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Pablo Iglesias Menos polémicas y más trabajo en la sombra con pocos resultados: tres meses sin Iglesias en el Gobierno

El 15 de marzo el entonces secretario general de Podemos anunció su salida del Ejecutivo para concurrir a las elecciones madrileñas. Aunque en algunos foros del PSOE se hablaba de que su marcha podría rebajar tensiones en el Gobierno, tres meses después, medidas del acuerdo de coalición como la ley de vivienda o la subida del SMI siguen sin salir adelante.

En la imagen, el todavía vicepresidente segundo Pablo Iglesias conversa con el presidente Pedro Sánchez y la vicepresidenta primera Carmen Calvo. - EFE
Imagen de archivo de Pedro Sánchez, Carmen Calvo y Pablo Iglesias en el Congreso. Mariscal / EFE

"Un militante debe estar allí donde es más útil en cada momento". Estas fueron las palabras que eligió el pasado domingo Ione Belarra para dirigirse a la militancia por vez primera como secretaria general del partido. La nueva líder de la formación acudió a una frase que ya va camino de convertirse en lema histórico de la organización, una declaración revestida de mito y que sirve de colofón a un momento clave para el partido.

Este momento fue el anuncio de Pablo Iglesias sobre su salida del Gobierno de coalición y su candidatura a las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid. El 15 de marzo, a través de un vídeo, el entonces secretario general de Podemos anunciaba a la militancia que iba a dejar su cargo como vicepresidente segundo de Derechos Sociales y Agenda 2030, que le encomendaba el liderazgo de Unidas Podemos a Yolanda Díaz en el seno del Ejecutivo y que su objetivo en los próximos meses iba a ser frenar un gobierno entre la derecha y la extrema derecha en Madrid.

Este martes se cumplen tres meses desde aquel anuncio, tres meses que han derivado, por lo pronto, en el ascenso de Ione Belarra hasta la Secretaría General del partido (después de los comicios autonómicos, Iglesias avanzó que abandonaba todos su cargos orgánicos y la política institucional). De sus dos marchas (primero del Ejecutivo, y después de su organización) se pueden hacer balances sobre la dimensión real de los cambios sobrevenidos; en el caso de Podemos, el partido acaba de concluir su IV Asamblea Ciudadana Estatal, y está por ver cuál es el rumbo que tomará tras asumir Belarra las riendas.

Es en el Gobierno de coalición donde ya se pueden apreciar algunas diferencias, tras tres meses de funcionamiento sin Iglesias. Una de las primeras claves que se comentó, sobre todo en algunos foros socialistas, es que la salida del líder de Podemos iba a destensar algunos conflictos y dinámicas en la coalición, lo que ayudaría a desbloquear algunos compromisos firmados en el acuerdo de investidura.

La idea era que las formas más "amables" de Yolanda Díaz podrían favorecer las dinámicas de trabajo y negociación, y eso forzaría que se pasara página a los conflictos y tensiones que en algunos momentos habían existido entre el PSOE y el espacio confederal. 

En algunas cuestiones, sí que se han podido apreciar ciertas diferencias. Hace tiempo que no se dan a conocer conflictos importantes en la coalición, y en los últimos meses, sobre todo después de la derrota de la izquierda en las elecciones de Madrid, el Ejecutivo se ha afanado por mostrar una imagen de unidad y calma.

La vuelta de los ministros de Podemos a las ruedas de prensa

La rueda de prensa compartida entre el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y la ministra Portavoz, María Jesús Montero, por un lado; y la vicepresidenta de Trabajo, Yolanda Díaz, y la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, por otro, fue una prueba de ello; sobre todo después de que durante bastante tiempo no saliera a la rueda de prensa posterior al Consejo ningún ministro de Unidas Podemos.

Sin embargo, pese a que los detalles de las negociaciones y las discrepancias se hayan alejado de los focos, esto no parece haber ayudado a desbloquear ninguno de los conflictos enquistados en el Ejecutivo de coalición. No se han producido avances, por ejemplo, en la ley de vivienda, donde el PSOE sigue rechazando regular los precios del alquiler y limitar las subidas abusivas (los socialistas tensaron la cuerda hace una semana, cuando Miquel Iceta avanzó que recurrirían al Tribunal Constitucional la ley de vivienda catalana, que contiene esta limitación de los precios).

Tampoco parece que haya acuerdo, de momento, en la subida del salario mínimo interprofesional. La vicepresidenta de Trabajo ha apuntado a que abogará por un incremento para este mismo año (después de que el grupo de expertos que puso en marcha el ministerio concluya su informe), mientras que la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ya ha advertido de que la economía debe ampliar su senda de crecimiento antes de acometer cualquier subida.

La marcha de Iglesias parece haber forzado unos cambios que, de momento, tienen más que ver con la cosmética que con los hechos. Solo han pasado tres meses desde entonces, y el cambio de ciclo político, la buena marcha de la vacunación y los fondos europeos de reconstrucción podrían ser los tres pilares de una segunda parte de la legislatura en clave progresista en las medidas, y alejada de los conflictos y las tensiones en la convivencia entre el PSOE y Unidas Podemos.

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