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Jaume Asens: "Los jueces del Supremo no son neutrales, son parte en el conflicto"

Entrevistamos a Jaume Asens, teniente de alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona y dirigente de Barcelona en Comú. Abogado de profesión, abordamos con él el juicio al 'procés' que se hace en el Tribunal Supremo. Opina que la sentencia ya está escrita y será una "condena dura" a los acusados.

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Jaume Asens, teniente de alcaldía de Derechos Civiles del Ayuntamiento de Barcelona. / JOEL KASHILA

Teniente de alcaldía de Derechos Civiles del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Asens (1972) es un dirigente clave en el espacio de los Comuns, muy conectado tanto con el independentismo como con Pablo Iglesias, con quien le une una relación de amistad. Como tantos otros activistas, en 2015 dio el salto a la política institucional donde, entre otros cosas, ha descubierto que "ganar unas elecciones no es hacerse con el poder". Abogado de profesión, está muy pendiente del juicio al 'Procés' independentista. Según él, lo que pasa en el Tribunal Supremo «tiene poco que ver con la justicia, tiene más que ver con una persecución vengativa». Crítico con los partidos independentistas por no permitir la tramitación de los presupuestos del Estado, y con el PSOE por su "poca valentía" en la agenda territorial, recibe Público en su despacho y durante más de una hora repasamos el actual escenario político, con las inminentes elecciones estatales y municipales al horizonte. Unos comicios estatales en los que no se descarta como candidato: "Si en este contexto los comuns también creen que puedo ser útil para liderar ese cambio en Madrid, tendré que planteármelo".

La semana pasada Pedro Sánchez convocó elecciones españolas para el 28 de abril En estos años su nombre ha aparecido en varias quinielas electorales. Primero en las europeas y luego para liderar la lista de los Comuns en las generales. Uno de sus principales avales sería la buena relación q mantiene con Pablo Iglesias, quien ya le propuso años atrás. ¿Estaría dispuesto a dar este paso?

"Mi compromiso principal ha sido siempre Barcelona pero si en este contexto los comuns también creen que puedo ser útil para liderar ese cambio en Madrid, tendré que planteármelo"

No es una cuestión de deseos individuales. Esa es una decisión colectiva. Cuando lanzamos la propuesta de Podemos, es cierto que Iglesias me propuso ir con él en las primeras elecciones europeas. Luego en varias ocasiones me ha propuesto encabezar la lista catalana para las generales. Una primera antes de que saliera el nombre de (Xavier) Domènech y hace unos meses volvió a insistirme. Consideraba que mi rol de político y abogado podía ser útil al frente de la agenda antirepresiva y del diálogo democrático que deberá abrirse con los independentistas en el próximo mandato. Hacen falta puentes con ese mundo.

Estamos en una coyuntura donde igual se puede volver a reproducir el perímetro de fuerzas políticas que se formó con la moción de censura. En un momento tan delicado, y ante el auge del extremismo, la responsabilidad de cualquier demócrata es trabajar para construir ese escenario. Mi compromiso principal ha sido siempre Barcelona pero si en este contexto los comuns también creen que puedo ser útil para liderar ese cambio en Madrid, tendré que planteármelo.

La sensación es que tanto a los Comuns como a Podemos las elecciones os llegan a contrapié, con pugnas internas y las encuestas en contra. No están en la misma posición que en el ciclo 2015-2016.

Es verdad que no partimos de la misma posición de salida y nos cogen con el pie cambiado. Y, seguramente, este es uno de los elementos que ha pesado para que se hayan convocado ahora, porque el PSOE pretende erigirse en el salvador ante el tripartito de Colón y capitalizar el voto útil. Pero lo que ha sucedido hasta ahora nos demuestra que el PSOE necesita a un Podemos y a unas confluencias fuertes para marcar la pauta. Sin la iniciativa de estos espacios habríamos tenido unos presupuestos mucho menos ambiciosos y no se habrían logrado algunas de las conquistas de este corto mandato.

