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La investidura con más incógnitas

El Parlament celebra una sesión de investidura con las dudas de si el candidato, Carles Puigdemont podrá acudir presencialmente -y de qué forma-, de si el pleno podrá celebrarse realmente y de qué hacer en caso de suspensión.

El president catalán cesado Carles Puigdemont. - EFE

Ante una sesión de investidura, habitualmente sólo se presenta una única incógnita -y no siempre-: si el candidato obtendrá los votos suficientes para ser proclamado presidente. No es el caso del pleno de este martes en el Parlament, donde esta es la menor de muchas dudas y muchos posibles escenarios. A cual más inédito.

¿Acudirá Puigdemont a la cámara? Esta es, sin duda, la principal de las incógnitas, que el presidente cesado y su entorno se han encargado de alimentar en las últimas horas, especialmente a través de las redes sociales. Puigdemont ha publicado este martes una fotografía de las inmediaciones del Parlament, con el mensaje "a 24 horas de la investidura". A la vez, el diputado de ERC Ferran Civit –a su vez, pareja de la consellera cesada y en Bruselas Meritxell Serret–, ha publicado una serie de tuits en los que relata su viaje desde Bélgica "con el paquete dentro". "Esperemos que no nos intercepten", añade en otro de los tuits. Civit incluso ha publicado una fotografía de un hombre, de espaldas, cuyo peinado recuerda –vagamente– al de Puigdemont.

Tuits aparte, los pasos formales de Puigdemont apuntan teóricamente a su presencia en la cámara. Así, ha pedido amparo al presidente del Parlament, Roger Torrent ante las "decisiones judiciales y gubernamentales" destinadas a "impedir que pueda asistir al pleno de investidura". Igualmente, ha recordado que su inmunidad parlamentaria impide que sea detenido "si no es en caso de delito flagrante". En ningún momento, no obstante, ha afirmado que vaya a acudir –o intentar acudir– al Parlament.

¿Es necesaria la presencia de Puigdemont? El auto del TC del sábado no deja lugar a dudas. Si bien no admitía a trámite el recurso del Gobierno central contra la investidura de Puigdemont, sus medidas cautelares establecen que el pleno puede celebrarse solo con la presencia del líder de JxCat, que debe tener permiso del Supremo para acudir. Un permiso que el president cesado no ha solicitado. Puigdemont, en un escrito al tribunal, acredita su condición de diputado, y afirma que "no es necesario pedir ningú tipo de autorización" para ejercer sus derechos como parlamentario. JxCat, no obstante, ha pedido la revisión de estas medidas cautelares, y el alto tribunal se reúne nuevamente de urgencia a las 13.00h del martes para estudiar estas alegaciones.

En caso de que Puigdemont no estuviera presente al inicio del pleno, los partidos constitucionalistas planean pedir la suspensión del mismo, de acuerdo con las medidas cautelares ordenadas por el Constitucional. Llegados a este punto, la pelota estaría en el tejado del presidente y la Mesa del Parlament (con mayoría independentista), que debería optar por la suspensión o por seguir adelante con el pleno y autorizar una investidura a distancia, explícitamente desautorizada por el TC. La Mesa ha fijado una reunión este martes a las diez de la mañana para abordar todos estos detalles.

¿Cómo podría llegar Puigdemont al Parlament? Si no existe el permiso del Supremo, cabe la posibilidad de que Puigdemont 'aparezca' en el Parlament para la investidura. Una opción difícil de imaginar en una cámara cuyos accesos estarán cerrados desde la madrugada, y en la que agentes de la Policia Nacional han inspeccionado incluso el alcantarillado. En este sentido, en el entorno independentista se especula con otra opción, igualmente remota, pero no descartable: que acuda a la cámara 'escoltado' por la manifestación convocada cerca del Parlament a la hora del pleno, y que parte en comitiva media hora antes desde la plaça de Sant Jaume de Barcelona, donde está el Palau de la Generalitat.

¿Qué pasa si no hay investidura? El escenario es incierto. La ley establece que la sesión de investidura debe celebrarse como máximo 10 días hábiles después de la constitución del Parlament, y el plazo se cumple el miércoles. Una vez celebrada la primera sesión de investidura, corre de nuevo el reloj: dos meses para nombrar president o para que se convoquen automáticamente nuevas elecciones. No se especifica -por inimaginable- qué hacer en caso de que se paralice una investidura en marcha por ausencia de candidato.

¿Puede haber otro candidato a la investidura? Podría, y desde ERC ya se ha presionado en este sentido. Su diputado en el Congreso Joan Tardà ha afirmado en los últimos días que "nadie es imprescindible", e incluso ha explicitado la opción de "sacrificar" a Puigdemont. La actitud del Gobierno central -con su recurso al Constitucional y su beligerancia para evitar la investidura-, no obstante, han hecho que el independentismo cierre filas en torno a la figura simbólica de Puigdemont, con lo cual los republicanos tienen cada vez más difícil imponer un paso al lado del líder de JxCat. De hecho, ERC ha corregido este mismo martes las palabras de Tardà, y ha afirmado, por boca de su portavoz, Sergiu Sabrià, que "ahora que el embate es más feroz que nunca, Puigdemont tiene que ser nuestro candidato".

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