El Gobierno se conjura para superar un jueves negro por la prisión de Ábalos y la primera derrota de los Presupuestos
En Moncloa minimizan el impacto de los golpes y destacan que el mejor ejemplo de normalidad es la presencia de Sánchez en el acuerdo para la mejora de las condiciones de los trabajadores públicos.
Es el segundo secretario de Organización del PSOE que entra en prisión pero en el partido aseguran que el 'shock' ya se produjo en su momento.

Madrid--Actualizado a
"Los delincuentes, a prisión, el que la hace la paga". De esta manera se expresaba un dirigente del PSOE al comienzo de este jueves. Una jornada que no ha dejado buenas noticias para el Gobierno de Pedro Sánchez. La entrada en prisión de José Luis Ábalos (y Koldo García) supone un nuevo golpe para los socialistas. En paralelo, la sesión en el Congreso ha confirmado la derrota parlamentaria en relación a la senda de estabilidad, uno de los pasos previos para presentar los Presupuestos Generales del Estado (PGE).
Pero ambas situaciones, destacan fuentes de Moncloa, se tenían plenamente asumidas. Ahora el Ejecutivo trata de minimizar daños. "Ya sabíamos que esto iba a pasar, el impacto con Ábalos se tuvo en su momento", reflexionan fuentes socialistas. Desde Ferraz reaccionaron de manera rápida tras la decisión del Tribunal Supremo sobre el ex ministro de Transportes y ex secretario de Organización. "La resolución es un paso más en un procedimiento judicial que cuenta con todo nuestro respeto. Es tiempo de la Justicia".
En el equipo de Sánchez argumentan, según las fuentes consultadas, argumentan que este jueves no han generado grandes novedades. "No compramos las sobreactuaciones de PP y Vox", afirman. La lectura en Moncloa es que en el caso de Ábalos es un "trámite más" de un proceso judicial por el que se han dado ya todas las explicaciones y se actuó con contundencia hace más de año y medio.
Para Moncloa, el hecho que mejor define el estado de ánimo en el seno del Ejecutivo es la participación de Sánchez en la firma del acuerdo con los sindicatos para la mejora de las condiciones de los trabajadores públicos. El presidente del Gobierno acudió junto al ministro de Transformación Digital y para la Función Pública, Óscar López, a un acto a las 15.30 horas. Prácticamente al mismo tiempo que se producía su intervención se conocía la decisión del TS sobre Ábalos y García.
"Reforzar las condiciones de quienes trabajan en el empleo público es reforzar nuestro Estado del bienestar y garantizar derechos para toda la ciudadanía. El acuerdo alcanzado hoy es un triunfo de la voluntad de diálogo y un ejemplo de consenso para mejorar la vida de la gente", resumió Sánchez en su mensaje publicado en redes sociales.
Una noticia, que de no ser por el clima judicial y parlamentario, "hubiera sido el tema del día", según las fuentes consultadas. Desde la vuelta del verano en Moncloa se conjuraron para "pasar a la ofensiva" y no "dejarse arrastrar" por el "barro" y los "nervios" que transmiten la derecha y la extrema derecha. "Merece la pena este Gobierno, el ejemplo de la subida a los trabajadores públicos es una muestra de ellos y del muro que hay que poner frente a la ultraderecha", añaden en el equipo de Sánchez.
Los socialistas, en un día como este jueves, reiteraron que frente a cualquier indicio de corrupción, han actuado "con tolerancia cero, con transparencia y con medidas contundentes desde el primer minuto". Y al mismo tiempo cargan contra el PP. "Ojalá todos los partidos hicieran lo mismo", transmitieron fuentes de la dirección de Ferraz. El partido que lidera Sánchez señala que "no aceptan lecciones de quienes han tenido cajas B, sobresueldos o sentencias firmes por corrupción". En definitiva, se reafirman en que "no tienen nada que esconder".
Ábalos fue uno de los dirigentes más importantes para Sánchez desde sus primarias de 2017. De hecho fue quien le animó a presentarse frente a Susana Díaz, según el propio Sánchez escribió en su libro Manual de Resistencia. "La credibilidad y la coherencia no se transmiten ni se heredan, Pedro. Eres tú el que lo tiene que hacer, si no esto no se gana", cuenta el libro que le dijo Ábalos en un encuentro en Aluche.
Luego montó el que se considera el primer acto de aquella campaña interna, en Xirivella (València). Ya con Sánchez al mando de Ferraz, fue secretario de Organización y en 2018 el encargado de defender la moción de censura contra Mariano Rajoy que llevó a Sánchez a Moncloa. El líder socialista lo nombró ministro de Fomento, que pasó a denominarse como Transportes en 2020 con el Gobierno de coalición junto a Unidas Podemos.
Sánchez siempre ha defendido públicamente que cesó a Ábalos de su cargo en verano de 2021 por una decisión política, para dar un nuevo rumbo y un impulso al Gobierno tras salir de lo peor de la pandemia. Algunas fuentes señalan que la decisión tuvo que ver con una vida desordenada y ciertos comportamientos personales. La entonces vicepresidenta Carmen Calvo ha señalado estos últimos días públicamente que ella avisó internamente sobre estos hechos.
"El 'shock' ya se produjo cuando se tenía que producir. Pero obviamente la imagen de este jueves no es la mejor", concede un dirigente socialista consultado. Es el segundo secretario de Organización que pasa por prisión tras Cerdán. El presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, ha señalado este jueves que "el PSOE es la víctima" de Ábalos, Koldo y Cerdán. Pero ha advertido que si fuera Sánchez tendría "la mosca detrás de la oreja" por la abundancia de grabaciones que se están difundiendo.
Por parte de Sumar, socios de coalición del PSOE, su coordinadora Lara Hernández se ha limitado a destacar que no entran a valorar procesos judiciales abiertos. Pero que su posición es que "se investigue todo lo que se tenga que investigar y que caiga quien tenga que caer sea quien sea". El espacio de Yolanda Díaz reclama ante la corrupción "respuestas firmes y contundentes".
La minoría parlamentaria
Para completar el día, la ruptura anunciada por Junts hace unas semanas se ha visibilizado especialmente este jueves en el Congreso. La senda de estabilidad no saldrá adelante. El Gobierno, que contaba con ello y donde reconocen que no han puesto mucho hincapié en tratar de negociar, se afanó en poner el foco en el rechazo del PP.
"El rechazo a la senda de estabilidad perjudica a las comunidades autónomas, que tendrán 5.485 millones menos de margen fiscal. El PP ha votado en contra de que sus propias comunidades tengan más recursos para sanidad, educación o servicios sociales", señalaron fuentes de Moncloa tras producirse la votación.
Los socialistas no ocultan que la realidad numérica tras el último movimiento de Junts "es más compleja" y hay "menos predisposición al diálogo". Pero avisan que seguirán intentándolo. El Gobierno llevará de nuevo estas cifras al Congreso, probablemente este mismo mes de diciembre. Pero no hay señales de que vaya a aprobarse. El rechazo a la senda no impide la presentación de los Presupuestos y en Moncloa mantienen viva su intención de elaborarlos pese a no tener los apoyos necesarios.


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