A nivel de aparato hay dos PSOE, el de Pedro Sánchez, que creo que es minoritario, y el que representan los barones y la vieja guardia de Felipe González y Alfonso Guerra, que puso el grito al cielo con el tema del relator. La mesa [de partidos] se va a pique en buena medida por la actuación alarmista de este sector del PSOE.

Su espacio político ha sido muy crítico con la decisión de ERC y PdeCAT de no permitir la tramitación de los presupuestos del Estado. Pero, ¿han presionado en la misma línea al PSOE para que hiciera alguno de los gestos políticos que le pedían?

"El PSOE ha sido muy poco valiente en la agenda territorial"

Cuándo he tenido oportunidad de intervenir en esta cuestión he intentado señalar las dos responsabilidades. Evidentemente, el principal responsable es el PSOE. En primer lugar, porque ha sido muy poco valiente en la agenda territorial y ha puesto en evidencia que actuaba como un gobierno de transición. La exigencia de no hablar del derecho a la autodeterminación va en contra de la filosofía de lo que tiene que ser una mesa de diálogo, donde se tiene que poder hablar de todo. Y el PSOE en su día, en Suresnes, había defendido el derecho a la autodeterminación.

Hace más de 40 años.

Sí, pero no hace tantos años que el PSC lo llevaba en el programa electoral y que Iceta defendía que el conflicto se tenía que resolver como en el Quebec y en Escocia, con un referéndum de autodeterminación. Por lo tanto, han pasado de llevarlo en el programa a no llevarlo y, finalmente, a no querer ni hablar de ello. Esto tiene que ver con la fuerza que tiene la extrema derecha y la capacidad de intimidación para arrastrar al PSOE hacia su marco mental. 

Algunas cosas que cuando gobierna el PP no generan tantos aspavientos, si las hace el PSOE parece que sean posiciones golpistas. Por ejemplo, cuando el fiscal general era (Julián Sánchez) Melgar se pidió la liberación de Joaquim Forn y no salió porque Vox se opuso y el Supremo le hizo caso. En aquel contexto, con un gobierno del PP, no se habló de traición a la patria y ahora, en cambio, cuando se plantea una mesa con un relator sí que se hace.

¿Esta mesa de diálogo era un paso adelante?

Creo que iba bien encaminada. Ya estaba en la declaración de Pedralbes y era un marco mejorable, pero partía de la base que hay un conflicto político, existía un reconocimiento de la otra parte y, por lo tanto, una relación de bilateralidad. Creo que el PdeCAT y ERC, sobre todo ERC cuando puso la condición del derecho a la autodeterminación, se equivocan, igual que lo hace el PSOE cuando no quiere hablar de ello. Lo importante es sentarse a dialogar, que se ponga en marcha la mesa y superar la parálisis y esto, al final, implica hablar de todo. Cada cual se enrocó en sus posiciones y ERC y PdeCAT se han equivocado al impedir el debate de los presupuestos.

Asens, durante la entrevista con 'Público'. / JOEL KASHILA

Un dirigente de ERC, como Ernest Maragall, fue muy crítico con ustedes diciendo que habían situado a la «pequeña política», en referencia a los presupuestos, por encima del “ataque a la democracia y la libertad». ¿Cómo le sentó?

Me decepcionó. Empezó muy bien, desbloqueando la propuesta del tranvía y abriéndose a un gobierno de progreso en Barcelona, pero últimamente estamos detectando un giro. ¿Garantizar el derecho a la vivienda, aumentar las pensiones o aumentar el salario mínimo es hacer pequeña política? Para mucha gente esto es la diferencia entre llegar a final de mes o caer en la pobreza.

"¿De qué ha servido tumbar los presupuestos? ¿En qué beneficia a la ciudadanía en general y a los sectores más vulnerables?"

Aquí la pregunta de fondo es de que ha servido tumbar los presupuestos. ¿En que beneficia a la ciudadanía en general y a los sectores más vulnerables? Creo que tampoco beneficia a los presos políticos y abre la puerta a qué pueda ganar las elecciones el tridente de Colón y vayamos a un escenario de involución social y democrática.

¿Si esto pasa y hay una mayoría de las tres derechas, qué escenario se imagina?

