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VIOLENCIA MACHISTA El juez prohíbe comunicarse con su expareja al líder sindical de la Unión Federal de Policía

El secretario general de la Unión Federal de Policía (UFP) entregó voluntariamente cuatro armas cuando sus compañeros de la Unidad de Delitos Tecnológicos le leyeron sus derechos al ser detenido. El juez basa su imputación por acoso a esta mujer, miembro del sindicato, en la relación que mantenía con Víctor Duque y en que este borró el historial del ordenador. 

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En primera línea, víctor Duque, detenido por acoso; al lado, José Manuel Heredia, el abogado del ex DAO Eugenio Pino y miembro de la ejecutiva del sindicato UFP.

El secretario general de la Unión Federal de Policía (UFP), Víctor Duque, entregó voluntariamente sus cuatro armas reglamentarias cuando el jueves pasado se presentó ante sus compañeros de la Unidad de Delitos Tecnológicos (UIT) de la Policía para que prestara declaración y detenerle por acosar a una compañera del sindicato con quien mantuvo una relación sentimental e introducir su número de teléfono en diferentes webs de prostitución.  

Duque, aseguran fuentes cercanas al líder sindical, ya sabía de qué iba el asunto. A principios de verano, la propia mujer, que había cortado la relación, le dijo que estaba recibiendo llamadas de gente que le solicitaba servicios sexuales y ella no entendía a qué era debido. También le comunicó que iba a poner una denuncia. En ese momento el sindicalista estaba sacándose el grado en la Academia de Ávila para poder presentarse al curso de inspector, al que aún no se ha presentado. 

Ésta se produjo en el mes de junio ante la Unidad de Delitos Tecnológicos, "pero ella no especificaba quién era la persona que podía estar haciéndole esto", explican fuentes policiales. Sin embargo, los investigadores detectaron la dirección IP desde la que se había entrado en dichas páginas webs y rellenado los formularios; la IP encaminaba a la sede del sindicato UFP. 

Duque intentó borrar su rastro

Entonces, siguen explicando estas fuentes cercanas a la investigación, "el jefe de la UIT se puso en contacto con Víctor Duque por ser el responsable del sindicato y de la oficina donde estaban los ordenadores". La sorpresa llegó cuando los agentes llegaron a la sede de la UFP en el madrileño barrio de Carabanchel y vieron que en el portátil del secretario general se habían borrado todo el historial de conexiones a internet y páginas visitadas. Se lo llevaron junto con otros equipos informáticos de las 10 personas que están en los 80 metros de oficina de la UFP, incluido el de ella y pudieron recuperar así el rastro que Duque quiso borrar. 

En su defensa, Duque declaró que a su ordenador portátil tenían acceso tanto su secretaria como su expareja, aunque el juez decretó en su auto que, aunque "en los hechos perseguidos, hay circunstancias reveladoras de potencial riesgo para la víctima del investigado, el riesgo queda aminorado por la entrega del imputado de sus armas reglamentarias". 

Atención psicológica

Según las fuentes consultadas por Público, desde que empezó este acoso, la mujer sufre crisis de ansiedad, por lo que está en tratamiento por un especialista. Los agentes de Delitos Tecnológicos, conocedores de esto, también le entregaron al juez los partes médicos de la víctima para dejar reflejado que el acoso la estaba produciendo graves consecuencias. 

Según explican fuentes de la UFP, "la situación es realmente compleja porque Duque y ella tienen que compartir la misma sala que el resto de liberados que trabajan en el sindicato. Además, defendemos la presunción de inocencia, por lo que hasta que no haya una sentencia no actuaremos contra él". 

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