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El Gobierno de coalición Desahucios, Presupuestos y fondos covid: Iglesias arrastra a Sánchez a sus posiciones

El vicepresidente segundo logra sacar a Ciudadanos del acuerdo presupuestario y apoyarse en el bloque de la investidura, estar presente en el reparto de los fondos europeos, y negociar una prohibición más amplia de los desahucios en la misma semana y con la aquiescencia del presidente.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias,  durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. E.P./Pool
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en una imagen de archivo. - EP

alexis romero / manuel sánchez

Si algo ha quedado claro en la corta experiencia del primer Gobierno de coalición de la historia de la democracia es que la mayoría de las decisiones del Ejecutivo vienen precedidas de una negociación que, en determinadas ocasiones, deriva en una batalla política en la que cada parte busca el triunfo de sus tesis. Tanto en el PSOE como en Unidas Podemos insisten en que este funcionamiento es habitual y útil y que, pese a que en algunas materias, las más sensibles, esta manera de operar ha causado tensión en el Gobierno, la estabilidad está siendo la tónica dominante de la legislatura.

En la última semana se ha producido el desenlace de tres de estas pugnas en el seno del Ejecutivo de coalición que han tenido el mismo resultado: Pablo Iglesias ha logrado imponer su posición frente a los postulados de los socialistas, y lo ha hecho con la aquiescencia de Pedro Sánchez.

En apenas cinco días, el vicepresidente segundo ha visto cumplido su objetivo de sacar a Ciudadanos fuera de la negociación presupuestaria, ha arrancado una negociación para ampliar la prohibición de los desahucios, y ha garantizado su presencia en el órgano encargado de controlar el reparto de los fondos europeos de reconstrucción, después de que saliera a la luz que Sánchez no contaba con él en este foro.

De los tres asuntos, el de los Presupuestos es quizá el de mayor recorrido y el que se ha cocinado a fuego lento en los últimos meses. Tanto desde Unidas Podemos como desde el resto de formaciones del bloque de la investidura se habían fijado el objetivo de sacar a Ciudadanos de la negociación de las cuentas, una posición que, a su vez, era alimentada por los de Arrimadas, que a finales de junio se pusieron la tarea de desdibujar a los de Iglesias en la tramitación de los PGE y de mermar su influencia en el Gobierno.

"Apartar a Podemos de la confección y redacción de esos Presupuestos es una buena noticia para España sin ninguna duda", manifestó entonces el portavoz de Cs en el Congreso, Edmundo Bal. Cuatro meses después ha sido su formación la que ha optado por la espantada en las negociaciones, después de que Bildu, ERC y el PNV dieran al Gobierno los pilares de la mayoría necesaria para sacar adelante las cuentas sin sobresaltos.

Entre el primer momento y el último, Iglesias ha trabajado en público y en privado para fortalecer el bloque de la investidura y asegurar una mayoría de partida que condicionara las negociaciones, por un lado; y por aislar a un Ciudadanos que entró en los planes del PSOE cuando su apoyo fue crucial para salvar las últimas prórrogas del estado de alarma decretado en marzo, por otro.

Sánchez rectifica en el reparto de los fondos de la UE

El objetivo de los socialistas era el de buscar una mayoría lo más amplia posible que diera un barniz de transversalidad a los PGE. Pero tras los compromisos alcanzados con ERC y el PNV, los de Arrimadas han decidido retirarse de las negociaciones y reforzar la imagen de los dos bloques políticos que quería evitar Sánchez.

El asunto del reparto de los fondos europeos difiere bastante de los otros dos, dado que en este caso el resultado de los acontecimientos responde más a una fallida estrategia de los socialistas que a un plan por parte de Unidas Podemos. La pasada semana se filtró un borrador de la estructura de la comisión interministerial de recuperación y resiliencia, el órgano encargado de velar por el reparto de los 140.000 millones procedentes de la Unión Europea para paliar las consecuencias del coronavirus.

Este diseño incluía a 11 ministerios (ninguno de Unidas Podemos, salvo el de Trabajo, que dirige Yolanda Díaz) y dos vicepresidencias del Gobierno, dejando fuera a la de Derechos Sociales y Agenda 2030. El líder de Podemos conocía esta información desde la semana anterior, pero desde el partido aseguraron que había optado por el silencio para no crear tensiones en el seno del Gobierno, aunque la decisión de Sánchez molestó a Iglesias.

