Los nombres que explican la creciente influencia del PSC en el PSOE
Por primera vez los socialistas catalanes asumen la portavocía del partido estatal con Montse Mínguez. La situación derivada de la estrecha relación de Salvador Illa y Pedro Sánchez, y del peso político del PSC.

Barcelona--Actualizado a
El comité federal del PSOE, celebrado el pasado sábado en Madrid, sirvió para oficializar el nombramiento de la leridana Montse Mínguez, de 49 años, como nueva portavoz del partido. Es la primera vez que esta tarea recae en una dirigente del PSC, lo que constata la enorme influencia actual que tienen los socialistas catalanes dentro del PSOE. De hecho, no es osado afirmar que es la más fuerte en más de 40 años, superior a la que logró, por ejemplo, en los momentos en que Pasqual Maragall o José Montilla presidían la Generalitat. Y, a pesar de que orgánicamente se trata de partidos diferentes, nunca hasta ahora la simbiosis entre las dos formaciones había sido tan estrecha. Repasamos los nombres claves que explican el poder del PSC en Madrid, ya sea en el Gobierno o en el PSOE.
Sin duda, el principal nombre propio de este peso de los socialistas catalanes es el de su primer secretario y president de la Generalitat: Salvador Illa. La estrecha relación que tejió con el presidente español y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante su etapa como ministro de Sanidad —encargado de gestionar la pandemia de la covid-19— se ha fortalecido todavía más a posteriori, hasta el punto de que hoy se puede considerar a Illa una especie de copiloto de Sánchez.
También es evidente que es el principal barón territorial del espacio socialista. Al fin y al cabo, Catalunya es la autonomía más importante en manos socialistas y Barcelona es la ciudad más poblada del Estado con un alcalde de la misma familia política, Jaume Collboni. La siguiente es Las Palmas, con menos de 400.000 habitantes, que tiene al frente Carolina Darias, curiosamente sucesora de Illa al frente del Ministerio de Sanidad.
Que Illa haya liderado el objetivo de Sánchez de rebajar el conflicto político en Catalunya después del procés, con sus victorias electorales y acabando con la mayoría independentista en el Parlament, también han contribuido a reforzar su posición, a la vez que han facilitado la aprobación de leyes como la amnistía y los acuerdos con ERC y Junts en Madrid. El botín de votos y diputados en el Congreso que la formación aporta al PSOE —19, 13 más de los obtenidos por el PP en Catalunya— son otro elemento a tener en cuenta.
El PSC ya jugó un papel clave en el retorno de Pedro Sánchez a la secretaría general del PSOE en 2017, tras ser defenestrado, puesto que fue con diferencia el territorio que más votó por él en las primarias —con el 81,9%—. Y ahora, en la peor crisis orgánica que vive la formación en muchos años, a raíz del estallido del caso Cerdán de presunta corrupción, los socialistas catalanes se han implicado a fondo en defensa de Sánchez y del proyecto del PSOE.
Días antes del comité federal del pasado sábado, la número dos del partido y presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, afirmó en una entrevista con Público que acudían a la cita con la voluntad de apoyar a Sánchez y en defensa del proyecto colectivo. Una intención en la que profundizaría Illa en el comité federal, con una intervención en la que afirmó que "cuando atacan a Pedro Sánchez, atacan a todo el partido. Tiene todo mi reconocimiento y toda mi admiración".
El nombramiento de Montse Mínguez como portavoz del PSOE no hace otra cosa que constatar la implicación total del PSC para superar la actual crisis. Una operación, por otro lado, no exenta de riesgos porque una hipotética caída de Sánchez impactaría de lleno en la estrategia del partido de Illa y pondría, muy probablemente, punto y final a la complicidad con el ejecutivo estatal, un factor clave en la acción política del actual inquilino del Palau de la Generalitat. A la vez, se puede argumentar que la implicación es necesaria por las mismas razones, porque sin Sánchez en la Moncloa difícilmente se podrán culminar cuestiones como el traspaso de Rodalies o la nueva financiación autonómica, elementos claves para garantizar la estabilidad de la legislatura catalana.
