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Los grandes bancos españoles invirtieron más de 7.000 millones en la industria militar entre 2014 y 2019

El último informe de la campaña "Banca Armada" advierte sobre las operaciones realizadas por varias entidades. Mientras tanto, las principales instituciones señaladas en el documento rechazan cualquier tipo de financiación a la producción de armas prohibidas por el derecho internacional o con actos que impliquen violaciones a los derechos humanos.

Eurofighters
Dos naves Eurofighter en una imagen de archivo. EFE

Ni guerras sin armamento, ni armamento sin dinero. Según el último informe de la campaña Banca Armada elaborado por el Centro Delás, "el total de financiación a la industria armamentista por parte de las entidades financieras que operan en España alcanzó la cifra de 11.969 millones de euros en el período 2014-2019". Más de 7.000 millones provienen de cinco grandes entidades españolas.

"Los grandes bancos armados que operan en España son de nuevo BBVA, Santander, ING, Deutsche Bank, Banco Sabadell, Bankia y Caixabank", denuncia este documento. "Las supuestas políticas propias de inversiones en el sector de defensa no parecen cumplir su objetivo de reducir sus vinculaciones con las armas, sino que más bien al contrario las reafirman e impulsan", añade.

"Los bancos actúan como inversores en el accionariado de las empresas o mediante créditos" a dichas compañías, explica a Público el autor de esta investigación, Eduardo Aragón. Este año, el informe incluye una novedad: también aparecen "aseguradoras y fondos de pensiones que financian empresas armamentistas". Según señaló Aragón, se trata de inversiones realizadas "con dinero que reciben de las primas de los seguros".

"Además de financiar a las empresas de armas a través de nuestras cuentas corrientes, de nuestros depósitos a plazo o de la compraventa de acciones y bonos con los que obtenemos rentabilidad de los mercados financieros, estamos ayudando de manera determinante a la expansión del sector armamentista con la contratación de seguros personales (de vida, salud), de daños (vehículo, robo, incendios), o de prestación de servicios (de asistencia en viaje, de decesos...) pero también con la contratación de planes de pensiones", señala el informe.

En tal sentido, destaca que "la mayor parte del dinero de las pólizas de los seguros y las primas de los planes de pensiones es invertido de manera constante, para generar la máxima rentabilidad por la empresa gestora del fondo o del seguro". "En este informe hemos identificado que en España existen 25 aseguradoras armadas y 19 de fondos de pensiones que financian a empresas de armas", añade. Entre ellas figuran BNP Paribas Cardif Assurance, AXA o Allianz.

En cuanto a los bancos, se indica que BBVA y Santander registran el 62% de esas inversiones, "con un comportamiento que muestra constancia y crecimiento en cuanto a financiación de empresas fabricantes de armas". En el listado también aparecen Bankia, Sabadell y Caixabank, a quienes se vincula con inversiones en empresas que participan en el sector de Defensa como Indra, Maxam, Navantia o General Dynamics.

El documento del Centro Delás apunta que los cinco grandes bancos españoles, "que copan el 68,5% de cuota medida en activos del sector, siguen siendo los grandes financiadores de las empresas de armas". El informe también ubica en ese ranking a Banca March, "que si bien es un banco menor en cuanto a cuota de mercado, destaca por su insistencia en la financiación de armamento".

"Tanto BBVA como Santander financian a los principales fabricantes de armas de Estados Unidos, productores de armas nucleares, misiles, aviones de combate, buques de guerra y munición de todo tipo", destaca en otro tramo. Señala además a Banco Sabadell "por su apuesta en mantener a clientes de gran peso en la producción armamentística mundial, como Raytheon o General Dynamics".

El informe también subraya la apuesta de los bancos "por la industria de armas nacional a través de dos empresas de conocida trayectoria en el sector militar por razones diferentes: Indra en cuanto al desarrollo de productos y servicios tecnológicos aplicados a misiles y aviones de guerra, entre otros productos de control y vigilancia fronteriza; y Maxam, una importante empresa de munición con una clara relación comercial con Arabia Saudí, uno de los principales clientes de armas del mundo que lidera la coalición en la guerra contra Yemen".

"Líneas rojas"

Por su parte, las entidades bancarias rechazan cualquier participación en negocios que impliquen la vulneración de sus códigos éticos o "líneas rojas". Desde el Banco Santander remitieron a Público su "política general en el sector de Defensa", donde se prohíbe la participación en proyectos relacionados con armas químicas, biológicas o nucleares, al tiempo que se subraya que todas las operaciones "deben respetar las convenciones y tratados de no proliferación de armas".

Mientras tanto, fuentes del BBVA citaron expresamente sus "Normas sectoriales para la debida diligencia ambiental y social", en las que se prohíbe cualquier relación con empresas sobre las que exista "evidencia creíble" de actuar contra los derechos humanos. Algo similar ocurre en la Política de Admisión de Operaciones de Crédito de Bankia, donde se indica –entre otros supuestos– que "no se financiarán nuevas operaciones ni proyectos vinculados a empresas a las que se haya demostrado la violación de los derechos humanos y de lo que la entidad tenga conocimiento".

Kutxabank también negó las acusaciones. La entidad reivindicó su "estricta política respecto al sector de la defensa, discutida y aprobada por el consejo de administración". "Por ello, ninguna empresa del Grupo participa en el capital de fabricantes de material de defensa, ni tiene relación con empresas de armamento controvertido o que vendan armamento a países con embargos de armas o con conflictos armados, ni financia operaciones con intermediarios o en países con alto riesgo de vulneración de derechos humanos", señalaron fuentes de ese banco.

Por su parte, desde el Grupo AXA defendieron que dispone de "una de las políticas de inversión responsable más completas y ambiciosas". "De acuerdo con esta política que aplicamos rigurosamente, el Grupo AXA no financia, directa o indirectamente, la producción de armas prohibidas por el derecho internacional. Del mismo modo, AXA no financia actividades ni empresas sujetas a sanciones internacionales", subrayaron. 

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