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Patxi López zarandea la hoja de ruta de Susana Díaz

La candidatura del vasco a liderar el PSOE vierte presión sobre la presidenta andaluza, que preveía “tres meses tranquilos” para contabilizar sus apoyos en las federaciones más divididas. La sevillana necesita amarrar la sucesión en Andalucía y esperará a marzo para revelar su proyecto.

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La presidenta andaluza, Susana Díaz, hace declaraciones tras la reunión del Comité Federal del PSOE.- EFE/Chema Moya

@DaniCela8

SEVILLA.- La precandidatura de Patxi López a la secretaría general del PSOE ha cogido por sorpresa a la potente federación andaluza. El equipo de Susana Díaz pensaba salir del comité federal del sábado con un margen de “tres meses tranquilos” hasta la convocatoria oficial de las primarias, tiempo suficiente para ir construyendo el relato de su candidatura, sumar apoyos en los territorios del norte e ir dibujando una estimación aproximada del número de avales con los que contará la sevillana de cara al congreso.

Díaz lleva meses manteniendo contactos reservados con barones y agrupaciones afines en toda España, y el próximo fin de semana empezará en Castilla y León una ruta por los “territorios hostiles” (las federaciones del PSOE más divididas entre el oficialismo que representa la gestora, y el sector crítico, que aglutina los restos del sanchismo, pero que sobre todo es muy reacia a apoyar a Díaz). Tras la presentación de Patxi López, ahora el PSOE andaluz se debate entre dos posturas: mantener la hoja de ruta prevista, es decir, no anunciar la candidatura de Susana Díaz hasta la próxima primavera, cuando el comité federal convoque oficialmente las primarias y el congreso; o precipitar los acontecimientos.

De momento, los socialistas andaluces han optado por la primera opción, por varias razones: Díaz y su entorno de confianza no se mueven por impulsos ni adoptan decisiones en caliente. En efecto, el anuncio de Patxi López les cogió por sorpresa y su candidatura añade presión en la hoja de ruta prevista por la andaluza. Entre los suyos se preguntan: ¿y si el que golpea primero golpea dos veces? Pero Díaz no puede precipitar su calendario porque, al contrario que el vasco, tiene amarrado un pie a una institución de 33.000 millones de euros de presupuesto -la Junta de Andalucía- que gobierna en minoría gracias al respaldo de Ciudadanos.

La losa de Díaz

La presidenta andaluza, Susana Díaz (i), y el presidente aragonés, Javier Lambán (d), durante la reunión del Comité Federal del PSOE.-EFE

El Ejecutivo andaluz es el mayor pilar y la mayor losa para las aspiraciones orgánicas de la presidenta. Representa su potencia electoral frente al del resto de federaciones socialistas (un 35% de votantes), puede esgrimir una ventaja incontestable respecto al PP (por 14 diputados) y a Podemos (por 32 escaños), y también prueba una capacidad de diálogo con fuerzas de otro signo político, caso de Ciudadanos, para garantizarse la estabilidad política y económica. La forma de gobernar de Díaz también es un mensaje político claro que le distingue del diputado vasco: si puede evitarlo, jamás se sentará a negociar con Podemos.

El salto de Díaz a Ferraz se presupone más aparatoso que el de Patxi López

Sin embargo, el peso de ese mismo Gobierno le impide a Díaz moverse con la misma agilidad que su compañero en la batalla interna: hace no más de 24 horas alrededor de 50.000 andaluces salieron a las calles de Granada (30.000), Huelva (8.000), Málaga (5.500) y Sevilla (5.000) para protestar por los recortes en la sanidad pública, una multitudinaria marea blanca que golpea de lleno en la línea de flotación del discurso de Díaz, a saber: que en Andalucía no existían mareas blancas ni mareas verdes contra los recortes sociales, como sí venía ocurriendo en las regiones gobernadas por el PP. La Junta se ve incapaz de aliviar la tensión del sector sanitario, que hasta hace dos días se presentaba como “la joya de la corona” de la Administración andaluza. Y la oposición -PP, Podemos e IU- ha sabido aprovechar el descontento ciudadano para desestabilizar la credibilidad del discurso de la presidenta.

De los tres posibles aspirantes a liderar el PSOE -Patxi López (el único que ya ha confirmado), Susana Díaz y el exsecretario general Pedro Sánchez-, el vasco es el único con escaño en el Congreso, el único que puede recoger el bastón de mando del partido y al día siguiente interpelar directamente al presidente Mariano Rajoy en las sesiones de control al Gobierno. López tiene las manos menos atadas para empezar su campaña de recogida de apoyos (aunque el censo de avales aún esté cerrado), mientras la andaluza tiene al sector sanitario en pie de guerra, y además debe resolver su sucesión al frente del Ejecutivo andaluz, a corto o medio plazo, si quiere soltarse de manos para enderezar el timón torcido del PSOE.

Las dos sucesiones

El portavoz de la gestora del PSOE, Mario Jiménez, a su llegada a la sede de la calle Ferraz para aistir a la reunión del Comité Federal del PSOE.- EFE/Chema Moya

No hay delfín de Susana Díaz a la vista, a pesar de que se han escuchado nombres de personas veteranas en su gabinete como posibles sustitutos (como la consejera de Hacienda, María Jesús Montero); veteranos en el partido (el portavoz parlamentario y actual secretario de Organización de la gestora, Mario Jiménez); fieles y amigos íntimos (el consejero de Turismo, Javier Fernández, y la líder del PSOE en Sevilla, Verónica Pérez) o el heredero natural, que sería su vicepresidente, Manuel Jiménez Barrios, que por edad (este año cumplirá 60) supondría un retroceso generacional y abriría la puerta a una presidencia transitoria hasta que estuviera más madurado el relevo.

