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Rivera pide explicaciones a Fernández Díaz por la información de 'Público' que desvela que intentó fabricar escándalos contra ERC y CDC

El líder de Ciudadanos rectifica en menos de 24 horas y dice que no pide una reunión con Rajoy y Sánchez sino que dejará la negociación en manos de los equipos de PP, PSOE y C's

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Albert Rivera, junto al humorista y número uno por Cantabria, Felisuco, en una explotación ganadera de la Comunidad. PÚBLICO

REVILLA DE CAMARGO (CANTABRIA).- "Lo lógico es que se den cuentas de esa información periodística". Así ha respondido Albert Rivera esta tarde como reacción a la información de este diario en la que se pone de manifiesto que Jorge Fernández Díaz conspiró con Antifraude para 'fabricar' escándalos que perjudiquen a ERC y CDC.

Pese a ser ambos partidos 'odiados' por Ciudadanos, Rivera sacó, en su acto de campaña más rural, su lado más amable, olvidó sus peleas soberanistas y recriminó al titular de Interior. "Tiene que contestar, tiene que dar explicaciones porque, si es cierta la noticia, y no tengo motivos para dudar, sería gravísimo que el ministro del Interior intentara fabricar pruebas para destruir cualquier otro partido", sentenció. 

Por otro lado, el candidato naranja aprovechó para desdecirse de sus palabras de esta mañana en Asturias. Si entonces instó "al señor Rajoy y al señor Sánchez" a sentarse con él en una mesa de negociación del mismo 27 de junio, pocas horas después rectificó y dejó esa misión en manos de los equipos negociadores de todas las "formaciones constitucionalistas" y no de sus líderes. "No podemos perder ni un minuto. Espero que ni mi sillón ni el de Rajoy ni el de Sánchez puedan impedir que España se ponga en marcha", sentenció. 

En la explotación ganadera que, por primera vez en mundo rural, Rivera visitó esta tarde en Cantabria, también enmendó otro error. Por primera vez, un candidato hasta ahora 'desconocido' tomó la palabra en el acto. Era Félix Álvarez, 'Felisuco', que tomó el micrófono para justificar su nombramiento a dedo y sin primarias. "Son unas circunstancias especiales y en circunstancias especiales hay que tomar decisiones extraordinarias", argumentó, citando los Estatutos de C's. Asimismo, se mostró confiado en que su polémico nombramiento "no influirá" en una pérdida de votos: espera, al menos, repetir el escaño que ya alcanzó C's por Cantabria el 20-D y pisar el Congreso en unas semanas.

En lo que no se retractó fue en su negativa a pactar con Pablo Iglesias. Ni siquiera la propuesta de éste a Pedro Sánchez de sacar el tema del referéndum catalán como línea roja en un posible pacto de Gobierno. "No vamos a creer que hayan cambiado de opinión porque ahora estemos en elecciones", espetó, dejando entrever que ni siquiera está dispuesto a abstenerse para permitir un Ejecutivo de izquierdas para el que, en cualquier caso, tal y como están ahora las encuestas, no son necesarios sus escaños. 

Boñigas, leche de vaca y los conejos, de lejos

Sea como sea, Rivera viajó a Cantabria para intentar afianzar el escaño conseguido. Aunque no sólo en la Comunidad norteña. Siguiendo las tácticas propias de la vieja política más populista, el líder naranja se plantó, con sus Dockers, su camisa y sus zapatos entre las boñigas de la granja Lacantara. La foto en los medios nacionales también estaba asegurada.

Tras haber comprado sobaos pasiegos para invitar a la prensa en el recorrido en el autobús de campaña, el candidato a presidente probó "un chupito" de leche fresca de vaca que le ofreció un niño del lugar. Aguantó el fuerte sabor con valentía y escuchó atento las peticiones de "menos burocracia" de los miembros de ASAJA.

Después recibió un queso como regalo y tuvo que rechazar otro presente: los ganaderos le ofrecieron un conejo para su hija que tuvo que rechazar. Ni siquiera se atrevió a coger al pequeño -y nervioso- animal, al que sí acarició desde la distancia. Sólo le faltó ponerse a ordeñar una vaca. 

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