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Rubén Viñuales: "Me gustaría un pacto progresista en Tarragona y ERC en la ciudad no lo es"
Entrevistamos al candidato del PSC a la alcaldía de Tarragona, antiguo líder de Ciudadanos en el consistorio y ahora sucesor del socialista Josep Fèlix Ballesteros, que fue alcalde de la ciudad durante 12 años. Está convencido de que el próximo dia 28 ser

Tarragona--Actualizado a
Hace cuatro años, el PSC fue la fuerza más votada en Tarragona (por 464 votos), pero quien logró formar gobierno fue el republicano Pau Ricomà (ERC), que desbancó al socialista Josep Fèlix Ballesteros después de 23 años de alcalde gracias a un acuerdo con En Comú Podem y el apoyo de Junts y la CUP. Un pacto que se rompió a medio mandato con la entrada de los anticapitalistas y los posconvergentes en el gobierno, que quedó en minoría. El PSC ha liderado la oposición.
Ahora, los socialistas se presentan en los comicios del próximo 28 con una lista renovada y con Rubén Viñuales al frente. Es la tercera vez que encabeza una lista electoral en la capital tarraconense, pero no del mismo partido. En las elecciones del 2019, Viñuales era el líder de Ciudadanos -que quedó en tercer lugar-, pero en el 2020 presentó su dimisión como concejal de la formación naranja y se pasó al PSC.
En esta nueva etapa, los socialistas apuestan por un modelo económico basado en las tres T: tecnología, talento y turismo. Para ello, Viñuales contará con un equipo renovado, en el que destaca la incorporación de la directora del Port Ciutat, Montse Adán, y de la ejecutiva de Agbar Isabel Mascaró. El candidato se muestra convencido de que el próximo 28 será la fuerza más votada y dice que priorizará un acuerdo con "otras formaciones progresistas del consistorio".
¿Qué valoración hace de esta legislatura?
No han sido cuatro años buenos por Tarragona. La pandemia, la inflación y la guerra de Ucrania no han ayudado, pero todas las ciudades y municipios de Catalunya han sufrido esta situación y todas han salido adelante.
Nosotros hemos intentado hacer una oposición seria y constructiva, pero vemos que la ciudad está gris, que ha perdido oportunidades. También ha sido una legislatura convulsa dentro del mismo gobierno, primero pactaron con los comunes, y después éstos se fueron (menos uno) cuando entró Junts y la CUP. H sido un mandato inestable.
Pero han agotado toda la legislatura…
Sí, pero con situaciones como esta, con un concejal de los comunes que se quedó como tránsfuga en el gobierno. Tampoco han podido aprobar grandes proyectos. Han subido impuestos, tasas… Uno de sus propósitos era sacar adelante los Consells de Districte, un sistema absurdo para una ciudad con las dimensiones de Tarragona.
"Ilusiónate con Tarragona" ha sido el lema de la precampaña. ¿Se ha perdido la ilusión en Tarragona?
El patriotismo de ciudad debe ser entendido de forma inclusiva, no exclusiva. Tarragona es una ciudad mediana en la que puedes hablar con casi todo el mundo y la sensación que hay es que Tarragona no ilusiona, que ahora mismo no tiene perspectivas de futuro. Es necesario sentir ese orgullo.
¿Cuáles son las prioridades de Ruben Viñuales como candidato a la alcaldía de Tarragona?
Tarragona puede llegar a ser una gran capital, lo tiene todo para triunfar: una universidad, empresas, talento, una ubicación geográfica excelente, historia, patrimonio cultural… Antes de nada hay que trabajar en un modelo económico, que nosotros hemos resumido con las tres T: talento, tecnología y turismo. Debemos conservar el talento que tenemos, pero también atraer de nuevo. Tenemos Barcelona a 90 kilómetros y la capital ya está colapsando, basta con mirar el precio de la vivienda, es un escándalo. En Tarragona también están subiendo pero son más asequibles y eso es importante para atraer talento.
Debemos generar ecosistemas para que se puedan instalar empresas tecnológicas, por eso queremos crear un barrio tecnológico en el Polígono del Francolí, que sería como el 22@ de Barcelona, pero en Tarragona. Lo que dicen todos los expertos es que para generar todo este potencial se necesitan tres cosas: empresas emergentes (que ya tenemos, también multinacionales), una universidad potente, como la Universitat Rovira i Virgili, y una administración que acompañe, que es la pata que no está funcionando. Queremos generar riqueza para distribuirla, hacer de Tarragona una ciudad más justa socialmente. Hay muchas Tarragona y no quiero que haya tarraconenses de primera y segunda. Debemos cohesionar la ciudad. El barrio de Sant Salvador está en riesgo de convertirse en un gueto. No recuerdo la última vez que se hizo una inversión en la zona de Llevant.
