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La sensación de asistir a un momento histórico

Decenas de miles de personas han acudido este sábado a la 'Marcha del Cambio' convocada por Podemos. "El cuento vuelve a empezar y esta vez lo vamos a contar nosotros", señala una manifestante. 

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Simpatizantes de Podemos en la Marcha del Cambio celebrada este sábado-JAIRO VARGAS

MADRID.-  Marga ha llegado desde Murcia. Son las 12.00 horas y está sentada en un banco de la Plaza del Rey. En su mano derecha tiene una lata de cerveza y en la izquierda un cigarrillo, de esos de liar. “Llevo muchas horas despierta”, bromea. Cuando escucha al periodista hablar con su jefe, agobiado por la falta de cobertura y de 3G, le anima: “No te agobies hoy, que estás en un momento histórico. Disfrútalo”. Tiene 35 años y hasta hace apenas unos meses se consideraba una “hija de la Transición”. No la vivió, pero sus padres, dice, le inculcaron ese espíritu. Ya no. El sentimiento que tenía hasta hoy era “cercano al de una huérfana”. Sin dios, ni partido.

Hoy, sin embargo, ese vacio que dejaron los partidos de la segunda restauración borbónica en Marga lo ha llenado Podemos. O eso, al menos, afirma al periodista. Ella es una de esas personas que ha cambiado el cabreo por la sonrisa. Su vida no ha cambiado en nada. Salvo en una cosa: “La ilusión”. “Sé que algún le diré a mi hija que yo estuve en esta marcha, que hice 800 kilómetros para estar aquí y que lo hice por ella”, sentencia.

Hace 33 años abrió una botella de vino tras conocer los resultados electorales. Hoy acude a la marcha de Podemos

Marga, por edad, no vivió el ascenso y la victoria del PSOE de Felipe González en las generales del PSOE de 1982. Carmela, de 60, sí. Hace 33 años su marido abrió una botella de vino tras conocer los resultados electorales. “¡Habíamos cambiado España!”, recuerda Marga, que viste un chaquetón de visón. “Creo que es falso, eh, pero no lo sé a pies juntillas. Son regalos de mi marido”, asegura. Marga, para sorpresa del curioso que atiende a la conversación, no votó a Podemos en las europeas. Ni lo votará, según señala, en las próximas autonómicas y generales. Pero tampoco votará “nunca más” a PP y ni a PSOE.

“Mi hijo, que tiene treinta y tantos me dice que si voto a la casta soy culpable de la corrupción. No entiendo mucho de política, pero no quiero que mi hijo pueda acusarme de esas cosas, y él entiende más que yo”, se sincera. Preguntada sobre si cree que está participando en un acontecimiento histórico, Marga se encoge de hombres: “Ay hijo, no sé. Una con esta edad le han dicho tantas veces lo de los momentos históricos, que ya cuesta creerlo”, finaliza.

Según Podemos, más de 300.000 personas han participado este sábado en la Marcha del Cambio convocada por el partido en Madrid. -JAIRO VARGAS

Minutos después de esta conversación, Luis Alegre, responsable de participación interna de Podemos, abre el turno de intervenciones en el escenario situado en la Puerta del Sol. Insiste en la idea: “¡Este es un momento histórico! ¡Aparecerá en los libros de historia!”, exclama. La idea de que la manifestación de hoy sería comparable al mitin del PSOE de González en Ciudad Universitaria fue calando entre simpatizantes y agnósticos.

Días para construir mitos

Así, Octavio, de 54 años y profesor de Secundaria, decidió venir a la manifestación después de que sus alumnos de Historia le compararan el Pacto de San Sebastián, que sentó las bases de la II República, con la manifestación de hoy. “Sé que exageran, pero también te digo que los acontecimientos se transforman por cómo los recuerda la gente y si la generación de mis alumnos quiere construir de este día un momento histórico no tengo duda de que lo harán. Todos necesitamos días clave para construir mito”, explica.

"Me siento como un niño en un desfile de los Reyes Magos", dice una manifestante

Rodeada de banderas republicanas y sosteniendo un cartel por la Renta Básica Universal, Encarnación, llegada desde Extremadura, se emociona al valorar la manifestación. “Sí, sí. Siento que es el momento más determinante de la historia de España que yo he vivido”. “¿Y cómo explica lo que siento una persona al formar parte de ese momento?”, le pregunta el periodista que comienza a molestar al acompañante de Encarnación con tanta pregunta.

“Ufff. Me siento… Me siento. No sé. Como un niño en un desfile de los Reyes Magos. Siento el frío, pero me dan arrebatos de calor. Estoy calmada, pero me imagino locuras… ¡como que el Gobierno dimite al ver a tanta gente en la calle! En fin, no sé, me siento orgullosa. ¡Eso es! ¡Orgullosa de mi gente que está aquí en las calles diciendo que somos nosotros los que mandamos!”, sentencia.

Más apartado, en un lateral de la calle Alcalá, avanza a duras penas Joaquín, en silla de ruedas. “Estoy cansado de escuchar que si son ETA, que si son Venezuela o que si son estalinistas. Pues óigame bien. Diga a todo el mundo que Joaquín Lara es ETA, es Venezuela y es Stalin. Si ellos lo son, yo también”, afirma convencido.

La marea de manifestantes avanza hacia Sol. -JAIRO VARGAS

De esta manera, los simpatizantes de Podemos fueron avanzando por la calle Alcalá. Sólo un tercio de los asistentes pudo entrar a una Puerta del Sol abarrotada. Allí esperaba el escenario con los líderes de Podemos a bordo para dar el mitin final. "Podemos soñar, podemos vencer".

Manuel, con rastas hasta mitad de la espalda y fumando un cigarro aromatizado con hierbas naturales, prefiere retirarse antes de meter codo y entrar en la Puerta del Sol. “Vine porque mi compañero de piso me dijo que me arrepentiría de no estar aquí dentro de unos años. No sé si será para tanto. Pero yo ya puedo decir que estuve aquí y me fumé uno a su salud”, bromea Manuel, que mira asustado a la gente que aprieta el paso para poder entrar en Sol.

“¿Usted es de Público?”, pregunta a empujones Ángela de 67 años, que trata de entrar como puede a la Puerta. “Pues diga, diga bien alto que no tenemos miedo y que vamos a ganar. El cuento vuelve a empezar y esta vez lo vamos a contar nosotros”, sentencia.

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