Los números y símbolos que explican el poder en Andalucía: así pasó la Junta del PSOE al PP
Seis años después del desembarco de la derecha en el Gobierno andaluz, Moreno Bonilla se ha envuelto en la bandera andaluza y controla seis diputaciones y los principales ayuntamientos.

Sevilla--Actualizado a
Se cumplieronn este 18 de enero seis años desde que Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) tomó posesión por primera vez del cargo de presidente de la Junta de Andalucía. Lo hizo en el Parlamento autonómico, entre la emoción y el aplauso de los suyos, que en toda la historia de la autonomía jamás habían podido gobernar.
Moreno Bonilla fue el primer presidente que no provenía del PSOE en Andalucía y llegó al poder con una mayoría muy precaria, con unos resultados muy malos —26 diputados, cuando hoy tiene 58: su relevo estaba preparado porque nadie pensaba que podía ganar—, pero tuvo "suerte", como reconoció él mismo, y pudo conformar un gabinete, mediante sendos acuerdos con Ciudadanos y Vox, debido a diversos factores.
Entre ellos, estuvieron, por un lado, la irrupción por sorpresa de Vox —Moreno fue el primero en España en pactar con la ultraderecha—; por otro, la caída del PSOE —lastrado por los escándalos de corrupción, los problemas en la sanidad y las guerras internas—; además del giro de Ciudadanos, que de pactar con los socialistas de Susana Díaz pasó a hacerlo con el PP de Moreno, y, por último el fracaso de las izquierdas a la hora de rentabilizar en las urnas el descrédito de los socialistas.
Seis años después, el PP ha ganado todas las elecciones —primera fuerza en autonómicas, municipales, generales y europeas— y ha sustituido al PSOE como el partido hegemónico en la Comunidad Autónoma. Si antes Andalucía era un granero electoral del PSOE, ha pasado en el último ciclo a serlo del PP.
Contra esta realidad se han levantado ahora los socialistas. Con la idea de disputar el partido a Moreno Bonilla en 2026, cuando arranca el nuevo ciclo, han acometido el relevo, en la secretaría general, de Juan Espadas por María Jesús Montero. En el PSOE, a la espera de que se resuelva el proceso de primarias, respiran otro aire y aseguran que hay partido, que al PP le pone nervioso el desembarco de la vicepresidenta y que la de Montero "es una apuesta a todo o nada" que pretende disputar el resultado de los próximos comicios a la derecha.
El PP, además de tener mayoría absoluta en el Parlamento autonómico, controla seis diputaciones —todas excepto Jaén y Sevilla—, siete alcaldías de las ocho capitales de provincia —todas, excepto Jaén— y los principales municipios de la Comunidad.
El punto de partida en el año 2019 era el siguiente: tras aquellas municipales, los socialistas disponían de 459 alcaldías, entre ellas cuatro capitales (Sevilla, Huelva, Granada y Jaén) y el PP 189, entre ellas Málaga, Almería y Córdoba. Cádiz era de las izquierdas, lideradas por José María González, Kichi.
Cuatro años después, aunque en la cifra global de alcaldes —en Andalucia hay 785—, el PSOE logró vencer —348 son hoy socialistas por 298 del PP, según el recuento de Público sobre la base de datos disponible en la web de ministerio de Política Territorial, IU y las coaliciones de la izquierda mantienen unos 70; también los hay independientes y andalucistas—, si se acude al detalle, se observa que el PP tiene el dominio en las zonas más pobladas, las urbanas, mientras que el PSOE cuenta con más apoyos en las rurales (más de 400 municipios tienen menos de 2.000 habitantes en Andalucía).
En los años de esplendor del PSOE, el PP ya tenía fuertes alcaldes en las capitales, (Francisco de la Torre, en Málaga, y Teófila Martínez, en Cádiz, sobre todo) que ya ejercían una suerte de contrapeso —ligero y con limitaciones— al omnímodo poder de los socialistas.
Así, hoy, de los 30 ayuntamientos de más de 50.000 habitantes que hay en Andalucía, 22 tienen regidores del PP —seis del PSOE, otro de IU y uno, La Línea, con independientes—, según el recuento que ha efectuado Público. El PP también es hegemónico en los 56 municipios de entre 20.000 y 50.000 habitantes: 31 regidores logró el partido de Moreno en esa franja. La fuerza del PP en Andalucía disminuye cuanto más pequeño es el municipio. La cifra en el tramo de 10.000 a 20.000 se reduce a 27 de 99 alcaldes.
