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observatorio continuo de key data

Sondeos: la suma PP+Cs perdería un 42% de votos y 4 de sus 9 escaños en Euskadi

Para el Partido Popular, la alianza con Ciudadanos en Euskadi se convierte en una resta, ya que las estimaciones de Key Data para Público reflejan una caída en picado de esa coalición en las próximas autonómicas vascas, en relación con los resultados que obtuvo el partido con Alonso hace cuatro años. En cambio, el PNV incrementaría su liderazgo y EH-Bildu reforzaría su segundo puesto.

Hemiciclos comparativos de las estimaciones de Key Data para las autonómicas vascas con respecto a los resultados de 2016.
Hemiciclos comparativos de las estimaciones de Key Data para las autonómicas vascas con respecto a los resultados de 2016.

La presunta suma de fuerzas entre el Partido Popular y Ciudadanos que Inés Arrimadas ha vendido a Pablo Casado para frenar a los nacionalistas, en las próximas elecciones de abril en Euskadi se reduciría a un absurdo matemático: en porcentajes de votos válidos, 10% (PP) + 2% (Cs) = 7%.

Al menos, eso es lo que prevén las estimaciones del gabinete demoscópico Key Data en la última oleada de su Observatorio Continuo para Público, que ha evaluado todos los sondeos publicados desde la convocatoria electoral –mediante un desk research ponderado–, llegando a la conclusión de que la alianza con Cs sería desastrosa para el PP en Euskadi: perdería 4 de sus 9 escaños actuales y bajaría del 10,1% de los votos válidos que obtuvo en 2016 a sólo un 7% para la coalición de ambas fuerzas políticas.

Por tanto, el desplome de apoyo electoral de esa derecha antinacionalista sería demoledor: los dos partidos acumularían una pérdida conjunta del 40% de sus votantes vascos, ya que hace cuatro años sumaron casi 130.000 sufragios entre los dos y ahora no llegarían coaligados a los 75.000 votos, como se puede ver en la siguiente tabla comparativa completa de las estimaciones de Key Data frente a los resultados de las últimas autonómicas en Euskadi:

Tala comparativa de las estimaciones de Key Data para las elecciones vascas de abril, frente a los resultados registrados en las autonómicas de 2016.

Auge de los partidos nacionalistas y de los socialistas vascos

Y el fracaso de esa estrategia de concentración derechista quedaría ratificado por el auge tanto de los dos partidos nacionalistas vascos como del Partido Socialista de Euskadi (PSE), impulsado por el efecto Sánchez:

El PNV afianzaría su liderazgo político, superando el 40% de los votos válidos (con casi tres puntos más) y ganando otros dos escaños; EH-Bildu también obtendría dos parlamentarios más (con un ascenso de 1,4 puntos); y el PSE pasaría de 9 a 12 escaños, con un aumento de 2,6 puntos en votos válidos.

El escenario resultante sería de gran comodidad para Íñigo Urkullo, quien podría escoger en quién apoyarse para gobernar, pues superaría ampliamente la mayoría absoluta tanto con el PSE (sumando cinco escaños más que ahora), como con EH-Bildu (cuatro más). Y podría alcanzar una mayoría absoluta cualificada de auténtico rodillo parlamentario si concitase para determinadas iniciativas legislativas el apoyo de los socialistas y de Unidas Podemos: más de dos tercios de los diputados (51) a pesar de que UP se debilitaría, perdiendo tres escaños (y 40.000 votos).

Y la derecha quedaría completamente relegada de cualquier tipo de bloqueo parlamentario, ya que Vox no obtendría ningún escaño pese a su notable crecimiento –de 774 a más de 23.000 votantes–, pues sólo alcanzaría el 2,2% de los votos válidos.

El trabajo de campo se hizo antes del cese de Alonso y su salida del partido, así que el resultado podría ser aún peor para el PP

No obstante, hay que tener en cuenta que el trabajo de campo de todos estos sondeos se efectuó antes de que Casado destituyese a Alfonso Alonso –y éste abandonase el PP– para colocar al aznarista Carlos Iturgáiz, quien está imprimiendo un claro giro del partido hacia la ultraderecha en Euskadi, alabando a Santiago Abascal. Y ese tiro, dirigido a ocupar el espacio de Vox e impedir la fuga de los votantes más extremistas, también le puede salir por la culata al discípulo de Aznar:

"El electorado penaliza las disputas internas de los partidos y en el País Vasco son muy sensibles a las imposiciones de Madrid", subraya Paz Álvarez, de Key Data. "Además, Vox está ahora muy cerca de conseguir un escaño en Álava". Así que si este último puñetazo de Abascal sobre la mesa electoral vasca desmoviliza a los seguidores de Alonso, el PP podría perder un diputado más en esa provincia (en favor de Vox) y se quedaría con menos de la mitad de la representación que hoy tiene en el Parlamento de Vitoria-Gasteiz, el Eusko Legebiltzarra.

La distribución de los diputados que quedaría en las provincias vascas, según las estimaciones de Key Data, se puede apreciar en este gráfico interactivo (colocando el cursor sobre las barras aparecen los datos detallados):

Con respecto a 2016, el PP (en su coalición con Cs) perdería un escaño en Vizcaya, otro en Guipúzcoa y dos más en Álava, donde está ahora el núcleo de poder de los populares vascos. Así que en el caso de que Vox llegue a entrar en el Parlamento por esa provincia, el hundimiento del PP en Euskadi –arrastrado hacia el fondo por un Cs que hoy no tiene ningún diputado en el Legebiltzarra pero se ha asegurado puestos de salida en la coalición– no tendría parangón.

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