Este artículo se publicó hace 4 años.
Quemar un fusible

Pablo Iglesias
Madrid-
Ayer en el Congreso, en un corrillo junto a unos treinta periodistas, Margarita Robles dijo que se estaba divirtiendo mucho con lo de Pegasus. Supongo que alguien le habría recomendado mostrarse confiada y segura. Lo que pasa es que, a veces, cuando uno sobreactúa, se nota un poquito. Se acuerdan de lo contundente que se mostraba Cristina Cifuentes cuando lo de su "master" haciéndose un vídeo mirando a cámara y diciendo desafiante: "A quienes queréis que me vaya, no me voy, me quedo". Ya.
La mayor parte de los periodistas que estaban en aquel corrillo trabajan en empresas de comunicación que han impuesto la defensa con uñas, plumas, teclados, cámaras, tertulias y dientes de la todavía ministra Robles. Pero eso no quiere decir que esos profesionales de la prensa sean gilipollas y hayan perdido ese sentido del olfato periodístico que permite distinguir el olor de los vivos del olor de quien puede dejar de estar políticamente vivo en cualquier momento.
Hoy los editoriales y los articulistas de la derecha mediática han salido en tromba a defender a su ministra. Quizá el que mejor expresa lo que hay es el de Inma Lucas en el tabloide facha Vozpopuli. "Resiste, Robles, resiste", se titula el texto. Nadie emplaza a resistir a quien no está cerca de caer. ¿Verdad que no?
Dependerá en última instancia de Pedro Sánchez valorar los pros y los contras de la continuidad de Robles en el Consejo de Ministros. Para Unidas Podemos poder identificar al PSOE y a Pedro Sánchez con una ministra de derechas es una garantía pedagógica, para que todo el mundo entienda quién es la izquierda y quién es la derecha del gobierno. Para los independentistas, Robles es la prueba viva de la putrefacción del Estado y las instituciones españolas y les refuerza en su posición negociadora. Robles empuja además al PSOE a echarse en manos de Feijóo y a hacer quedar una vez más de mentiroso al Sánchez que la semana pasada decía que solo hay dos bloques de gobernabilidad posibles y que no pactaría con el PP.
Decía Manu Levin ayer aquí que para evitar que toda la instalación eléctrica quede destrozada, hacen falta fusibles que se puedan quemar y sustituir por otros. Redondo no lo habría dudado ni un segundo.
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