Por último, tenemos que dar a conocer Tarragona. Somos la única ciudad de Catalunya que es patrimonio de la humanidad. Debemos promocionar la marca Tarragona, por eso el fichaje de Montse Adan -número 2 de la lista-. Para una persona que vive en China, Barcelona y la capital tarraconense son prácticamente la misma ciudad, por sus distancias. Tenemos que aprovechar esta proximidad a nuestro favor. Hay que ser más proactivos turísticamente, Tarragona entra dentro de la marca Costa Daurada, pero no tenemos la misma oferta que Cambrils y Salou.
¿Qué modelo de turismo debe tener Tarragona?
Un modelo basado en turismo cultural, histórico, patrimonial y gastronómico. Tarragona es historia viva y tenemos un gran producto, pero que la gente no conoce. Debemos hacer una campaña agresiva de marketing para dar a conocer la ciudad en el mundo.
En un contexto de emergencia climática, ¿este modelo es compatible con la llegada de más cruceros al Puerto de Tarragona? Barcelona quiere limitarlos y Tarragona en cambio recibirá a más cruceristas.
No se puede comprar Tarragona con Barcelona. El número de cruceros que llegan a la capital catalana no tiene nada que ver con los que llegan a Tarragona actualmente.
Que lleguen cruceros a Tarragona es un gran hito para la ciudad que ha costado mucho conseguir. La emergencia climática es una realidad, y quien no lo vea es que no tiene ojos en la cara, por eso estamos tan obsesionados con la instalación de renovables. Pero lo cierto es que muchos de esos cruceros son emisiones 0 y cada vez serán más sostenibles.
Estamos a favor de los cruceros, porque al final son turistas, y de momento, no hay una sensación de masificación. Esto no es Barcelona, todavía nos queda mucho recorrido. Queremos que lleguen cruceristas, que se queden en Tarragona, que gasten dinero y generen empleo.
Al lado de Tarragona se encuentra el polígono industrial químico más importante del sur de Europa. ¿Cree que hay suficiente control sobre la industria?
Puede hacerse mucho mejor. Las empresas y administraciones pueden mejorar mucho en este sentido. Accidentes como el de IQOXE son inadmisibles. La Generalitat puede ejercer una competencia que es comprobar la calidad del aire.
El Ayuntamiento de Tarragona no tiene competencias y lo cierto es que nuestro término municipal como tal apenas tiene industria, como sí tienen otros municipios colindantes como la Canonja, Vila-seca o la Pobla de Mafumet. Tarragona sufre las externalidades de la industria química, pero no disfrutamos de los beneficios. Querer extrapolar la responsabilidad de la Generalitat al municipio me parece, por lo menos, poco responsable. Estoy absolutamente abierto a saber cuál es la calidad del aire que respiramos y que se intensifiquen los controles, pero debe hacerlo la administración competente.
El próximo mandato será clave para definir el Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM), que quedó paralizado después de que el Tribunal Supremo lo anulara en 2020. ¿Qué hará si gobierna?
Tener las seguridades jurídicas para que salga adelante. Tarragona debe saber qué quiere ser y por dónde debe crecer.
¿Por dónde debe crecer la ciudad?
Lo cierto es que Tarragona no tiene demasiadas vías para crecer, pero me parece muy curioso querer concentrarlo todo en los barrios de Ponent, como propone ERC. Creo que es una visión muy clasista. ¿Y el Llevant? ¿No puede crecer?
Mi objetivo es igualar a la ciudad, cohesionarla. Queremos que Horta Gran y el río no sean una barrera, sino una zona de cohesión. Apostamos por el Ponent Verd, que es un gran parque del barrio de Campclar, y por una Rambla de Ponent II que dignifique uno de los barrios con la renta por cápita más baja de Catalunya [Campclar], donde muchas de las familias viven en viviendas propiedad de la Agencia Catalana de la Vivienda que he visitado y que están en condiciones indignas.
También apostamos por crecer por la zona de Llevant. Hay diferentes parcelas para hacerlo, como las de la zona de Terres Cavades, conocida como la Vall del Llorito. En anteriores POUM ya se contemplaba un proyecto urbanístico en este espacio, así como en la Budellera, que creo que es una propuesta que debe reformularse.
En varias ocasiones se ha posicionado en contra del proyecto del albergue juvenil en la conocida como Ciutat de Repòs i Vacances. ¿Por qué?
No estamos en contra del albergue juvenil, pero lo único que quiere la Generalitat con este proyecto son fondos europeos. Ellos ya dijeron abiertamente que habría una parte destinada a menores no acompañados y otra a jóvenes con problemas psicosociales, pero yo que soy abogado de extranjería y asesoro gratuitamente a ONGs de tutelados y extutelados, sé que un macrocentro como éste no ayuda a los jóvenes. Lo que ocurre es que la otra opción, que es la construcción de pisos tutelados, y que desde mi punto de vista es el sistema que funciona, es más cara.
Si soy alcalde y la Generalitat me presenta un proyecto que incluye el albergue juvenil y respetan también la demanda de más equipamientos por parte de los vecinos, me parecerá perfecto. Pero antes, deben aclararse y no decir medias verdades.
