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Resultados Aragón Ni la izquierda ni la derecha suman en Aragón

Los morados se dejan nueve diputados, lo que neutraliza la mejora de seis del PSOE y de uno de Chunta y abre la puerta a un complicado pacto a la andaluza con el Par, a una improbable alianza progresista bendecida por los aragonesistas y a un acuerdo de los socialistas con Ciudadanos.

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Lambán mejora notablemente los resultados de su partido, aunque se alejan las posibilidades de reeditar la alianza progresista. | PSOE

La debacle electoral de Podemos-Equo desterró este domingo, a la espera del recuento del voto exterior, cualquier posibilidad de reeditar la alianza progresista que hace cuatro años llevó a la presidencia del Gobierno de Aragón al socialista Javier Lambán: los morados se dejaron nueve diputados para caer a cinco tras perder 82.000 de los 135.000 sufragios de 2015, lo que neutraliza las mejoras de PSOE y de Cha, que ganaron seis y uno para subir a 24 y a tres, respectivamente, mientras IU mantenía su escaño.

Los resultados de la jornada electoral dejan las Cortes de Aragón más fragmentadas, o más plurales, según se mire, de las cuatro décadas de comunidad autónoma, con ocho grupos parlamentarios, y mantienen la constante histórica que señala que nunca nadie obtiene mayorías absolutas.

Ese cuadro de fragmentación, tras un recuento en el que la izquierda sumaba hasta llegar al 80%, abre un escenario de posibles acuerdos por el centro y por la derecha en los que Ciudadanos aparece como la formación clave. Y el cortejo comenzó a medianoche del mismo domingo.

El cortejo comenzó a medianoche

“Hemos ganado rotundamente las elecciones”, dijo Lambán, que, atisbando una suma de 36 diputados con los doce de Ciudadanos, avanzó que, “desde la centralidad que representamos”, buscará un acuerdo de gobierno para desarrollar las “políticas de moderación, políticas centradas que la ciudadanía aragonesa nos demanda”, al tiempo que hacía un llamamiento a aislar a Vox: “no debería contar para hacer mayorías en la comunidad autónoma ni en el Ayuntamiento de Zaragoza”.

No está en la misma onda el presidente regional y candidato del PP, Luis María Beamonte, quien, sumando sus 16 diputados a los 12 de Ciudadanos, los tres de Vox y los tres del Par para llegar a los 34 de la mayoría absoluta que garantizan una eventual investidura de él como presidente, anunció que buscará formar “un Gobierno de centralidad, de sentido común”. No obstante, admitió, “no hay nada fácil en esta vida, pero tampoco imposible”.

Se refería a las obvias diferencias entre Vox y el Par, a los que en algunos medios se da como miembros vocacionales de un eventual pacto de centro-derecha cuando sus planteamientos son diametralmente opuestos en materias como el autonomismo, la política del agua o la gestión de los servicios públicos, fundamentales en la política aragonesa.

“Estamos legitimados para pedir absolutamente todo”

Y, en esas, Ciudadanos optó por arrastrar de guiñote: “estamos legitimados para pedir absolutamente todo”, dijo su candidato a la presidencia del Gobierno de Aragón, Daniel Pérez. “Con nosotros llega a Aragón una nueva forma de hacer política. Desde hoy ya nada va a ser igual”, anotó, antes de señalar que “de partido bisagra, nada. Estamos preparados y capacitados”.

A nadie se le escapa, sin embargo, que hay otros dos itinerarios que llevarían a Lambán a mantenerse en la presidencia. Uno es la abstención del Par en una segunda votación en la que el presidente mantuviera el apoyo de Podemos, Cha e IU sin formar una coalición. El otro, un hipotético PSOE-Cha-Par requeriría, en cualquier caso, el voto favorable de Podemos-Equo y de IU o, al menos, el voto en blanco del segundo, y nunca saldría adelante en la primera ronda.

Las repercusiones de su salida del Gobierno, en cualquier caso, no quedarían circunscritas al ámbito autonómico sino que se extenderían al orgánico del PSOE, en el que Lambán es uno de los principales opositores a Pedro Sánchez junto con la andaluza Susana Díaz.

Eso pasaría por la investidura de Beamonte, que, tal y como le ocurrió a Lambán hace cuatro años, llegó a la presidencia con el peor resultado histórico de su partido en la comunidad. Los populares, aunque revierten el ‘sorpasso’ que C’s les aplicó hace cuatro semanas, se quedaron por debajo de los 17 diputados de 1991 y casi en la mitad de los 30 que obtuvo Luida Fernanda Rudi en 2011. Ese registro solo mejora los trece de AP en 1987.

De esa investidura, y de la investigación con la que la Universidad Rey Juan Carlos está chequeando cómo obtuvo su título de licenciado en derecho 35 años después de haber dejado sus estudios en Zaragoza, dependerá en buena parte su futuro político.

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