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El fujimorismo busca la complicidad de la ultraderecha española para su campaña golpista contra el gobierno peruano

La formación que dirige Keiko Fujimori intenta fortalecer sus vínculos políticos a este lado del Atlántico y amplificar así sus reclamos en el ámbito de la Unión Europea. Su objetivo: conseguir la destitución del actual mandatario, Pedro Castillo.

Keiko Fujimori con Vox
Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, junto a Herman Tertsch, eurodiputado del ultraderechista Vox; Víctor González, vicepresidente de esa formación; y Jorge Martín Frías, director de la Fundación Disenso, durante una reunión mantenida en Lima en septiembre pasado. TWITTER DE KEIKO FUJIMORI

La hoja de ruta de Keiko Fujimori para tratar de tumbar al presidente peruano, Pedro Castillo, pasa por España. La líder del partido ultraconservador Fuerza Popular quiere afianzar sus relaciones con el ultraderechista Vox para contar así con una ventana en Europa similar a la que las fuerzas de la derecha venezolana encontraron en sus intentos de acabar con el gobierno bolivariano.

La operación ya está en marcha. Desde septiembre pasado, el fujimorismo ha reforzado sus vínculos con el partido de Santiago Abascal, al que sitúa a día de hoy como su socio preferente a este lado del Atlántico. A través de distintas reuniones mantenidas tanto en Lima como en Madrid, la formación de Keiko Fujimori –hija del dictador Alberto Fujimori– y Vox han mostrado su disposición a mantener una línea de acción conjunta.

Los escándalos han llegado incluso al Congreso de Perú. A finales de octubre pasado, el partido de extrema derecha invitó al diputado fujimorista Juan Carlos Lizarzaburu al acto de presentación de un documental sobre el Foro de Sao Paulo a cargo de Disenso, la fundación montada por Vox.

El viaje de Lizarzaburu generó un terremoto en Lima: según dieron a conocer medios de prensa locales, los billetes de avión habían sido cubiertos por el Congreso peruano bajo el argumento de que el representante acudiría a unas reuniones "en el Congreso de los Diputados de España", omitiendo la parte del viaje relacionada con el acto de la Fundación Disenso.

A comienzos de este mes hubo una nueva visita desde Perú que también acabó en polémica. La presidenta del Congreso de Perú e integrante del partido Acción Popular, María del Carmen Alva, encabezó una delegación oficial que visitó la Cámara española y que mantuvo una reunión con varios diputados.

Uno de los presentes en ese encuentro, Antón Gómez-Reino (Podemos), denunció el tono "impactante" y "preocupante" de la diputada peruana. "No eran los términos habituales de una reunión de este tipo, en las que se viene a hablar bien de tu país, y no a expresar términos de cuestionamiento democrático del mismo". 

En ese contexto, distintas organizaciones sociales y colectivos de peruanos en España han impulsado una declaración conjunta en la que acusa a Alva de intentar "romper el equilibrio de poderes, ningunear la voluntad popular y generar un clima golpista ante la gestión presidencial del Pedro Castillo".

"La solicitud de parlamentarios peruanos de mantener una reunión cerrada con sus pares españoles para expresar sus preocupaciones políticas, sobre otro poder del Estado peruano, nos parece irresponsable y vergonzoso", afirma esta nota, en la que se acusa además a PP y Vox de haberse prestado "para acciones golpistas a la democracia en el Perú".

En una conferencia ofrecida en Buenos Aires durante la gira latinoamericana realizada la pasada semana, el presidente del PP, Pablo Casado, citó al Perú de Castillo en el listado de gobiernos latinoamericanos con los que discrepa profundamente. A la cabeza del ranking volvió a situar a Cuba y Venezuela, dos clásicos en el argumentario de la derecha española.

"Intromisiones"

"España es la plataforma que han elegido las fuerzas de la ultraderecha en Perú –con Fujimori y Mario Vargas Llosa a la cabeza– para arremeter contra la democracia en Perú", afirma Pepe Mejía, corresponsal de Lucha Indígena en Europa y miembro del colectivo Peruanxs en Madrid. En tal sentido, advierte que "la campaña golpista contra la democracia en el Perú pretende buscar el apoyo de la Unión Europea, y España juega un papel clave".

Mejía sostiene que "las relaciones entre el PP, Vox y las organizaciones ultraderechistas de Perú" se han afianzado "desde el último trimestre del pasado año, después que se celebró el Foro Atlántico en Madrid", un encuentro celebrado en julio pasado en Madrid y en el que participaron varios representantes políticos de la derecha latinoamericana junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. "En ese foro se pusieron los primeros cimientos de esta estrategia", destacó.

Con esos antecedentes, los firmantes de la declaración –entre los que se encuentran el Colectivo Peruanxs en Madrid, el Colectivo Contra el Indulto y la Impunidad de Barcelona, la diputada de ERC María Dantas o Miguel Urbán, eurodiputado de la Izquierda Europea y miembro de Anticapitalistas– sostienen que la presidenta del Congreso peruano "buscó desestabilizar al Gobierno" en el marco de la actuación realizada "por el pequeño sector que desea destituir al presidente Castillo, cuyo objetivo es buscar intromisiones de diversos países".

La pasada semana, el intento de los grupos de la oposición de conseguir la destitución del mandatario peruano, a quien intentaron remover del cargo mediante una iniciativa que planteaba un juicio político, se vio abocado al fracaso. El fallido plan tensó aún la situación política en el país andino.

"Exigimos al Partido Popular y a la formación Vox un claro posicionamiento en favor de la institucionalidad democrática en Perú. Claridad y rotundidad en defensa de la voluntad popular. Los y las peruanas en España defendemos la democracia y condenamos las actitudes golpistas de representantes peruanos que por ello deben dejar de ostentar los cargos que no han sabido desempeñar a la altura", subraya la declaración. 

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