Las 10 películas psicológicas para comprender mejor la mente humana
El cine es una de las artes con mayor capacidad para sumergirse en la psique humana.

Zaragoza-
El cine es el arte popular por excelencia gracias a su versatilidad. El séptimo arte puede ser todo espectacularidad y escapismo, pero también introspección e intimidad. Hay cintas simples como el mecanismo de un chupete, y otras que se encargan de reflejar todas las complejidades de la psique humana. Son las llamadas películas psicológicas, cuyo guión se centra en la mente, las emociones y la subjetividad de sus personajes. En algunos casos, logrado auténticos tratados sobre el comportamiento de nuestro cerebro.
Aquí va una selección de 10 películas psicológicas que merecen la pena ser visionadas. Están ordenadas cronológicamente, pues en este caso no tiene sentido hacer un ranking de mejor a peor.
'Trainspotting' (1996): el problema de la adicción

Trainspotting sigue la vida de un grupo de adictos en la Escocia de los 90. La mayoría de ellos están enganchados a la heroína, aunque Beigbe sustituye la droga por la violencia. Sea como fuere, todos ellos buscan un escape o una respuesta a sus problemas personales. No en vano, uno de los grandes aciertos de la cinta es la complejidad de sus personajes protagonistas.
La película se cuenta desde el punto de vista de Renton, el protagonista interpretado por Ewan Mcgregor. Así, el espectador puede asistir a su monólogo interno y sus reflexiones sobre la adicción, la culpa y, en general, el fuerte vacío que siente en su interior. Además de experimentar su estado alterado de la consciencia en las recordadas escenas del bebé o de la taza de váter. Su mejor amigo, Sick Boy, muestra rasgos narcisistas mientras que Spud, a priori el más débil del grupo, una la droga como parte de su necesidad de aceptación y pertenencia.
Por ello, más allá de la heroína, Trainspotting se puede entender como una película sobre la apatía existencial y cómo la mente humana se enfrenta al vacío. De ahí que un personaje como Begbie, pendenciero y con rasgos de personalidad antisocial, también esté en la película. Pues, al fin y al cabo, es otro adicto.
'Inocencia interrumpida' (1999): cómo lidiar con el dolor psicológico

Inocencia interrumpida cuenta la historia de Susanna (Winona Rider), una joven de 18 años que, tras intentar quitarse la vida, es diagnosticada con un trastorno límite de la personalidad e internada en un centro psiquiátrico en la década de los 60. Allí establece amistad con un grupo de internas, cada una aquejada de una patología diferente. No obstante, todas ellas tienen en común que tratan de lidiar con algún tipo de trauma o duelo sin resolver.
Inicialmente Susanna se muestra fascinada por Lisa, a la que sigue casi con devoción. El personaje interpretado por Angelina Jolie, papel por el que ganó el Oscar a mejor Actriz de Reparto, está diagnosticado de sociopatía y no tiene voluntad por cambiar. Una actitud que, llevada al extremo, tiene consecuencias funestas, lo que también le sirve a la protagonista para tener su particular catarsis. Finalmente Susanna acepta su condición médica y hace propósito férreo de mejora.
Más allá de su camino personal o su relación con Lisa, Inocencia Interrumpida también muestra al espectador la vida en un centro psiquiátrico desde los ojos de Susanna. Los tratamientos, las rutinas diarias y las relaciones personales que en ellos se forjan. Además, también apunta al estigma existente sobre la salud mental, y más en particular sobre la salud mental femenina. Algo que no ha empezado a cambiar hasta muchos -muchísimos- años después.
'American Psycho' (2000): el narcisismo al extremo

American Psycho sigue las aventuras y desventuras de Patrick Bateman, sobre el papel un joven modélico en el Nueva York de los años 80. Tiene dinero, buena apariencia y éxito con las mujeres. Prácticamente, todo lo que la sociedad de la época mostraba como deseable. Sin embargo, algo de lo que carece es de remordimientos. En los negocios, pero también en su vida privada, lo que le lleva a convertirse en un asesino en serie sin ningún tipo de empatía alguna con sus víctimas.
¿O no? La película se cuenta en todo momento desde el punto de vista de Bateman y su mente enferma. Por ello, posee un final abierto y no deja claro si lo que el espectador ha presenciado sucedió en realidad o formó parte de la imaginación del personaje interpretado por Christian Bale. Bateman muestra los rasgos clásicos de las personas con trastorno antisocial de la personalidad, además de un narcisismo extremo que se desarrolla a través de sus monólogos internos.
La película, más allá de introducir al espectador en la mente de un asesino en serie, es una crítica mordaz a la sociedad capitalista de los años 80. La época de los yuppies de Wall Street y en la que todo estaba justificado si daba un rendimiento económico. Un ecosistema pernicioso en el que se premiaban a las apariencias sobre el fondo y, en consecuencia, los comportamientos egoístas, en la cinta llevados hasta el extremo.
'Memento' (2000): la importancia de la memoria

