Entrevista a Tigrillo | NO ME HABLE DE POLÍTICA"Como soy marica, la mayoría de épocas históricas me vienen regular"
El activista 'queer' Daniel Valero analiza la situación política actual con humor y acidez.

Madrid-
Daniel Valero, más conocido como Tigrillo, ha convertido la vulnerabilidad en una herramienta poderosa. Con miles de seguidores en redes sociales, una voz propia en los medios y dos libros que mezclan memoria y militancia, este activista andaluz se ha posicionado como una de las figuras más visibles del movimiento LGTBIQ+ en España. En conversación con Público, Tigrillo responde con humor y acidez a nuestro cuestionario de la sección veraniega, No me hable de política.
Si pudieras vivir en cualquier época histórica, ¿cuál escogerías y por qué?
Como soy marica, la mayoría me vienen regular, la verdad. O sea, entiéndeme, no siempre ha habido lgtbifobia tal y como la conocemos ahora, hay muchas épocas, sociedades y culturas en las que la forma de expresar el género o la orientación sexual no eran motivo de marginación, pero tampoco me apetece vivir una época en la que no existía la penicilina, por ejemplo. Vamos a poner que te digo 2018, justo antes de que entrase Vox al Parlamento de Andalucía. Algo más tranquilos estábamos.
Si pudieras borrar un hecho de la historia, ¿cuál sería y por qué?
Los regímenes fascistas del siglo XX, el ascenso de las extremas derechas del XXI y la invención del gotelé. En ese orden. Los motivos se explican solos.
Si fueras presidente por un día, ¿qué ley aprobarías y por qué?
Más que aprobar, empezaría derogando. La ley mordaza, para empezar. ¿Cómo vamos a construir un país mejor para las clases obreras y comunidades minorizadas (es decir, la gran mayoría del pueblo) si han criminalizado que luchemos por ello? Y luego, hay muchas otras que necesitan más de un retoque, como la Ley de Extranjería. O la Ley LGTBIQ+ y Trans, que deja a tanta gente fuera. Eso, y que se pongan en marcha de forma efectiva la mayoría de sus planes. Pero claro, la parte que concierne a las comunidades autónomas, que en su mayoría están en las manos en las que están, pues complicada. Al final, no todo va de aprobar leyes; puedes aprobar una y que no sirva para nada.
Si pudieras desmantelar una institución o tradición, ¿cuál sería y por qué?
Hombre, no seré muy original, pero ¿lo de que sigamos teniendo una monarquía? ¿En pleno 2025? Y con todas las tradiciones, protocolos, formalidades, etc., que eso conlleva. Y ver a todos los medios y las televisiones cubriendo la actualidad de la Casa Real con expertos en el tema. Y debates de media hora sobre por qué doña Letizia se pinta o no se pinta las uñas. Me parece distópico. Y ver a gente de izquierdas y muy de izquierdas comerse con patatas toda la propaganda que nos venden sobre el tema me fascina para mal. Que sí, que Letizia Ortiz era periodista, que es muy buena oradora, que va todos los años a la Feria del Libro. Me parece estupendo. Soy antimonárquico igual, ya lo siento. Y encima hacen que la televisión del corazón me parezca muchísimo más aburrida, que, oye, para una cosa con la que me permito frivolizar. Me interesan más las Campos que esta gente. Y mira que últimamente me interesan poco las Campos. Con lo que han sido, ¿eh?
¿Qué injusticia social concreta denunciarías con más vehemencia?
Tal y como está la actualidad, yo creo que no podemos no hacer referencia al racismo y a la xenofobia. Mezclados con aporofobia, claro, que al que viene de fuera pero forrado de pasta para especular con nuestra vivienda nadie le dice nada. Ese sí que pone en peligro nuestra forma de vida, no la persona que viene a buscarse la vida porque no le quedaba otra. Y ese sí que no se adapta a "nuestras costumbres", que no suelen ni aprender el idioma. Pero a los señores de derechas, que esa persona con dinero no se "adapte" ya no les importa tanto.
Eso y, evidentemente, el genocidio en Gaza. Eso sí que es distópico, que esté pasando delante de nuestras narices y tengamos que escuchar a gente diciendo que "no podemos meternos en ese tema", o que "es muy complicado". Ni es complicado, ni "tiene muchas aristas" ni nada. No hay excusa para no romper lazos en todo sentido posible y boicotear a una gente que está masacrando a miles de personas, entre ellas, miles de niños.
¿Qué hecho te ha llevado a replantearte alguna de tus convicciones políticas?
Considero que, aunque soy bastante vehemente, también soy bastante flexible e intento tener siempre en cuenta que nada es del todo blanco o negro. Sí creo que en los últimos años me he replanteado bastante la forma de gestionar muchas de las luchas que nos ocupan a quienes formamos la clase obrera y peleamos por quienes están (estamos) en los márgenes. Intento que mi forma de comunicar sea menos agresiva, no porque me haya relajado, sino porque entiendo que a veces se atrapan más moscas con miel que con hiel, y la persona media que no está tan politizada como nosotros no quiere vernos darnos de hostias. Eso causa rechazo. Al menos, a mí me lo causa. Ahora mismo todo es polarización, agresividad, enfrentamiento e insultos. Cualquier pleno de la Asamblea de Madrid es un ejemplo perfecto. Madre mía, se me sube la tensión a los diez minutos. Me apetece más comunicar de forma en la que podamos señalar los problemas que sigamos viviendo, pero buscando la empatía como reacción principal. Y mostrando que cualquier lucha LGTBIQ+, feminista o antirracista también beneficia al resto de la población obrera (porque es la verdad). Eso sí, al fascismo descarado se le sigue enfrentando con el mismo ímpetu, ahí sí que no caben medias tintas.
Más allá de las urnas, ¿qué responsabilidad tiene la ciudadanía en la era de la desinformación?
Quienes tienen una responsabilidad plena son los medios de comunicación y las instituciones. Ahí es donde debe estar el compromiso con la convivencia, con el entendimiento y con lanzar mensajes que animen a la coexistencia. Si a una gran empresa le viene mal tal gobierno porque en vez de cien mil millones de euros este año van a ganar noventa y nueve mil millones y por ello deciden señalar a comunidades minorizadas que la gente "relacione" con ese gobierno, pues mal arreglo tiene la cosa. ¿Que qué me gustaría que hiciera la gente ante esto? Pues que se informase un poco más y, sobre todo, que se organizase. Todo en nuestra sociedad gira alrededor de evitar que entremos en contacto los unos con los otros. Las ciudades, hostiles y separadas, sin espacios de ocio comunitario gratuito. El trabajo, asfixiante y opresivo, que no nos deja tiempo para relacionarnos fuera de él. Las instituciones monógamas y matrimoniales y familiares nucleares tradicionales que nos previenen de formar lazos comunitarios más amplios fuera de nuestras cuatro paredes. Estamos solos o en grupos de dos o tres cuando deberíamos unirnos por cientos, conocer otras realidades, romper nuestras burbujas y nuestras barreras. Vamos a nuestra agrupación vecinal. Vamos a una asamblea de algún movimiento con el que sintamos simpatía. Vamos a exigir espacios donde encontrarnos y relacionarnos fuera de los ejes productivos o familiares. Si nos vemos, nos conocemos, nos hablamos y nos reímos juntos, ya te digo que no hay medio ni partido que nos pueda vender que el de enfrente es nuestro enemigo. Ahí es cuando ganamos todos.
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