Por lo que respecta a la movilidad, una de sus propuestas es que el autobús urbano sea gratuito.
Sí, y eso que en un principio no lo veía claro, pero tiene sentido. El gasto económico que supone esta medida para el Ayuntamiento no es tanto en realidad, y es la mejor manera de igualar la ciudad. La mayoría de los usuarios de los autobuses urbanos son gente que vive en los barrios y creo que el gasto mensual del bono es la diferencia entre tener ahorros o no.
En la época de Ballesteros ya se bonificó el billete de autobús a estudiantes y jubilados, y la medida funcionó. Simplemente, pagarían a los turistas, que sería una de las fuentes de recaudación, entre otras. Todo esto se haría desde una visión metropolitana. Es necesario crear el Área Metropolitana de Tarragona para agrupar todas las ciudades y municipios de nuestro entorno de una forma más eficiente y lógica.
¿Qué papel debe tener Tarragona en esta "segunda" área metropolitana?
Un papel de coliderazgo, pero solidario. Al final, Tarragona es la capital de la provincia y somos los que realmente podemos hacer que esta área metropolitana de Tarragona sea una realidad. Para mí es importante ir todos a una, al fin y al cabo, en el Camp de Tarragona vivimos más de medio millón de personas, y eso nos da masa crítica.
¿El proyecto del TramCamp será clave en la creación de esta Área Metropolitana de Tarragona?
Sí, pero sólo tiene sentido si conecta con el aeropuerto de Reus y con la ciudad de Tarragona por la N-340. También hay que tener en cuenta que el tranvía es una estructura muy rígida, con una afectación visual y urbanística importante. Tenemos que acabar de ver cómo se plantea. Lo que me da miedo es que la fase dos, que es la que debe unir Tarragona con Reus [la primera fase conectará Cambrils con Vila-seca], no llegue nunca o que llegue sin tener en cuenta los municipio. No queremos que vengan de Barcelona a decirnos cómo tenemos que gestionar nuestra movilidad.
¿Cómo definiría la lista del PSC en Tarragona?
Ante todo, es un orgullo ser el primer candidato del PSC que presenta una lista con más mujeres que hombres entre los diez primeros, sobre todo porque es por méritos y capacidad, no por cuota. Son personas de perfil ejecutivo y técnico y que apuestan por un proyecto progresista, preparados para dirigir una ciudad con un presupuesto muy elevado y con 1.200 trabajadores directos. El Ayuntamiento debe gestionarse de una forma profesional.
En las anteriores elecciones, no sólo eras militante de Ciudadanos, sino que encabezaste la lista de la formación naranja en el Ayuntamiento de Tarragona. ¿Qué les diría a las personas que te votaron entonces?
Que vuelvan a hacerlo, que me vuelvan a votar. Nunca he hablado mal de Ciudadanos ni lo haré, hay personas buenas y honestas que confiaron en este partido y lo que les diría es que se fijaran en lo que digo ahora y lo que decía entonces. Siempre he sido muy Rebelde Wey, en Cs me llamaban el rojillo.
En 2012, Ciudadanos era una formación socialdemócrata y de centroizquierda, o eso es lo que al menos decían sus estatutos, y yo soy socialdemócrata y progresista, quien cambió fue el partido, no muchos de los que formábamos parte.
Sònia Ors, ex de Ciudadanos, también forma parte de las listas del PSC (número 8). ¿Con este movimiento, el partido quiere recuperar los votos que en las anteriores elecciones fueron a Cs?
Una lista municipal como la del PSC lo que quiere es trabajar por el municipio y para todos, por lo que han votado la CUP, el PP o ERC. Quiero ser el alcalde de todos, no sólo de los que me han votado. No quiero recuperar los votos de Cs, quiero recuperar los de todos.
Vamos hacia un escenario en el que los pactos serán imprescindibles. Si el PSC es la formación más votada, ¿con quién priorizará un pacto?
A mí me gustaría llegar a un pacto progresista, pero el partido de ERC en Tarragona es de todo menos progresista. Lo ha demostrado en los últimos cuatro años. Han subido un 28% la tasa de la basura, el agua, el bono del autobús, las entradas a los museos... Presumen de que han amortizado deuda y que les sobra un millón de euros del Instituto Municipal de Servicios Sociales en un contexto de crisis social como el vivido durante la pandemia y la pospandemia.
El comportamiento que ha tenido ERC en Tarragona deja mucho que desear y creo que es profundamente improbable pactar con ellos para formar gobierno. Hay otras formaciones en el consistorio que son progresistas y que encajarían más con nuestra forma de ver y gestionar la ciudad.
Sí, pero a escala nacional y estatal el PSC y ERC han llegado a muchos acuerdos…
Sí, pero para negociar los presupuestos a nivel catalán hubo más de 30 reuniones entre ambas formaciones, para negociar los de Tarragona, 0.
¿Líneas rojas?
Vox y CUP. Tienen visiones demasiado opuestas a las nuestras.
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