Me imagino un escenario de grave regresión de derechos y libertades, que va en sintonía con el aire de los tiempos. Pasarán muchos años para poder desmontar toda la construcción de excepcionalidad que se ha levantado para vallar a la democracia y al ejercicio del derecho a la autodeterminación. Si ganan se acelerará todavía más este marco represivo. Se entrará en una dimensión desconocida en la que quizás se ilegalizarán partidos políticos independentistas, como dijo Casado, donde es probable que se aplique un 155 prolongado, donde se prohíban los indultos... Y veremos un proceso de recentralización reaccionario y de recorte de derechos más intenso del que se ha vivido hasta ahora.

Y, supongo, acompañado de un nacionalismo español intensificado.

A diferencia de otros estados europeos, el Estado español se ha construido históricamente a partir del enemigo interno y ahora el independentismo es un agente útil para la derecha nacionalista española para apuntalar la nación española, generar un sentimiento de patriotismo y que haya una mayor vinculación emocional con símbolos como la bandera o el himno... España es el único lugar de Europa donde el fascismo ganó y esto hace que todo lo que se construye a partir del 78 sea a partir de dos relatos, no con un relato único antifascista.

"España es de los pocos lugares donde se puede ser demócrata sin ser antifascista"

España es de los pocos lugares donde se puede ser demócrata sin ser antifascista. Y hemos pasado de un contexto donde teníamos el nacionalismo español muy vinculado al franquismo a que llegue donde está llegando ahora, en parte lo hace por el que pasa en Catalunya. Mucha gente ha dejado de pensar en los términos los de arriba y los de abajo, para hacerlo en los términos Catalunya y España.

Las elecciones llegarán en pleno desarrollo del juicio al 'Procés'. Como abogado durante dos décadas ha defendido a numerosas víctimas de represión y, en este caso, tuvo la opción de formar parte del equipo de defensa de Jordi Cuixart. ¿Cómo ve el inicio del juicio?

Es un juicio aparentemente garantista en las formas, a pesar de que se producen situaciones que ponen en evidencia su trasfondo político. El magistrado Marchena lo intenta conducir pensando que la opinión pública lo está mirando, porque sabe que una parte de la batalla se juega precisamente en la opinión pública, y por eso es muy cuidadoso en las formas. Pero es una falsa apariencia, porque detrás de este guante de seda hay un puño de hierro y detrás de esta aparente normalidad se disfraza un juicio político, que en verdad tiene poco a ver con la justicia y tiene más que ver con una persecución vengativa.

Cartel de la Olimpiada Popular en el despacho de Asens en el Ayuntamiento de Barcelona. / JOEL KASHILA

Decía Montesquieu que no hay peor tiranía que la que se ejerce bajo la ley con apariencia de justicia. Es un juicio donde se persigue más ideas que hechos. Es un caso de derecho penal de autor, de derecho penal del enemigo.

Los primeros días ya hemos visto diferentes estrategias de defensa, una de más política, de Oriol Junqueras, y otra, si quiere, más estrictamente técnica, de Joaquim Forn. ¿Cómo plantearía una defensa en el juicio?

Todas las estrategias son legítimas y, de hecho, son complementarias. Todas las defensas son técnicas, no hay que no lo sean. La diferencia es que hay algunas que aparte de serlo añaden el acento político. Evidentemente aquí hay una vulneración de derechos procesales, pero también hay una vulneración de derechos civiles y políticos, derechos que tienen una vertiente colectiva. Los jueces y fiscales han actuado más como políticos que como jueces y fiscales y es normal que los abogados introduzcan el elemento político para confrontar el discurso político del tribunal.

Lo hemos visto con la Fiscalía, que hablaba del Plan Ibarretxe, de soberanía, de derecho a la autodeterminación, de desobediencia, de protestas en las calles... Hablaba de conceptos políticos y tenía su relato. Y era muy evidente que confrontaba un relato político al relato que en la primera sesión habían hecho algunas defensas.

¿Ve otros elementos políticos?

