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Rivera insta a Sánchez y a Rajoy a sentarse en una mesa de negociación el próximo 27 de junio

El líder de Ciudadanos propone evitar el "bloqueo" del país con un pacto entre "constitucionalistas" que no imponga "sillones ni condiciones previas". Excluye a Iglesias porque, asegura, ni PP ni PSOE quieren pactar "con quien quiere romper España".

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Albert Rivera, junto a Ignacio Prendes (número uno de C's por Asturias) durante el breve mitin callejero que ha ofrecido en Avilés (Asturias). PÚBLICO

AVILÉS (ASTURIAS).- La gran coalición a tres bandas. Ese es el objetivo último de Albert Rivera, que hoy ha lanzado una propuesta a PP y PSOE. El líder de Ciudadanos instó a Rajoy y a Sánchez a "sentarse a la mesa" el propio 27 de junio, nada más haber conocido los resultados electorales. "Les propongo que, ante el posible bloqueo del país, no esperemos ni un minuto para ponernos a trabajar", sentenció, abogando por acudir a la reunión "sin sillones ni condiciones previas". 

En un acto de campaña celebrado en el centro de Avilés (Asturias), donde se ha reunido con representantes del sector industrial, Rivera ha lamentado las palabras del actual presidente en funciones, ayer, cuando éste admitió que volvería a rechazar la propuesta de Felipe VI si antes no logra alcanzar apoyos suficientes para presentarse a una investidura. "Para formar gobierno primero hay que querer y hay que decirle que sí al rey", le recriminó.

No obstante, le invitó a un encuentro a tres bandas. Y eso que Rivera en su día era el primero que apostaba por dejar en manos de los "equipos negociadores" y no de los líderes de los partidos ese tipo de encuentros. Ahora, en cambio, quiere desafiar a las encuestas, hacerse relevante -aunque no lo sea por número de escaños-, y estar presente en el futuro Ejecutivo. 

Por ello, apeló directamente "al señor Rajoy y al señor Sánchez", líderes de los "partidos constitucionalistas" a tirar de "generosidad" y "cintura" para evitar las "terceras elecciones". Así, volvió a presentarse como el pacificador capaz de mediar entre ambos ("PP y PSOE ni se hablan", recordó) para "que el país se dé la mano".

Eso sí, pese a todo, volvió a pedir al presidente del PP -y aún del Ejecutivo en funciones- que se vaya. "Yo voy a trabajar para que desde el minuto uno este país tenga Gobierno, pero también para que haya cambio", resaltó. Su pacto antisillones, no obstante, incluye también a Sánchez y hasta a sí mismo, por lo que Rivera podría llegar a proponer un candidato independiente o "de consenso", como suele definirlo él, para liderar la nueva etapa post 26-J.

Quien sí quedaría excluido por completo de dicha mesa de negociación es Pablo Iglesias. El candidato naranja se creció al afirmar que no sólo él rechaza el pacto con Podemos -algo que buscaría Pedro Sánchez, como en los pasados cuatro meses anteriores a las elecciones-, sino también socialistas y conservadores. "Nosotros no queremos gobernar con quien quiere romper España. El PSOE tampoco y el PP tampoco", aseguró Rivera, justificando su premisa con que "no tiene sentido" pactar con quiere un "referéndum en Catalunya, Galicia y País Vasco". "Son ellos los que se excluyen del marco constitucional, del Estado de bienestar y del marco europeo del que reniegan Garzón e Iglesias", zanjó.

Los candidatos mudos

En plena misión por corregir los errores de la anterior campaña, Rivera aprovechó la presencia de las cámaras para saludar a los pocos simpatizantes que hoy le acompañaron en la plaza del Ayuntamiento de Avilés. A salir bien en la foto le ayudaron un par de niños que pasaban por allí y quisieron echarle una mano, aunque ni lo supieran. 

El presidente de C's se agachó, les tocó y hasta les preguntó por el fútbol. "A mí me gusta Casillas", le comentó uno de ellos. Rivera, poco dado a tener contacto con la gente, sí charló hoy de fútbol con el pequeño. "Vamos a ganar hoy, ¿verdad?", le preguntó, chocándole las cinco.

A quien no deja la palabra, en cambio, es a los candidatos provinciales. En la anterior campaña, fueron éstos quienes en numerosas ocasiones dejaron en ridículo a la formación, con números uno que no sabían explicar sus programas o con alguna salida de tono que incluía comparar el aborto con "un tipo de violencia".  Desde entonces, sólo portavoces autorizados como Inés Arrimadas, Ignacio Aguado o Begoña Villacís -que ni siquiera son candidatos al Congreso-, o Juan Carlos Girauta han tomado la palabra con Rivera presente. 

El líder de Ciudadanos ha negado la mayor a este respecto. Pero, aunque aseguró que Ignacio Prendes -número uno por Asturias y exmiembro de la Mesa del Congreso- es "mejor" que él, éste no dijo 'esta boca es mía'. El protagonismo es para el número uno por Madrid que, aunque presume de "equipo", ha renovado sin primarias el 30% de las listas de su partido. A uno de los nuevos lo visitará esta tarde, momento en el que Rivera estrenará, junto al humorista (y ahora político) Felisuco., su perfil más rural y visitará una granja en Santander.

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