que no hubieran visibilizado públicamente malestar por esa derrota en la pelea interna. Intentaron dejar por escrito la negativa a pactar con partidos nacionalistas, pero no lo consiguieron, mientras Feijóo intenta mirar con cariño a Junts y el PNV, aunque su partido frena los acercamientos con discursos duros. Los pactos tras las próximas elecciones generales ya se empieza a cocinar.
Mientras ya se atisba en el horizonte un posible pacto con Vox para alcanzar el Gobierno, Feijóo intenta conservar su imagen de moderado y apuesta por la supuesta centralidad, a pesar del ascenso de Miguel Tellado y Ester Muñoz, dos perfiles radicales para competir con Vox por ese electorado más ultra. "La centralidad política no es indefinición, sino ambición. La centralidad tampoco es prescindir ni de ideología ni principios. No desisto de mi aspiración de volver a ser el partido de los diez millones de votantes", aseguraba en su discurso del sábado. La centralidad que defiende Feijóo no tendrá problema en pactar con Vox, aunque el gallego anhela una mayoría absoluta que no dependa de nadie.
Renovación del Comité Ejecutivo, críticas y equilibrios
Feijóo anunció también los cambios en la Junta Directiva Nacional y en el Comité Ejecutivo. La incursión de Cayetana Álvarez de Toledo por designación del propio Feijóo para contentar al PP de Madrid y la presencia de todos los líderes provinciales del PP gallego quedaron como los principales hitos. Durante la semana hubo críticas de barones autonómicos en medios conservadores sobre la toma de decisiones del presidente, sustentadas en la acumulación de poder de Miguel Tellado y la excesiva presencia de gallegos en la élite del partido. "Si fueran de Madrid no se hablaría tanto, esa cosa xenófoba contra los gallegos molesta un poquito", aseguran desde Génova al valorar las críticas, que en ningún caso fueron abiertas y públicas. Todo el mundo rema a favor y en silencio porque se abre una posibilidad real de alcanzar Moncloa. Otro gallo cantará si no llega la victoria.
La herida dentro del PSOE es el mayor pegamento que tiene la derecha. Paco Salazar, que iba a ser nombrado adjunto a la secretaría de organización del PSOE, tuvo que renunciar horas antes debido a varias denuncias de mujeres del partido que le acusaban de acoso. Esa puntilla para los socialistas también sirvió para apuntalar el discurso del PP. "Después de lo de hoy yo creo que es difícil que pueda superar el otoño. Tiene que dar paso al lado", consideraba Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de Andalucía, sobre Pedro Sánchez. Otro síntoma de unidad fue el perfil bajo que tuvo Isabel Díaz Ayuso durante todo el Congreso. Lejos de marcar agenda, como hizo en la Conferencia de Presidentes, la presidenta de la Comunidad de Madrid pasó desapercibida durante todo el fin de semana y supo esperar su momento, que llegará durante el domingo, cuando pronuncie el discurso que cierra el Congreso Nacional.

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