Uno de los motivos por los que el juicio es en Madrid tiene que ver con el argumento expuesto en la primera querella que en Catalunya los jueces estarían contaminados por la presión ambiental, como si los de Madrid no estuvieran contaminados por la caverna política. Seguramente estos jueces almuerzan cada día leyendo el ABC y La Razón y están imbuidos por un entorno que está muy polarizado. La mayor prueba es el juez Llarena, que en sus resoluciones incluye el plural y dice 'nos habéis agredido', él se siente agredido. Hay una implicación emocional.

"En un tema que se vive como un ataque a la nación española los jueces del Supremo no son neutrales, son parte en el conflicto"

Los jueces no son seres angelicales que están fuera de la sociedad, sino que están adentro y tienen los prejuicios que tienen. Y en un tema que se vive como un ataque a la nación española, a la propia identidad, estos jueces no son neutrales, son parte en el conflicto. El mejor escenario de neutralidad es el de Europa. Y cuando se pronuncian jueces que no son parte del conflicto, simplemente se ve lo que se juzga aquí como hechos de naturaleza política sin relevancia penal.

En Alemania, por ejemplo, dicen que esto en democracia se tiene que tolerar y, en todo caso, combatirlo por medios políticos o por los medios ordinarios que prevé la ley, pero llevar la cuestión como si fuera criminal y de orden público es hacer una interpretación demagógica del derecho que obedece a una lógica de populismo punitivo. Se reinterpretan los hechos y los delitos y vemos a unos poderes absolutamente desbocados.

Es de los que piensa que la sentencia ya está escrita, que habrá una condena a prisión y será dura. Entonces, desde la óptica de la defensa, ¿para qué puede servir el juicio? ¿Para mostrar posibles vulneraciones de derechos y preparar el salto al Tribunal Europeo de Derechos Humanos?

Ningún juicio se tiene que dar nunca por perdido. Pero si bien es verdad que la sentencia no está escrita, sí que lo está el marco general bajo el cual se está pensando. Se ha visto cuando se han desestimado las cuestiones previas o en la actuación del ministerio fiscal. Y no es que lo piense yo que en buena medida ya está prefigurada, lo dice la propia derecha cada día, cuando la vemos pasear a autobuses contra los indultos, cuando dicen que no se tienen que trasladar a los presos a Catalunya después de la condena o cuando Irene Lozano (secretaria de Estado de España Global) habla de los que han cometido delitos... Si ellos lo dan por hecho, por algo será. En este escenario, el juicio sirve porque es la antesala de Estrasburgo y depende de cómo se juegue este partido de ida afectará la posible victoria allí, en la vuelta. Los dos momentos están relacionados.

Una condena importante no contribuye a resolver el problema político de fondo.

Este es el error de partida de la derecha, pensar que podrá hacer desaparecer a más de dos millones de independentistas recurriendo a la represión y planteando una reivindicación que es legítima como una cuestión criminal y de orden público. Tenemos que volver a la política. Se ha delegado una cuestión política a los tribunales, y después ha cogido vida propia. Es cierto que el Supremo es suficientemente dependiente para coger la causa, pero a la vez es lo suficientemente autónomo como para seguirla con su propia inercia.

"El error de partida de la derecha es pensar que podrá hacer desaparecer a más de dos millones de independentistas recurriendo a la represión"

Lo vimos con el caso de Forn, pero también con el conflicto vasco, cuando se estaba negociando se procesó a los que intentaban avanzar en el proceso de paz, como Otegi, a pesar de que fuera en contra del proceso político. Esto cogió por sorpresa a mucha gente de la izquierda abertzale, que pensaba que cuando negociaba con el Estado también negociaba con los tribunales. Este es un error que ha cometido también ERC, que es no ver la complejidad de cómo operan los poderes del Estado y la posibilidad de influencia o no de los gobiernos. Cuando ERC exige al gobierno de Sánchez que libere a los presos políticos para negociar, tiene que saber que no depende del gobierno que lo estén.

Jaume Asens es uno de los dirigentes claves de Barcelona en Comú
. JOEL KASHILA.

