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La izquierda andaluza echa en cara a Moreno su regalo a los ricos: "¿Busca inversores o evasores fiscales?"

PSOE, Por Andalucía y Adelante reprochan al presidente en el Parlamento una reforma fiscal que beneficia más a quien más tiene. Inma Nieto tacha a Moreno de "altanero" y le espeta que ha cambiado respecto a la legislatura pasada tras la mayoría absoluta.

El secretario general del PSOE de Andalucía y Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Juan Espadas, durante el turno de preguntas.
El secretario general del PSOE de Andalucía y Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Juan Espadas, durante el turno de preguntas. Joaquín Corchero / Europa Press

El Parlamento andaluz ya no es una balsa de aceite para Juanma Moreno, como lo fue durante buena parte de la legislatura pasada, cuando el PSOE quedó desactivado, en estado de shock primero tras perder la Junta por sorpresa, y luego se metió en la sucesión de la expresidenta Susana Díaz, y el resto de la izquierda implosionó, se dividió y el electorado les penalizó.

Ciudadanos, el socio incondicional, ya no está y Vox, que la legislatura pasada daba una de cal y otra de arena, ahora se dedica a hacer oposición en los discursos –"pronto empieza usted a coincidir con la izquierda", les dijo Moreno–, aunque luego vote a favor de las medidas del PP. El secretario general del PSOE, Juan Espadas, también se refirió, durante su turno, a algunas de las cuestiones que el portavoz de la ultraderecha, Manuel Gavira, le planteó a Moreno.

El presidente, por resumir, está ahora solo con su partido, eso sí, muy bien arropado por la mayoría absoluta, que le permite hacer y deshacer cada vez que le parece, como hizo la semana pasada con su polémica bajada fiscal, que ha desencadenado un auténtico guirigay en el país y de la que, en Andalucía, han salido más beneficiados los muy grandes patrimonios. A ella, a la mayoría absoluta, se aferró Moreno al recordar a los portavoces de las izquierdas, ante las críticas, el resultado electoral del pasado 19J –"es su responsabilidad conectar" con los votantes, les dijo–.

A él se lo dijo la portavoz de Por Andalucía, Inma Nieto. Moreno, en su opinión, ya no es el mismo presidente de la legislatura pasada. A juicio de Nieto, de dialogante ha trocado en "altanero", un calificativo que el presidente rechazó. "Se conduce ahora de manera bien distinta –le espetó Nieto con toda educación, el arma favorita, hasta ahora, de Moreno para desactivar a la oposición–. Habla de diálogo, pero esos 100 días de cortesía no los ha tenido usted con esos electores que pensaban en esa otra manera de hacer las cosas que decía usted tener en mente".

Nieto agregó varias cosas en esta dirección: "Está equivocado en lo que hace y en los objetivos que persigue. Una parte de su obcecación le va a traer graves consecuencias a Andalucía". Luego: "Bienvenidos al paraíso: esa sobredosis de estímulos positivos le está llevando a perder la conexión con la realidad. Hay muchos andaluces que viven un infierno. Le doy un dato que le empaña esa ensoñación: 10.000 personas en Jaén esperan primera cita con el neurólogo". Y también: "Su estar en política es importante, el tacto, el olfato, rodearse de estímulos positivos, lánzate, Juanma…"

El hilo argumental de la sesión estuvo en efecto –"andaluces, bienvenidos al paraíso", tuiteó Ayuso cuando Moreno eliminó patrimonio– en las rebajas fiscales regresivas, que favorecen más a quien más tienen, que el presidente anunció la semana pasada en Madrid y en las que la izquierda cree haber encontrado un filón, una veta que explotar contra Moreno. Entre las reformas estaba la supresión de un plumazo, sin diálogo alguno, del impuesto de patrimonio, que solo pagaban los más ricos de Andalucía –quienes acumulaban bienes valorados en más de 700.000 euros, excluida la vivienda habitual–, 16.786 personas en 2020, una cuestión que el PP llevaba en su programa electoral.

Moreno quiso defender su manera de proceder con argumentos aparatosos, de dudoso calado, salvo para los muy cafeteros: se trata de lo que él llamó el liderazgo de Andalucía: "¿Le molesta –le dijo a Espadas– que por primera vez Andalucía después de décadas [sic] lidere un debate en España, que por primera vez aparezca Andalucía, que le marque el paso al resto de CCAA. No debería de molestarle. Lo importante es que esta tierra cobre protagonismo: el que nos merecemos en la agenda nacional. ¿A quién le puede extrañar que, en un programa electoral, en la página 36, diga que voy a eliminar el impuesto del patrimonio y luego cumpla con la palabra dada? ¿A quién le puede sorprender? Lo que he hecho es cumplir con la palabra dada", afirmó Moreno.

La izquierda, al ataque

Espadas, un hombre centrado, que ha recibido críticas desde la izquierda de su partido en alguna ocasión, esta vez cerró los dientes sobre la presa y buscó, a cuenta de la fiscalidad, destruir la imagen inmaculada de presidente moderado que ha cultivado Moreno hasta la semana pasada, cuando quiso abrir un conflicto fiscal con Catalunya, con la supresión de un impuesto, el de patrimonio, que se paga en España, excepto en Madrid –el laboratorio del PP más radical y liberal– en todas las CCAA, incluida Galicia, donde el hoy presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha gozado de cuatro mayorías absolutas consecutivas y no consideró necesario liquidarlo.

