Mazón, el vocalista letal
El presidente valenciano, que se presentó con su grupo a Eurovisión en 2011 en plan "sujétame el cubata", funciona con un sentimiento de "menfotisme", del francés "je m'en fous": me la suda, paso, me la trae floja.

Valéncia--Actualizado a
Este chico con pinta de extremo derecho de fútbol regional de los 80 fue hasta hace poco músico y cantante de orquesta. Estudió Derecho y se casó con Mamen, sobrina de un socialista alicantino de renombre, Josep Beviá. Tiene dos hijos, gemelos bivitelinos, por los que se siente doblemente motivado: "Antes que nada, soy papá". Se elevó a las Nuevas Generaciones del PP; de ahí a la Diputación y después a la presidencia de la Generalitat, pero unos años antes había fundado el combo Marengo, con el que concursó a Eurovisión 2011 con el tema Y sólo tú. Pueden buscar el vídeo en Youtube. Cuando a Carlos Mazón se le pregunta por aquella aventura artística, responde: "Una broma, tipo 'sujétame el cubata' o 'hay que tener lo que hay que tener'".
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Mazón es ese tipo que entra silbando en el ascensor y que te pisa el callo sin dejar de reír. Pertenece a esa gama humana que llega tarde a los sitios porque está convencido de que el tiempo es elástico. Lleva siempre un par de tenis en el maletero por si toca correr. Es fan del Hércules y costalero del Cristo de la Buena Muerte. Dirige desde Alacant las tres provincias y sus desplazamientos nos cuestan a los valencianos 12.000 euros al año. Pactó con Vox antes de que Feijoo diera la salida. Su no-va-más es un día de sol en su ciudad y un arroz en el muelle con amigotes que, mientras sujetan del cubata, hacen la gracia: "Hay que llenar la pluma, que es viernes". Mazón es ese entrevistado que suelta que lee mucho y que, cuando le preguntas en qué lectura anda ahora, contesta: "Vaya, justo me he quedado en blanco".
A pesar de colocar toreros y negacionistas del cambio climático en su primer Gobierno, Carlos Mazón no es ni taurino ni terraplanista. Siento defraudar. Tampoco es golpista y ni siquiera facha. Le basta con ser un optimista peligroso. Un "papanatas", como lo define cierto círculo que lo conoce en Alacant. Un ejemplar que se cree agraciado y gracioso a rabiar, y que al final no te deja vivir.
En estas cosas funciona un sentimiento idiosincrásico que se llama menfotisme (del francés je m'en fous: me la suda, paso, me la trae sin cuidado). Cuando esta actitud apática en un dirigente político entra en combinación con los trazos optimistas mencionados, los resultados son catastróficos. Ese fue el Carlos Mazón del día de la DANA.
El jueves 24 de octubre su gobierno activó el Plan de Emergencias ante Inundaciones después de la previsión de la Aemet. Dos días después, la Aemet precisó que las fuertes precipitaciones serían el martes 29, y pintó de rojo el interior de la provincia de Valéncia. El lunes 28 las universidades de Valéncia capital y algunos ajuntaments, incluso regidos por su propio partido, cerraron las aulas. Hace falta ir muy sobrado para no hacer caso de estos augurios y mantener tu agenda presidencial.
En el día de autos (sí, lenguaje judicial ya, por favor), Carlos Mazón inició la actividad a las 8.53 con un mensaje en X en el que pedía "prudencia en las carreteras" y "atención a las informaciones de las autoridades". Esa mañana presidió un Consell de Govern que, entre otros asuntos, nombró a un experto en toros como responsable de Protección Civil, recibió la certificación AENOR a la sostenibilidad turística de la Comunidad Valenciana y cruzó toda la ciudad para presentar la Estrategia de Salud Digital en el sistema sanitario. La muerte convierte la vida en destino. Todos estos actos de su agenda mantenida contra natura se vuelven ahora en su contra en forma de endemoniada paradoja.
Aún volvió Mazón al Palau de la Generalitat para una cita con empresarios y sindicatos. A las tres se fue a almorzar con la periodista Maribel Vilaplana para ofrecerle la dirección de À punt (versión oficial que costó dos semanas obtener). En medio, largó un canutazo en el que aseguró que la DANA se alejaba hacia Cuenca y que a partir de las seis se debilitaría. Cuando Mazón se sentó en el restaurante ya había desaparecidos en el Júcar y rescates con zodiac en Utiel. Tardó tres horas y media en terminar de comer. A esas horas, a las seis y media, ya había muertos en Utiel, Requena, Chiva y Torrent, y el caudal se dirigía hacia L’Horta y La Ribera. La consellera cesada había convocado el órgano coordinador de emergencias a una hora prudente, a las cinco, pero el president no llegaba y, lo que es peor, estaba ilocalizable. Mazón apareció a las ocho y media. Hubo que explicarle la situación. Su Gobierno había demorado hasta las siete y media la emisión de la alerta ciudadana.
223 víctimas provisionales. Los tribunales decidirán cuantas fueron imputables a la riada y cuantas al optimismo negligente del vocalista yeyé.

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