Javier Martínez Peromingo, el geriatra considerado el ideólogo de los 'protocolos de la vergüenza'
Hombre clave en el equipo de Sanidad cuando se frenaron las derivaciones de residentes a los hospitales, fue nombrado director general de Coordinación Sanitaria en mayo de 2020. Desde hace dos años ejerce de jefe de Geriatría en la Fundación Jiménez Díaz, perteneciente al grupo Quirón.

Madrid--Actualizado a
A Francisco Javier Martínez Peromingo, los familiares de personas fallecidas en las residencias durante la pandemia lo acusan de ser el "ideólogo" de los protocolos de la vergüenza. Martínez Peromingo coordinó uno de ellos, el conocido como "Protocolo técnico", que complementaba el firmado por Carlos Mur de Víu. Según la denuncia colectiva presentada por las entidades Marea de Residencias y 7291 Verdad y Justicia, esos protocolos supusieron "institucionalizar la discriminación por razón de enfermedad o discapacidad" que impidió el traslado de los mayores enfermos a los hospitales públicos de Madrid.
También el entonces director general de Coordinación Sociosanitaria, Mur de Viú, atribuyó a Martínez Perodomingo la autoría de los protocolos. Ante la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid, Mur de Viú explicó que esas polémicas directrices tomaban "como base" documentos elaborados por Martínez Peromingo. Éste, por el contrario, señaló a Mur de Viú ante los diputados regionales como el padre del protocolo. Aunque también admitió, a preguntas de uno de ellos, que había sido el "coordinador" de ese conjunto de directrices.
En marzo de 2020, Martínez Peromingo era el geriatra de referencia para 47 residencias del área del Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles y el coordinador del equipo de 22 "geriatras de enlace" creado por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid específicamente para decidir quién podía acceder a una cama hospitalaria.
Un año después, durante su comparecencia ante la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid, Martínez Peromingo defendió sin titubeos su actuación y la del grupo de geriatras que coordinaba. A preguntas del diputado de Más Madrid, Emilio Delgado, sobre si esa criba suponía una forma de discriminación, respondió tajante: "No me parece en absoluto discriminatorio". Justificó las decisiones tomadas como "parte de la práctica clínica habitual", en la que, según explicó, los médicos determinan el destino del paciente según su situación general: "La mayoría de la gente que va a urgencias se vuelve a casa con tratamiento; no todos ingresan". Además, resaltó que, en su zona de cobertura, "no se abandonó a los residentes" y que las residencias de su área "estaban mejor preparadas para atender casos de la covid-19".
Pero los documentos que adjunta la denuncia de los familiares de las víctimas son explícitos. Los protocolos exigían a las residencias que remitieran parámetros como el índice de Barthel, que mide la autonomía de una persona, y la escala GDS, que evalúa su deterioro cognitivo. Ambos servían a los geriatras para decidir si autorizaban o no un ingreso en el hospital. A juicio de las familias, este sistema fue el corazón del presunto delito: se seleccionó a los pacientes no por sus necesidades clínicas, sino por su nivel de dependencia.
Sustituyó a Carlos Mur como director general
Martínez Peromingo se distanció en la Asamblea de Madrid de las decisiones políticas tomadas durante la pandemia y apuntó al entonces director general de Coordinación Sociosanitaria, Carlos Mur de Viú, como responsable de los fallos cometidos en la gestión de la crisis: "Cometió muchos errores. Uno de ellos fue el envío de los borradores sin dejarnos asesorar". Tras la destitución de Mur de Viú en mayo de 2020, fue el propio Martínez Peromingo quien lo sustituyó al frente de esa dirección general. Estuvo tres años y tres meses en el cargo, desde donde continuó gestionando la conexión entre sanidad y cuidados.
Antes de acceder a la administración regional, Martínez Peromingo fue geriatra en el Hospital Rey Juan Carlos durante casi siete años, además de ejercer como coordinador sociosanitario en varios centros del grupo Quirónsalud. Desde julio de 2023 es jefe del servicio de geriatría en la Fundación Jiménez Díaz, perteneciente a ese grupo y uno de los hospitales de referencia del sector sanitario privado en Madrid.
Preguntado en la comisión de investigación de la Asamblea madrileña sobre si todos los residentes fallecidos en la pandemia tuvieron una muerte digna, Martínez Peromingo optó por la cautela: "No se lo puedo garantizar al 100%, pero creo que se intentó dar la mejor asistencia". Para muchos, ese intento no fue suficiente. Para otros, él fue uno de los principales arquitectos de un sistema que dejó morir a miles de mayores en la comunidad.
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