Espadas, que hasta ahora ha buscado acuerdos transversales, con escaso éxito. por primera vez, golpeó al presidente con un tono cordial, pero con dureza en los argumentos: "Es necesario que dé una explicación. Decide irse a Madrid y en vez de plantear una iniciativa que se dirija a todos los andaluces, plantea una medida, capitaneada por la bonificación al 100% de patrimonio, que va a beneficiar a un conjunto de 20.000 andaluces ¿Cree que es una medida que afecta a la mayoría? ¿Le parece justa en términos fiscales esa medida? ¿Por qué oculta esa medida con la deflactación del IRPF? ¿Por qué añade ahorrarse el canon del agua, como si no hicieran falta infraestructuras contra la sequía? ¿Cumple con su obligación de tomar medidas fiscales para redistribuir la riqueza?".

Espadas prosiguió: "Esto no iba de ser el más popular de la clase. Esto iba de tomar medidas para los andaluces. No es un problema que a mí me moleste o no [lo que haga usted] Los que creo que están molestos con usted son los andaluces que creyeron que iba a gobernar para todos y para todas, y no solo para el 0,2%, a los que ha decidido hacerle un regalo fiscal. Ustedes son los mismos de siempre. Usted ha demostrado ser un gobernante de derechas, muy de derechas, sus prioridades están claras".

Agregó el socialista: "¿De verdad cree que a los andaluces no les molesta que la primera medida que usted toma sea reglarles 5.500 euros a 20.000 personas que no los necesitan? ¿Con quién era el compromiso? ¿Con los andaluces? Esto es por lo que quiere ser popular, por ser fiscalmente más voraz que Ayuso. Acordó no hacer dumping fiscal. Parece que 120 millones de euros ya no son tan necesarios para el modelo de financiación ¿Ya no comparte que el dumping fiscal es malo? Se ha pasado a las tesis del sálvese quien pueda".

Espadas prosiguió con su intento de demolición de la imagen de Moreno: "De usted se esperaba un paquete de medidas que pudiera ayudar a los andaluces, pero ayuda los más ricos y ofrece migajas [a los demás] Esa supresión de patrimonio qué significa exactamente: ¿Busca evasores fiscales o inversores en Andalucía? Su mensaje es que vengan aquí aquellos que quieren ahorrarse impuestos, no quienes quieren crear empleo. ¿Comparte el criterio de progresividad fiscal constitucional? ¿Ahora ya no le hace falta dinero? ¿Ya no necesita que vaya con usted a por un nuevo sistema de financiación? ¿Ya no necesitamos 900 millones porque usted quiere ser el más popular?"

El presidente replicó a Espadas que él "no pedía más dinero" para Andalucía –sin embargo, Moreno se ha quejado en repetidas ocasiones, con razón, según los expertos, de que Andalucía está infrafinanciada–. "Pido el que nos merecemos, el que nos corresponde. Y le pido –le dijo a Espadas– que nos acompañe. [El presidente valenciano Ximo] Puig ha metido el fondo de nivelación y de compensación [que también reclama Moreno al Estado]. Le va a ir mucho mejor, póngase del lado de Andalucía".

Luego, el presidente andaluz se aferró a lo que pasa fuera de Andalucía con la idea de despejar el tiro de Espadas y meter al PSOE en sus contradicciones: "¿Tanta crítica y tanto ruido para que ahora salga la señora Montero a bajar los impuestos? ¿Cómo se puede tener tanta incoherencia? Se tiran todos en tropel a bajar los impuestos y a imitar al PP. Tenga coherencia".

El ruido generado por Moreno con sus rebajas fiscales se lo devolvieron todos los portavoces, incluido el de Vox. No solo Espadas.

Así, dijo Teresa Rodríguez, portavoz de Por Andalucía: "La respuesta del PP siempre es bajar impuestos a las grandes fortunas, a los que convida. Esto genera desigualdad, algo que no les preocupa en absoluto. La mayoría no heredamos grandes patrimonio ni grandes herencias. Lo que heredamos son derechos sociales que tenemos que legar a la siguiente generación. Esta es la herencia real de la mayoría y no los patrimonios millonarios. ¿Se recauda más? No, crece a la mitad de la riqueza nominal. ¿Se crece más? No. ¿Se lucha contra la inflación? No. 25 euros por hogar al año [en el canon del agua] para las familias mientras le da miles de euros a los aguatenientes. No hablen de soberanía fiscal para dilapidarla".

Y Nieto: "Esa política [fiscal] es equivocada y ha devenido en fracaso, eso sí que es dogma, eso sí que es sesgo ideológico: no hacer caso a los organismos internaciones y no hacer caso a que Andalucía no puede ser un arrabal de un paraíso. A quien se vuelve del hospital sin tratamiento oncológico no le venda el paraíso por 20 euros. Su mayor ocupación es sacar a la gente del infierno".

Esta semana, después de varios meses sin tenerlo, Moreno ha nombrado un portavoz del Gobierno, su consejero de Agricultura, Ramón Fernández Pacheco. La legislatura pasada tenía a Elías Bendodo y a Juan Marín como lugartenientes, ambos en papeles complementarios, pero muy efectivos a la hora de proteger a Moreno. Pero en esta legislatura, Bendodo está en Madrid y Marín está fuera de la política. En esta ocasión, el desgaste –sea este el que sea, si es que ha habido alguno– por el regalo fiscal a los más pudientes lo ha asumido Moreno en primera persona. En política, muy rara vez las cosas –y los nombramientos– pasan por casualidad.

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