Papel importante en el Gobierno, el partido y las Cortes
Justo por debajo de Illa hay que situar a Montse Mínguez. La diputada leridana está protagonizando un ascenso fulgurante en la política estatal. Tras 16 años como concejala en su ciudad —los 12 últimos como teniente de alcaldía—, en 2019 se estrenó como diputada en el Congreso y dos años más tarde entraba en la ejecutiva federal del PSOE, donde hasta ahora ocupaba la secretaría de Trabajo, Economía Social y Trabajo Autónomo. En la cámara baja ejerce de portavoz adjunta de la Junta de Portavoces y de portavoz de la Comisión de Presupuestos. Dirigente de la estricta confianza de Salvador Illa, que el suyo era un nombre a tener en cuenta en la nueva etapa del PSOE se evidenció el 16 de junio, cuando Sánchez la situó en el cuarteto interino para relevar temporalmente a Santos Cerdán en la secretaría de Organización.
Además de Mínguez, el PSC tiene dos asientos más en la ejecutiva federal del PSOE: el histórico dirigente sindical de la UGT Catalunya Manuel García Salgado, que es el secretario de Memoria Democrática y Laicismo; y el ministro de Industria, Jordi Hereu, que es el secretario de la misma área en el partido. El exalcalde de Barcelona (2006-2011) llevaba unos cuantos años apartado de la primera línea política cuando en noviembre de 2023 recibió la llamada de Sánchez para incorporarse al ejecutivo estatal. Nunca había perdido el vínculo y los contactos al PSC.
Un peldaño por debajo del consejo de ministros encontramos a Eva Granados, secretaria de Estado de Cooperación Internacional. Diputada en el Parlament durante 11 años (2010-2021), Granados aterrizó en el Senado en 2021, donde se convirtió en portavoz del grupo socialista hasta que en enero de 2024 dio el paso al ejecutivo. En el mismo momento, Raquel Sánchez se convirtió en presidenta de la empresa pública estatal Paradores de Turismo, tras haber sido ministra de Transportes el anterior mandato y, previamente, alcaldesa de Gavà (2014-2021).
Otros nombres del PSC que hasta hace unos meses tuvieron un papel relevante en la estructura gubernamental son los del reusense Francesc Vallès, que hasta diciembre ejerció de secretario de Estado de Comunicación; o el de Raül Blanco, exsecretario de Industria del PSC y que en enero dejó el cargo de presidente de Renfe Operadora. En otro nivel se puede situar a Miquel Iceta, quien tras serlo todo en el PSC —fue el primer secretario que precedió a Illa— y de ejercer como ministro de Cultura la pasada legislatura, ahora es el embajador de España ante la Unesco, organismo con sede en París.
También cargos empresariales
A nivel legislativo el peso del socialismo catalán dentro del PSOE es evidente en el Congreso, donde aporta 19 de los 121 diputados. Por eso no sorprende que varios de sus electos ocupen cargos de responsabilidad. Además de Montse Mínguez, por ejemplo Francisco Aranda es portavoz de la Comisión de Justicia; Valle Mellado y Amador Marqués lo son de la Comisión de Educación, Formación Profesional y Deportes; Arnau Ramírez ejerce de portavoz en las comisiones de Asuntos Exteriores y en la de Vivienda y Agenda Urbana; Marc Lamuà, de la de Cultura; Ignasi Conesa de la de Vivienda; Mercè Perea preside la Comisión de seguimiento de los Pactos de Toledo; y el veterano José Zaragoza la Comisión Constitucional, entre otros.
Con una presencia más discreta que en épocas pasadas, quien era uno de los capitanes del PSC en la época que José Montilla dirigía el partido no deja de ser influyente. También puede reclamar la etiqueta de antiguo capitán socialista Antoni Poveda, actualmente senador, pero previamente alcalde durante 15 años (2006-2021) de Sant Joan Despí y todavía primer secretario del partido en la poderosa federación del Baix Llobregat, la densa comarca ubicada justo al sur de Barcelona.
Finalmente, no se puede ningunear el papel que juegan algunos nombres en empresas estatales relevantes. Es el caso de Maurici Lucena, que fue diputado del PSC en el Parlament de 2012 a 2015 y preside desde 2018 Aena, el gestor aeroportuario controlado por el Estado a través de Enaire. Ahora mismo Aena tiene un papel clave en Catalunya, puesto que está detrás del proyecto de ampliación del aeropuerto del Prat, que tiene un apoyo entusiasta del Govern de la Generalitat.
El tiempo y, sobre todo, cómo acabe la actual crisis del PSOE determinará cómo evoluciona el actual papel del PSC en el Estado y si, entre otras cuestiones, consigue hacer avanzar sus posiciones favorables a una España realmente federal.

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