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PP Rajoy y su desconocimiento de la caja B del PP, en tela de juicio

La Audiencia Nacional condena a Luis Bárcenas y a la propia formación conservadora por la Gürtel. En la sentencia, el tribunal "pone en cuestión la credibilidad" del presidente del Gobierno.

Mariano Rajoy, tras ser reelegido presidente del PP en el XVIII Congreso del partido celebrado en 2017. EFE

P. A. C.

La Audiencia Nacional ha condenado al extesorero del PP Luis Bárcenas y al propio partido de Mariano Rajoy por la Gürtel. En la sentencia, que juzga la primera época de la trama corrupta —entre 1999 y 2005—, el tribunal subraya que el PP tuvo una caja B "al menos desde 1989". Asimismo, niega credibilidad al testimonio de Rajoy en el juicio de la Gürtel. ¿Hasta qué punto desconocía Mariano Rajoy la existencia de esta contabilidad paralela?

Rajoy, presidente de su partido desde 2004, se desligó de cualquier tema económico y contable de la formación y negó que recibiera sobresueldos en B cuando declaró como testigo el pasado 26 julio. A pesar de haber sido secretario general de su partido, el líder del PP alegó que en la formación conservadora existe una "separación nítida y clara entre la parte política y la parte económica". Acto seguido, se responsabilizó de la primera, pero se desentendió de la segunda.

Lo cierto es que, en 1990 —en ese momento ya existía la caja B, según la sentencia—, Mariano Rajoy fue nombrado vicesecretario general del PP. En esta etapa, hasta hacerse con la Secretaría General del partido en 2003, dirigió las campañas de José María Aznar hasta en cuatro ocasiones: en las generales de 1993, 1996, 2000 y en las municipales y autonómicas de 1995.

A tenor de unas declaraciones realizadas antes de las elecciones generales de 2000, se puede dilucidar que el presidente del Gobierno sí tenía conocimiento de los temas económicos. En este sentido, Rajoy detalló en rueda de prensa que el presupuesto del PP para esta campaña estaba, según El País, en 1.900 millones de pesetas para publicidad y organización de actos (el límite legal estaba en 1.950 millones) y otros 900 millones para el envío de papeletas y propaganda. Esta campaña, por cierto, se financió ilegalmente, según publicó El Mundo.

Sin embargo, en el juicio, Rajoy olvidó u obvió este detalle e insistió una y otra vez en que los directores de campaña del Partido Popular no se ocupaban y desconocían el presupuesto destinado a este periodo preelectoral. "El director de campaña se dedica única y exclusivamente a la política", dijo, y aseguró que "el presupuesto se elabora por los servicios económicos".

Un testimonio inverosímil, según el tribunal

Por otra parte, Rajoy dejó en manos del extesorero Álvaro Lapuerta y, en todo caso, de su gerente, Bárcenas, la responsabilidad de las finanzas del PP en la época juzgada. Reconoció también que fue Lapuerta quien le avisó de que había unos "proveedores que estaban utilizando el nombre del PP en algunos ayuntamientos", esto es, las empresas de Francisco Correa, el cabecilla de la Gürtel condenado a 51 años de prisión.

"Le pregunté [a Lapuerta] si había algo contrario a la ley. Me dijo que no, pero que no le gustaba que se usara el nombre del partido. Le pregunté qué proponía. Me dijo que dejáramos de contratar a esos proveedores. Yo di la orden: no se le vuelve a contratar y punto", detalló Rajoy.

La Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional destaca en la sentencia emitida este jueves que testigos como Rajoy, Javier Arenas o Francisco Álvarez Cascos —estos dos últimos también fueron secretarios generales del partido— quitaron credibilidad a los papeles de Bárcenas y negaron la existencia de una caja B en el partido.

Imágenes capturadas de la señal de vídeo institucional que muestran al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su declaración. /EFE

Sin embargo, los magistrados comparten el criterio de la Fiscalía, ya que si hubiesen reconocido estos cobros por su parte, "supondría reconocer la percepción de pagos opacos para la Hacienda Pública". Esto, añaden, no serían objeto de delito, pero sí podrían "ser considerados por los testigos como merecedores de un reproche social", al tiempo que también significaría "admitir la existencia de una caja B en el seno de la formación política a la que pertenecen o han pertenecido".

No obstante, la Sala "pone en cuestión la credibilidad" de Rajoy y el resto de testigos que declararon sobre los papeles de Bárcenas, ya que su testimonio "no aparece como suficiente verosímil para rebatir la contundente prueba existente sobre la caja B del partido". "En palabras del Ministerio Fiscal, no son suficientemente creíbles estos testigos para rebatir dicha contundente prueba", apuntan los jueces.

Ricardo Costa sí conocía la financiación ilegal del PP

El 'desconocimiento' de Rajoy sobre las cuestiones relacionadas con la financiación del partido quedó también en tela de juicio cuando Ricardo Costa, exsecretario general del PP de la Comunidad Valenciana, sí conocía las cuentas de su partido: detalló con pelos y señales la financiación ilegal del PP de Valencia.

Costa, en el juicio por los negocios de la trama corrupta en esta comunidad, admitió que fue el expresidente valenciano Francisco Camps quien decidió contratar a la empresa Orange Market, "el principal proveedor del PP", para organizar los actos de campaña de la elecciones autonómicas y municipales de 2007 y las generales de 2008.

"Todo lo que se ha publicado es falso, salvo alguna cosa"

Tras la publicación de los papeles de Bárcenas, allá por el año 2013, el dirigente del PP se pronunció al respecto en una rueda de prensa en Berlín: "Todo lo que se refiere a mí y que figura allí y a algunos compañeros míos de partido que figuran allí, no es cierto, salvo alguna cosa que es lo que han publicado los medios de comunicación", comentó el presidente sin especificar a qué publicaciones se refería.

De esta forma, al ser cuestionado el pasado 26 de julio sobre estas palabras, el presidente alegó que "algunas personas, dos o tres", habían admitido "traspasos de fondos", y de ahí la salvedad a su frase. "Leí en algunos medios de comunicación que algunas personas decían que algunos traspasos de fondos se habían producido. Entonces, me pareció legal y honesto decir que la inmensa mayoría de las cosas que se habían escrito allí eran falsas, al menos las que me afectaban a mi y a otras muchas personas del partido, y que otras, según había leído, podían ser ciertas", aclaró. 

En febrero de 2009, Rajoy —entonces líder de la oposición— pronunció otra célebre frase: "Esto no es una trama del PP como algunos pretenden, esto es una trama contra el Partido Popular". El presidente de la formación, rodeado de los pesos pesados del partido, vendió la Gürtel como una "causa general" contra el PP, basada en un "sumario de cacería".

Nueve años más tarde, la Audiencia Nacional desmiente a Rajoy: Correa y el PP crearon "en paralelo un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública central, autonómica y local a través de su estrecha y continua relación con influyentes militantes de dicho partido, aquí enjuiciados, que tenían posibilidades de influir en los procedimientos de toma de decisión en la contratación pública de determinados entes y organismos públicos que dirigían o controlaban directamente o a través de terceras personas".

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