A raíz de todo este proceso, ha habido un cambio en la cultura antirepresiva de buena parte de la sociedad catalana, que hasta ahora seguramente no era consciente de ciertas injusticias.

Creo que es positivo este cambio, que gente que participaba en una cultura donde se justificaba o miraba hacia otro lado en situaciones de abusos en el uso de la fuerza y resoluciones injustas ahora esté mucho más significada. Por ejemplo, nos encontramos que partidos que ahora reclamaban que el juicio se hiciera en Barcelona, en el caso de los indignados por la acción de Aturem el Parlament querían que se hiciera en la Audiencia Nacional, como fue, y que los acusados merecían más de cinco años de prisión.

Para mí uno de los gestos de más dignidad es que aquellos represaliados salgan ahora a defender la libertad de los que los querían verlos en prisión. Hay que recordar que el Govern (de Artur Mas) y el Parlament, con los votos de CiU, PSC, Cs y PP, recurrieron la absolución de la Audiencia Nacional a los indignados y el caso acabó en el Supremo, donde (Manuel] Marchena dictó una sentencia condenatoria. En el plenario del Ayuntamiento de Barcelona nosotros llevamos pedir al consejo de ministros el indulto de los condenados y ni CiU ni PSC votaron a favor. Hay mucha gente que piensa que los abusos empiezan ahora, pero esto viene de lejos y algunos llevamos años luchando... Y esto no nos impide sentirnos indignados y vinculados por la injusticia que viven. No lo digo con ningún resentimiento porque se ha creado una confluencia emocional mucho más fuerte y hace que estemos vinculados emocionalmente y esto es una diferencia importante con el PSC.

¿En qué sentido?

El 1 de octubre creo que surgió una línea divisoria importante a nivel moral, emocional y humano entre los que naturalizaron la violencia policial y los que nos pareció que era una barbarie y nos indignó y sublevó. Yo me siento más lejos ahora del PSC, no solo por haber defendido el 155, sino por la falta de empatía y la dificultad de ponerse en el lugar de tu adversario político. Me ofende mucho que no vengan cuando nos reunimos (en el Ayuntamiento) con los familiares de los presos, porque la vulneración de los derechos de nuestros adversarios políticos también es la vulneración de nuestros derechos.

Lo que está en juego aquí es un tema de derechos humanos y democracia. Lo que hace (Jaume) Collboni es intentar anteponer su ideología a una cuestión de derechos humanos. Y lo hace porque son independentistas, porque no lo ha hecho en otros casos. Porque esto no va de independencia o no, a pesar de que a crear este relato también contribuyen algunos independentistas. Lo ha hecho, por ejemplo, Ernest Maragall.

¿Con lo que dice sobre Collboni, es posible un entendimiento entre Barcelona en Comú y el PSC después de las municipales del 26 de mayo o el socio más probable es ERC?

"Creo que con (Ernest) Maragall será más fácil entenderse que con Alfred Bosch"

Con Collboni lo que siento es una distancia personal, pero en política se tiene que estar por encima de estas mayores o menores afinidades personales. Nosotros aspiramos a hacer un gobierno de progreso, con las fuerzas progresistas. Ahora tenemos a un PSC que apoyó al 155 y por eso rompimos, pero no es nada que no sea reconducible. Con ERC hay un cambio importante y es que Alfred Bosch ya no está en el Ayuntamiento. Es una persona que en todo momento decidió alinearse con un bloque de oposición antes que gobernar. Creo que con Maragall será más fácil entenderse. Es una persona que viene de una cultura de pactos. Que inicialmente desencallara el tema del tranvía es un buen indicio, si bien ahora entramos en campaña y la tensión aumenta entre todos. Pero soy más optimista.

Ganaron las elecciones el 2015 con un programa muy ambicioso y con buena parte del equipo proveniente de los movimientos sociales. Ahora bien, pese a cambios importantes en la agenda política, no ha habido una transformación radical de Barcelona, se han quedado a medio camino. ¿Qué ha descubierto en el salto a la institución?