El PP ganó en Andalucía las municipales de 2023 con el 38,09% de los votos, por el 33,34% del PSOE y 185.000 votantes más. Sin embargo, esa presencia socialista en el territorio le da en el global un número mayor de alcaldes. Aquí, en el campo andaluz, es donde el PSOE conserva su fuerza, debido al fuerte arraigo e implantación del partido, que cuenta aún con más de 40.000 militantes que pagan la cuota y casas del pueblo en numerosísimos municipios de la Comunidad Autónoma. Son los alcaldes de los pueblos de Andalucía los que han aguantado el suelo electoral de los socialistas en estos años en que el PP le ha doblado el pulso.
Este es uno de los puntos de apoyo del PSOE en este momento. ¿Hasta qué punto es el PP y hasta qué punto es Moreno Bonilla, que goza hoy de más poder que nadie desde Manuel Chaves, con su muy trabajada imagen de moderación, el que ha forzado esos cambios en la distribución del voto? En las pasadas elecciones autonómicas, hasta un millón de votantes, una cifra completamente decisiva en Andalucía, decidieron su voto en la última semana, según las encuestas postelectorales.
Día de la bandera
Además de los números de los ayuntamientos, que prueban la profundidad del cambio en Andalucía y del giro hacia la derecha, están también los símbolos, que Moreno Bonilla ha colonizado con la inestimable ayuda de Alejandro Rojas Marcos, exalcalde de Sevilla, e histórico dirigente del Partido Andalucista.
Moreno, en su primera legislatura, sacó adelante tres presupuestos con Ciudadanos y Vox. Entre otras razones, ese experimento lo pudieron concluir por la argamasa que suponían los 37 años de gobiernos consecutivos y previos del PSOE: todos necesitaban que lo emprendido funcionara.
Y, en efecto, el PP lo logró. Moreno Bonilla acumuló voto prestado y moderado y aprovechó muy bien los excesos de Macarena Olona, la candidata de Vox, que acudió desde Madrid, durante la campaña electoral. Logró una mayoría absoluta, que ha tratado de asentar en esta segunda legislatura, mediante el control —similar al de los Gobiernos anteriores— de la RTVA, y también, por la vía de envolverse en la bandera de Andalucía y los símbolos de la autonomía, a los que el PP fue durante muchísimo tiempo ajeno.
El presidente que ha hecho desde que llegó al poder rebajas fiscales regresivas —han favorecido más a quienes más tienen— y ha pretendido eliminar impuestos a los más ricos es, al mismo tiempo, en una pirueta política, el presidente que pretende ejercer en el debate territorial, uno de los ejes de la legislatura, como garante de la igualdad.
Hacia fuera, ejerce como barón moderado, frente a los excesos. Y hacia dentro, Moreno Bonilla, en esta legislatura ha ampliado el imaginario institucional hacia las manifestaciones del 4D de 1977, cuando millones de ciudadanos reclamaron en una explosión callejera que impulsó de manera decidida la autonomía andaluza. Ha declarado el 4D, considerado por andalucistas e izquierdistas como el verdadero Día Nacional de Andalucía, el Día de la Bandera.
Además, Moreno ha reivindicado también el 28F, la referencia de la conquista de la autonomía en los años de Gobierno del PSOE, y ha proseguido con la pompa y las candilejas, muy de su gusto, de las medallas de Andalucía, que se entregan ese día en un acto institucional en el que los presidentes de la Junta suelen rodearse del mundo de la cultura y las artes mientras las izquierdas reivindican en las calles.
La última vez que el Centro de Estudios Andaluces preguntó por el asunto, en 2021, el 31,4% consideraba que Andalucía no había alcanzado un nivel suficiente de autonomía, por un 59,5% que creía que sí y un 5,3% que opinaba que la que hoy hay es demasiada. Es decir, que envolverse en la bandera de Andalucía, ya sea para defender lo conseguido, e incluso para ampliar lo que ya se tiene, aporta réditos políticos. Moreno Bonilla lo sabe, igual que lo sabían los gobernantes socialistas que lo precedieron.
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