Memento fue la película que puso en el mapa a Christopher Nolan para el gran público. La cinta cuenta la historia de un hombre que sufre de amnesia anterógrada, o lo que es lo mismo es incapaz de crear recuerdos nuevos, debido al trauma causado tras el brutal asesinato de su esposa. Para crear nuevos recuerdos y así poder encontrar al asesino de su mujer, crea un intrincado sistema de fotografías, notas y tatuajes que le permiten situarse temporalmente y continuar con su vida.
La película destacó, sobre todo, por su compleja estructura narrativa. La línea temporal se divide en dos: una en color que va hacia atrás en el tiempo y otra en blanco y negro que transcurre hacia adelante. Un efecto que logra crear en el espectador la misma sensación de desorientación que tiene el protagonista en la pantalla. Finalmente, en un punto del filme ambas líneas temporales se encuentran y todo cobra sentido, generando un plot twist que no es necesario destripar.
Pero, más allá de su alambicada estructura y lo interesante de su trama, la película también merece la pena como reflexión sobre la importancia de los recuerdos en nuestro día a día. Sobre todo a la hora de construir una identidad. Al fin y al cabo, el personaje interpretado por Guy Pearce sí tiene la memoria mínima para saber hacer las tareas básicas del día a día; sin embargo no sabe quién es o qué quiere conseguir. No solo eso, sino que en ocasiones decide mentirse a sí mismo, lo que también abre el debate sobre la necesidad del autoengaño.
'Cisne negro' (2010): un retrato de la obsesión
Cisne negro narra la historia de Nina Sayers, una bailarina del Ballet de Nueva York, interpretada por Natalie Portman, que está obsesionada con alcanzar la perfección. Por ello, cuando es elegida para interpretar el doble papel del Cisne Blanco y el Cisne Negro en El lago de los cisnes, comienza a experimentar una profunda crisis psicológica, hasta el punto de confundir la realidad con sus propios delirios.
Algo de lo que el espectador es partícipe en todo momento, al presenciar escenas que solo han ocurrido en la mente rota de Nina. Además, la película explora la relación entre el personaje de Portman, quien ganó un Oscar gracias a su interpretación, con su madre, sobreprotectora y dominante, o el director de la compañía, quien ejerce su cargo desde la manipulación y el abuso de poder.
Todo ello lleva a Nina a tener una personalidad profundamente reprimida, lo que finalmente deriva en una psicosis. Además, aunque la cinta no se centra en ello, también se pueden observar trastornos alimenticios. En resumen, una película muy completa en lo que a un estudio del personaje se refiere.
'El lado bueno de las cosas' (2013): el trastorno bipolar
El lado bueno de las cosas es una comedia romántica, un género en ocasiones demostrado pero que no por ello puede tratar temáticas profundas o complejas. En esta ocasión, la película narra la historia de amor entre Pat, quien acaba de salir de una institución psiquiátrica después de un episodio violento debido a su condición de trastorno bipolar, y Tiffany, una joven viuda afectada por el trauma y el duelo.
En su momento, la cinta destacó sobre todo por el trato que hace de la afección del personaje interpretado por Bradley Cooper, quien no es presentado como una víctima. Asistimos a sus subidas y bajadas de ánimo, pero también su propósito firme de rehacer su vida y, sobre todo, iniciar una relación con el personaje de Jennifer Lawrence, quien en cierto modo ejerce de espejo emocional pues también se encuentra rota por el duelo.
La conclusión también es satisfactoria pues la nueva relación entre ambos no sirve como cura mágica de sus afecciones, sino que les vale para aceptar su condición y poder seguir hacia adelante.
'Boyhood' (2014): cómo se forma la identidad

