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La nueva Izquierda Unida que quiere pilotar Alberto Garzón

La federación de izquierdas celebra este fin de semana su XI Asamblea, en que la Garzón sustituirá a Cayo Lara. Sus líneas maestras serán más participación de las bases, órganos de dirección más ágiles y pasar definitivamente a ser movimiento social además de político para avanzar hacia la “unidad popular”

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El coordinador general saliente de IU, Cayo Lara (i) y el fututo dirigente, Alberto Garzón, conversan a su llegada a la reunión de un Consejo Político Federal de la formación. /EFE

@JairoExtre

MADRID.- Han pasado cinco años desde que Alberto Garzón fuera elegido diputado en el Congreso por Málaga. Hoy, después de una legislatura de mayoría absoluta del PP y otra muy breve, el líder político mejor valorado por la opinión pública ha escalado hasta la cima de su organización, Izquierda Unida, y la ha embarcado en un tren al que no pudo subirla en las elecciones del 20-D.

Pero nada termina con la coalición electoral con Podemos, Equo, las mareas gallegas, Barcelona En Comú o Compromís. A IU le hacen falta cambios profundos, según el equipo de Garzón. Y eso es lo que pretende acometer a partir del domingo, cuando sea elegido nuevo coordinador federal en la XI Asamblea de la formación y su hoja de ruta, el documento político “Una IU para un nuevo país. Construyendo un movimiento político y social socialista, feminista y ecologista”, sea debatido entre los más de 550 delgados de la formación que se reúnen en el cónclave.

Tanto su candidatura como su ponencia política fueron respaldadas abrumadoramente por la militancia de IU frente a las de sus competidores, la eurodiputada Paloma López y Tasio Oliver. Era la primera vez que las bases de IU decidían en una Asamblea Federal y, precisamente, ése es uno de los cambios que trae el modelo de Garzón a Izquierda Unida. 

Entre las tares más acuciantes, el equipo de Garzón defiende que “la actual configuración y enfoque de IU tienen que adaptarse a los cambios sociales y políticos” de los últimos años. Y eso no implica sólo la aparición de Podemos. “Que surgiera otro partido al socaire de nuestra incapacidad para canalizar de manera satisfactoria la frustración social creciente, y nos arrebatara un tercio de nuestro electorado es lo de menos”, afirma. Lo que le preocupa a Garzón (y a casi el 80% de la militancia que ha respaldado su propuesta) es si tendrá IU “el coraje político e intelectual para superar” sus "propias limitaciones”.

En esta línea, Garzón quiere “constituir una organización más ágil, rápida, democrática y eficaz que trabaje para conformar un verdadero movimiento político y social que vaya más allá de IU”. Una tarea que no es novedosa, sino la asignatura pendiente desde la X Asamblea, cuyos documentos se guardaron en un cajón sin intención de aplicarse, según han criticado varios dirigentes de IU. Algunos ya no forman parte de la organización, pero otros serán los nuevos líderes, entre ellos, el propio Garzón.

“Avanzar hacia la unidad popular”

Esta parte, la de construir algo que trascienda IU, unido al reciente pacto electoral con Podemos, ha levantado recelos entre sus rivales internos. El excoordinador Gaspar Llamazares y los miembros de la candidatura de López, entre los que se encontraba Cayo Lara, vieron esta disposición como un caballo de Troya para entregar a Pablo Iglesias las llaves de IU.

Garzón lo ha negado en repetidas ocasiones y defiende una “colaboración electoral” que sería deseable profundizar tras el 26-J. Lo que encierra ese “más allá de IU”, defiende Garzón, es un nuevo bloque social y político que tienda hacia la “unidad popular”. Un término que sintetiza en el lema “marchar separados y golpear juntos”, pero “sin descartar que al final de ese camino, de la actual IU nazca una fuerza política diferente, más rica y plural”. Nada nuevo, apunta para acallar críticas, ya que de este “embrión” se habló también en la IX Asamblea, en 2008.

Nuevos órganos y cargos revocatorios

Entre las novedades que saldrán de esta Asamblea están unos nuevos estatutos, una definida fórmula de consultas a la militancia y un reglamento de primarias, además de un nuevo lenguaje que más fácilmente asimilable por la sociedad.

Uno de los problemas que puntualiza la organización es la “lenta” y “burocrática” dinámica de sus órganos de dirección, por lo que su modelo reduce varios de ellos y también sus miembros. Así, el Consejo Político Federal, que hasta ahora se componía de unos 250 miembros, pasará a tener 150. 90 de ellos han sido ya elegidos por la militancia y los 60 restantes serán designados por los delegados de las federaciones territoriales. Es esté órgano, el máximo entra Asambleas, es el que elige al coordinador, y son 66 los miembros del equipo de Garzón a los que los militantes ya han dado el asiento, además de 20 para la candidatura de Paloma López y seis para la de Tasio Oliver.

Garzón propone además un órgano político que se reuniría cada 45 días para tratar la coyuntura de carácter general estatal y un órgano ejecutivo. Además, para “desprofesionalizar y desburocratizar IU”, pretende formar direcciones políticas compuestas por personal liberado y no liberado.

Otra de las novedades del proyecto es la posibilidad de revocar tanto a cargos públicos institucionales como internos, la introducción de mecanismos para evitar la acumulación de dichos cargos y asambleas de rendición de cuentas de todos los responsables.

El domingo se conocerá definitivamente la forma de organización de esta nueva Izquierda Unida que pretende salir del encasillamiento en la “maquinaria electoral” y estar más en la calle, en los conflictos y preparada para contribuir a “la construcción de una alternativa que sustente la estrategia de una ruptura democrática y que platee un nuevo país”, dice el documento del equipo del futuro coordinador.

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