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El legado femenino y la cultura perseguida por Franco, "bienes inmateriales" vascos

El BOE publica la Ley de Patrimonio Vasco, que incluye por primera vez el reconocimiento del “aporte femenino” a la sociedad vasca. También protege oficialmente las danzas y festividades que sobrevivieron al franquismo.

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Dantzaris del grupo Eusko Lorak de Sestao. AGIRTZE GONZÁLEZ BEOBIDE

Pasos firmes sobre el pavimento. Piernas que se levantan hacia el cielo, junto a una txapela que acaba volando en dirección a la persona homenajeada. El aurresku, una de las danzas propias de Euskadi, suele estar presente en distintos actos y homenajes. Es, por excelencia, el gran baile de honor. Hoy ya es un bien inmaterial, al igual que otras señas de la identidad vasca que la dictadura franquista quiso exterminar.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publica este miércoles la Ley de Patrimonio Cultural Vasco, aprobada por el Parlamento autonómico el pasado 9 de mayo con los votos de PNV, EH Bildu, PSE y Elkarrekin Podemos. Faltó en esa ecuación el Partido Popular, que decidió descolgarse de la mayoría parlamentaria –si bien aprobó algunos artículos- tras presentar 35 enmiendas. Los conservadores criticaron que la norma no hacía referencia clara al “patrimonio religioso”, lo que tacharon de “falta de sensibilidad”.

La ley que ahora publica el BOE apunta, principalmente, hacia los “bienes inmateriales” que forman parte de la sociedad vasca. De hecho, este texto tiene como objetivo modificar la normativa aprobada en 1990, incluyendo ahora aquellas características propias del País Vasco como las danzas, el bertsolarismo –arte consistente en la improvisación de versos, siguiendo unas pautas rítmicas-, la pelota vasca –entre otros deportes clásicos- o las “representaciones tradicionales y conmemorativas”.

La nueva ley incorpora la música, la danza, la gastronomía o los "usos sociales"

Del mismo modo, entre los “bienes inmateriales que componen el patrimonio cultural vasco” se encuentran las “tradiciones y expresiones orales de la cultura”, incluido el idioma “como vehículo del patrimonio cultural inmaterial y la toponimia”. También se incorpora la música, la gastronomía o los “usos sociales”, así como los “conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo” o las “técnicas artesanales e industriales”.

En cuanto al idioma, el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco destacó en un comunicado que “la nueva Ley, además, recoge que las cuestiones vinculadas con el euskera y la cultura vasca que afecten al conjunto de los territorios del euskera se deberán decidir de manera conjunta y colaborativa junto a la Comunidad Foral de Navarra e Iparralde”, el territorio bajo jurisdicción francesa en el que también se utiliza la lengua vasca. En esa línea, “se recoge la posibilidad de promover acuerdos de colaboración y cooperación con el Gobierno de Navarra y con Euskal Elkargoa de Iparralde (Mancomunidad de Iparralde) en materia de patrimonio cultural”.

El legado de las mujeres

La ley va más allá en otro aspecto nunca reconocido oficialmente: el papel de las mujeres y sus aportes a la sociedad vasca. “Se reconoce como patrimonio al conjunto de recursos, herencias y saberes de grupos sociales históricamente invisibilizados, como ha sido el caso de las mujeres”, apunta la nueva normativa.

En tal sentido, queda por escrito que se garantizará “un enfoque integrador del concepto de patrimonio que permita reconstruir los sentidos y los significados del imaginario femenino como valor cultural y que sirva para facilitar la acción de políticas públicas que visibilicen y revaloricen como elementos diferenciales el legado y aporte femenino”.

Prohibidas por Franco

Muchos de esos aportes, legados y tradiciones que hoy son reconocidos como bienes inmateriales de Euskadi no gozaron siempre de esa protección. Durante los 40 años de dictadura franquista, el régimen intentó borrar el euskera del mapa, persiguió a los euskaldunes (personas que hablan este idioma) e incluso llegó a perseguir las danzas y fiestas tradicionales vascas.

En Sestao, por ejemplo, la festividad de San Inazio, promovida por el grupo Eusko Lorak, llegó a estar marcada por la detención de quienes participaban en los actos, tal como relata el documental "San Ignacio, una fiesta prohibida". También se prohibieron los nombres en euskera.

La nueva ley destaca que “en el caso del patrimonio inmaterial, su regulación adquiere mayor peso e importancia, en consonancia con el reconocimiento que en los últimos años ha adquirido este tipo de patrimonio”. Para ello, se crean dos nuevos instrumentos específicos de protección: “el Inventario de la CAPV (Comunidad Autónoma del País Vasco) de Bienes Culturales Inmateriales y los planes de salvaguarda de bienes culturales inmateriales, ambos orientados a asegurar la salvaguarda y viabilidad de dicho patrimonio”.

En ese contexto, se explica que “los planes de salvaguarda de bienes culturales inmateriales” incluirán aquellas medidas que “se consideren oportunas y que contribuirán a la dinamización de las comunidades portadoras afectadas, en su vertiente no sólo económica, sino fundamentalmente social y cultural”.

Patrimonio industrial

Asimismo, la ley también protege el patrimonio industrial de Euskadi, considerado “una identidad vasca que durante siglos se ha caracterizado por compatibilizar formas de vida y producción respetuosas con el paisaje y la conservación de la biodiversidad”, además de representar “un vínculo característico y especial con las formas del trabajo, los lugares, los oficios y los edificios que constituyeron elementos singulares de la revolución industrial” en este territorio. “La fábrica como lugar de trabajo constituyó no sólo la fuente de los ingresos de las familias sino el espacio de reivindicación de la dignidad, de la socialización y asociación y de la construcción de un futuro mejor para las siguientes generaciones”, subraya.

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