Muchas cosas, ha sido un gran aprendizaje. Es verdad que es más épico y más confortable a nivel de coherencia cuando estás fuera de la institución o en la oposición, pero tienes menos capacidad de incidir y transformar. Cuando gobiernas es más complejo, tienes que pactar con la realidad y ofrecer alternativas viables y esto supone gestionar contradicciones. Partiendo de la idea de Maquiavelo, que el bien puede parar al mal, pero nunca puede ganarlo.

Hemos vivido la experiencia de que por mucho que hagas hay resistencias que están presentes y te impiden hacer todo lo que quieres. Cuando las opciones reaccionarias ganan tienen todo tipo de poderes a su servicio, pero cuando lo hacen las opciones de progreso es más difícil porque van a contracorriente y se tienen que enfrentar a obstáculos sistémicos que hacen difícil aplicar el programa. Ganar unas elecciones no es hacerse con el poder. Y revertir inercias y remover privilegios requiere más que un puñado de votos.

"Ganar unas elecciones no es hacerse con el poder. Y revertir inercias y remover privilegios requiere más que un puñado de votos"

En política es inevitable defraudar expectativas, porque tienes que negociar con la realidad y también con los otros partidos, que te pueden diluir... Pero una de las ideas que tenía en la cabeza cuando entramos y que hemos aplicado era lo que decía Xirinacs, en el sentido que hay que dejar de ser fuerte con los débiles y débil con las fuertes. Lo que hicimos es retirar las acusaciones penales contra los activistas o dejar de multar a los mendigos, pero en cambio hemos hecho cosas contra los fuertes que no se habían hecho nunca.

Hemos ido contra las eléctricas, contra los grandes operadores digitales que gestionan pisos turísticos, contra los buitres inmobiliarios, hemos hecho pagar tasas a la Sagrada Familia y esto supuso enfrentarnos a la Iglesia y al final llegamos a un acuerdo,... En cambio a quien no hemos podido ganar es a Agbar, pero está pendiente de una sentencia del Supremo y de la consulta sobre la municipalización del agua, que haremos el próximo mandato.

Gane quién gane el 26-M, la consulta se tiene que hacer igualmente.

Esta es una de las medidas que hemos introducido para permanecer. En 40 años sólo se había hecho la consulta de la reforma de la Diagonal y estaba llena de irregularidades. Ahora hemos creado un marco legal para poder hacer consultas, que decidirá la propia ciudadanía, lo que supone un ataque a la línea de flotación de la partidocracia. Creo que es un avance para transformar a Barcelona en una ciudad de estilo suizo donde no sólo se vote cada cuatro años, sino que cada año se vote en la multiconsulta. Y esto también va en la línea de lo que hemos hecho en regeneración democrática, donde veníamos de un cierto desierto, y hemos construido un comité de ética, una oficina de transparencia, un consejo asesor de transparencia, un código de conducta pionero en todo el Estado, un buzón ético, etc...

"Es innegable que la maquinaria municipal tiene muchas inercias y es más lenta de lo que esperábamos"

Es innegable que la máquina municipal tiene muchas inercias y es más lenta de lo que esperábamos y nos ha costado un poco descubrir ciertas dinámicas de su funcionamiento, pero cuando la hemos conseguido gobernar, también gracias a la experiencia de la gente que vendía de ICV, creo que hemos aprobado medidas que ahora poca gente cuestiona y son cambios sustanciales. Hemos cambiado el marco mental en temas como el turismo o el control de los recursos públicos, hemos conseguido el operador energético municipal, y ha habido un cambio de rumbo en las políticas de vivienda.

También me siento muy orgulloso de las políticas de memoria. Hemos impulsado la red de ciudades contra la impunidad franquista, hemos ejercido de acusación en la causa argentina, hemos presentado querellas por el asesinato de Puig Antich o los bombardeos italianos durante la Guerra Civil,... Y todo esto de forma paralela a la retirada de honores. Y en el próximo plenario se aprobará la junta de valoración de los crímenes del tardofranquismo, un espacio que servirá para escuchar a los represaliados y poderlos reconocer. Es una iniciativa pionera en el Estado.

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