Boyhood fue un prodigio cinematográfico ya que su rodaje duró un total de 11 años. La idea era contar de su director, Richard Linklater, era contar todo el paso por la adolescencia de un niño y, para ello, quiso contar en todo momento con el mismo reparto, con las complicaciones a futuro que aquello podía suponer. El experimento salió satisfactorio y, ya en su estreno, la cinta hizo muchísimo ruido, incluidas seis nominaciones a los Oscar (ganó el premio a mejor Actriz de Reparto para Patricia Arquette).
Pero más allá de las complicaciones de su rodaje, Boyhood es sobre todo una película intima que aborda cómo el desarrollo psicológico y emocional de una persona se forja a base de experiencias vividas durante el tramo más crucial en la formación de una persona. La película explora el papel de la familia en el desarrollo del individuo, así como el papel que juegan instituciones como el colegio o la vida social.
'Hasta los huesos' (2017): los trastornos alimenticios

Hasta los huesos narra la historia de Ellen (interpretada por Lily Collins), una joven de 20 años que padece anorexia nerviosa y que, tras pasar por varios tratamientos fallidos, ingresa en un programa residencial poco convencional dirigido por el Dr. William Beckham ( Keanu Reeves en la cinta). Allí convive con otros pacientes con trastornos alimenticios y se enfrenta a los límites de su enfermedad, su miedo a vivir y su incapacidad para aceptar su propio cuerpo.
La gran fortaleza de la película es que rehuye el morbo a la hora de tratar un tema tan complejo como lo son los trastornos alimentarios. De hecho, intenta ir a la raíz del problema, en este caso una distorsión profunda en la identidad de su protagonista. Ellen es inteligente, sarcástica y graciosa, pero utiliza el control de la comida como su modo de enfrentarse al vacío existencial que la aflije. Por ello, la anorexia no se presenta como un asunto estético, sino como un conflicto mucho más profundo.
Toda la cinta está contada desde los ojos de Ellen, por lo que el espectador puede experimentar las diferentes fases por las que atraviesa durante su tratamiento. Además, podemos observar como su condición también afecta profundamente a su familia, especialmente a su madre, madrastra y hermana. Es un retrato sensible y honesto del sufrimiento, pero también de la posibilidad de elegir seguir viviendo.
'Aftersun' (2022): la emociones no expresadas
La premisa de Aftersun es sencilla: una mujer adulta, llamada Sophie, recuerda las últimas vacaciones que pasó junto a su padre en un resort de Turquía cuando ella tenía 11 años. Sin embargo, gracias a las grabaciones caseras que posee de aquellos días, más los recuerdos que se acumulan en su memoria, la protagonista comienza a comprender que lo que allí sucedió, en realidad, nada tiene que ver con lo que vivió en el momento.
Los flashbacks nos desvelan que su padre, interpretado por Paul Mescal, estaba pasando por una depresión profunda durante aquella época. La película no necesita verbalizarlo, sino que lo demuestra mediante el contraste entre los momentos luminosos que vive junto a su hija y la tristeza infinita que siente cuando se encuentra solo. Algo de lo que el personaje de Sophie no se dio cuenta en su momento, pero que en el presente, ya siendo una persona adulta, comienza a comprender.
En ese sentido, la cinta ha sido aplaudida por el retrato realista que hace de la depresión, especialmente en relación al comportamiento de una persona deprimida respecto a su entorno. Las emociones no expresadas, el enmascaramiento constante y la necesidad de expresar una felicidad tan cómoda como falsa.
'Un dolor real' (2024): la depresión

Un dolor real cuenta la historia de dos primos, interpretados por Jessie Eisenberg, quien también es el director y guionista de la cinta, y Kieran Culkin, que deciden viajar a Polonia para honrar la memoria de su abuela fallecida y quien fue superviviente del Holocausto. Una vez allí descubrimos que ambos, quienes habían crecido estando muy unidos el uno al otro, se habían distanciado sin que aparentemente hubiera pasado nada para ello.
Poco a poco, la verdad sale a la luz. Descubrimos que Benji, el personaje de Culkin, había tenido un intento de suicidio y que está sumido en una profunda depresión. Algo difícil de ver a simple vista, pues se trata de una persona muy simpática y carismática, de las que se roban la atención prácticamente sin proponérselo. Sin embargo, detrás de todas las risas y esa personalidad exuberante se encuentra una persona en continuo sufrimiento. Un retrato realista, que huye de la representación maniquea que, en ocasiones, se hace de la depresión en el cine.
Por su parte, el personaje de David, muestra una personalidad ansiosa y controladora, con una necesidad imperante de hacer lo correcto. El viaje le sirve, además de para conectar con su primo, para reflexionar sobre su forma de estar en el mundo y buscar lo que quiere realmente, más allá de hacer lo que se supone que debe hacer.





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