El vicepresidente segundo habría trasladado su malestar al presidente en el Consejo de Ministros del pasado martes y desde Unidas Podemos se trasladó que "lo lógico" era esperar una rectificación por parte de Sánchez. Unas horas después, la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, impugnó el diseño de la comisión interministerial para la recuperación (que situó a la altura de documento "borrador") y trasladó la responsabilidad de controlar el reparto de los fondos europeos al propio Consejo de Ministros, involucrando, de esta manera, no solo a Iglesias, sino al resto de ministerios liderados por los miembros de Unidas Podemos.

Tras la presentación de la enmienda a los PGE, el PSOE y UP comenzaron las negociaciones para prohibir los desahucios

Sí que hubo estrategia en el asunto de los desahucios. Tras plantear una propuesta en el seno del Ejecutivo a principios de noviembre y no obtener respuesta, Unidas Podemos registró, de la mano de ERC y EH Bildu, una enmienda a los Presupuestos que contemplaba la prohibición de los desahucios sin alternativa habitacional hasta diciembre de 2022 y la garantía de los suministros básicos (prohibiendo los cortes de luz, agua y calefacción) durante el estado de alarma.

El movimiento de los de Iglesias causó malestar en el PSOE, y varios dirigentes y ministros socialistas afearon a Unidas Podemos su actitud y acusaron a la formación morada de remar en contra de la coordinación y unidad necesaria en una coalición de gobierno, unas declaraciones que tuvieron respuesta de la formación morada. Apenas unos días después, el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, anunciaba públicamente su predisposición para iniciar una negociación sobre esta materia en el seno del Ejecutivo.

El jueves se iniciaron estas conversaciones y, aunque la medida tardará más en estar lista que el tiempo previsto por Iglesias (que anunció que habría acuerdo en los "próximos días"), ya hay un consenso para ampliar los supuestos que permitan prohibir los desahucios de las personas vulnerables. En esta negociación quedan aún muchos detalles que cerrar (como la extensión en el tiempo de la medida o el asunto de recuperar la prohibición de los cortes de suministros), pero la presentación de la enmienda a los PGE y la polémica surgida en el Gobierno terminaron forzando las negociaciones.

El PSOE, acata

En el PSOE se acata que hayan triunfado las tesis de Iglesias en estos tres asuntos, aunque sigue existiéndose una actitud de cierto malestar por las formas de actuar de Unidas Podemos.

No obstante, no hay críticas en público porque se da por hecho que Sánchez ha avalado la solución final a la que se ha llegado en estos tres escenarios y, además, tampoco le quieren dar excesiva relevancia a ninguno de estos tres asuntos.

Así, explican que estaba muy difícil contar con Ciudadanos, aunque se hicieron intentos hasta el final para conseguir, al menos, la abstención. No obstante, fuentes socialistas aseguran que intentarán seguir contando con el partido naranja durante toda la legislatura y entrarán en las negociaciones de los grandes temas parlamentarios qe aún quedan pendientes, y que empezarán su recorrido una vez que se aprueben los Presupuestos.

Los socialistas aseguran que seguirán intentando contar con Ciudadanos en la legislatura

En cuanto al pulso por el asunto de los desahucios, en el entorno del Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana nunca lo han entendido como una discrepancia insalvable, y siempre se ha mantenido que se abordaría este asunto y se buscarían soluciones pactadas. Otra cosa, es que siga sin gustar la forma como Unidas Podemos plantea estas cuestiones, como fue a través de la presentación de la enmienda conjunta con Bildu y ERC

Finalmente, en  cuando a la gestión de los fondos de reconstrucción, desde el Gobierno se quiere minimizar el conflicto y fue la propia vicepresidenta primera, Carmen Calvo, quien quiso pasar página, atribuyendo el error a la filtración de un borrador que no era definitivo. "Hay que mirar la luna, no el dedo", llegó a decir. No obstante, hay todo tipo de versiones de la exclusión inicial de Iglesias.

Desde el PSOE se tira de argumentario y se contesta que son la tensiones habituales del un Gobierno de coalición y que, en unas ocasiones, se imponen unas posturas y cede una parte y, en otras, ocurre al revés. "Pero lo que importa es que habrá Presupuestos",  dicen.

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