No hay antecedentes en el PSOE de que una persona ostente tres cargos, aunque los estatutos no lo impiden

El salto de Díaz a Ferraz se presupone más aparatoso que el de Patxi López, no sólo porque ésta no cuente con un altavoz en la Cámara Baja, sino porque deja detrás una doble incógnita por resolver: su sucesión al frente de la Junta y su sucesión al frente del PSOE andaluz. Dos meses después del congreso federal del 17 de junio, los socialistas tendrán que celebrar los congresos regionales.

Agosto es un mes inhábil, de modo que la renovación de las direcciones autonómicas serán en septiembre. Si Díaz venciese a Patxi López en junio, podría disponer de los tres meses de verano para allanar su doble sucesión. La sucesión orgánica, al frente de la secretaría general del PSOE-A, es casi un imperativo, porque no hay antecedentes en el partido de que una misma persona ostente tres cargos (aunque los estatutos no lo impiden).

Respecto a la sucesión en la Junta, sin un asiento en el Congreso, Díaz hará lo posible por compatibilizar la presidencia con la secretaría general del PSOE el mayor tiempo posible. Éste es un escenario más de presión sobre la andaluza que no va a sufrir, parece, Patxi López. La oposición en el Parlamento andaluz, PP, Podemos e IU, pretende acribillar a la presidenta acusándola de inactividad en su gestión, y endureciendo sus críticas en las sesiones de control para evidenciar que Díaz tiene la cabeza en las primarias, y lleva meses desinteresada por el Gobierno de Andalucía.

Bazas a favor de Díaz

¿Qué tiene a favor Díaz respecto a Patxi López? Aparentemente cuenta con el respaldo de algunos barones territoriales de peso, como el castellano manchego, el extremeño, el valenciano, el aragonés o el canario. A Díaz le apoya el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, y detrás de Patxi López está el exlíder del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba. Pero, sobre todo, por encima de las alianzas estratégicas, las filias y las fobias personales (que las hay), los números en las urnas son muchísimo más favorables a la andaluza que al vasco.

El PSOE de Susana Díaz gobierna una comunidad de 8,5 millones de personas, ha aprobado dos presupuestos autonómicos y goza de estabilidad política gracias a un pacto con Ciudadanos sin sobresaltos, representa el 35% de los votos en su región. En cambio, los socialistas vascos acaban de estrellarse en las urnas, son la cuarta fuerza del arco parlamentario (por detrás de Bildu y Podemos), y apenas suman un 12% del escrutinio. El PSOE andaluz es el más fuerte y numeroso de España (cuenta con más de 40.000 afiliados) y el PSOE vasco es casi un reducto.

Estas son las cartas que tiene cada uno y que se moverán de mano en mano de aquí a las primarias, con la salvedad de que López ya está sentado a la mesa de juego, es oficialmente precandidato, y Díaz pretende jugar los primeros tres meses sin sentarse. Al menos esa es la decisión inicial que ha adoptado su equipo: “No precipitarse”, y confiar en el desgaste del primer corredor.

"Díaz no va a cambiar la carrera de fondo por el sprint”, aseguran fuentes cercanas a la presidenta

La sevillana lleva años amagando con dar el salto a Ferraz, y en los últimos metros “no va a cambiar la carrera de fondo por el sprint”, dice una persona cercana a la presidenta. Está por ver que este análisis dé frutos, dependerá de si López da muestras de desgaste en estos meses de exposición pública como único candidato en liza o si por el contrario empieza a empoderarse y a aglutinar apoyos. Aunque esto ocurra, Díaz no prevé confirmar su candidatura hasta marzo, pero su equipo trataría de frenar al vasco buscando que terceras personas (barones territoriales, exdirigentes, expresidentes…) hagan campaña por ella.

La sevillana quiere reservarse el último golpe de efecto, el anuncio de una candidatura que se lleva anunciando meses, años. Entretanto, los socialistas andaluces no pierden de vista los movimientos imprevisibles del tercer jugador, Pedro Sánchez. Hace dos días, no querían que se presentase, ahora evalúan si su candidatura les ayudaría a fragmentar el voto de los críticos. La indefinición de Sánchez se le hará más pesada a Díaz que a López, porque el exlíder del PSOE tiene dos caminos, y ninguno pasa por fortalecer a la sevillana: o da el paso en su nombre o da el paso en nombre del vasco.

Catalunya, primera batalla

La presidenta andaluza, Susana Díaz, y el líder del PSC, Miquel Iceta conversan durante en una reunión.- EFE/Julio Muñoz

De momento, la primera batalla entre Díaz y López se va librar en Catalunya, puesto que el vasco defiende abiertamente que los socialistas catalanes sigan formando parte del PSOE, y puedan votar al próximo secretario general en las primarias, mientras la gestora aún no ha encontrado el encaje idóneo para un PSC que se rebeló contra el criterio de la dirección federal al votar no en la investidura de Mariano Rajoy.

La candidatura de Patxi López no parece haber hecho mella en las 50 plataformas de socialistas críticos que aún son fieles a Pedro Sánchez. Para ellos, el vasco es quien se abstuvo para facilitar el Gobierno a Rajoy, y la andaluza es quien forzó el derrocamiento del líder socialista y empujó al partido a una crisis interna sin parangón.

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