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El águila perdicera vuelve a criar en Madrid

Dos aves procedentes de Andalucía crían a dos pollos de la especie. Su nacimiento tuvo lugar este mes en la Sierra Oeste de Madrid.

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Imagen de un águila perdicera o de Bonelli, clasificada como "Vulnerable" en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. EFE

El águila perdicera ha vuelto a criar en Madrid gracias a dos aves procedentes de Andalucía. Según explica La crónica verde, dos pollos de esta especie han nacido este mes en la Sierra Oeste de Madrid. Sus progenitores son aves reintroducidas procedentes de nidos de Andalucía. Hacía unos 30 años que no nacían águilas de esta especie en Madrid, ya que se habían extinguido a principio de los años 90. 

"El nacimiento de estos pollos tiene una gran trascendencia, ya que el águila de Bonelli es tan escasa en la región que, aparte de las aves reintroducidas, ahora mismo solo queda una pareja totalmente salvaje, a la que podemos considerar histórica, asentada en territorio madrileño", explica el presidente de GREFA, la ONG que coordina el proyecto de repoblación, Ernesto Álvarez.

El águila perdicera está dentro de las especies "vulnerables" del catálogo nacional de especies amenazadas, y el resto en listado de especies silvestres de régimen de protección especial. En el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres de la Comunidad de Madrid, el águila de Bonelli aparece en la categoría de "En peligro de extinción".

También se ha frenado el retroceso de esta especie en Castilla y León. El censo de 2018 de aves rupícolas en Castilla y León revela que en diez años se ha frenado el grave retroceso del águila perdicera en la Comunidad de Castilla y León, hay un declive acusado del halcón peregrino, un ligero descenso del alimoche, la estabilización del águila real y un repunte de más del 28 por ciento del buitre leonado.

De águila perdicera se han localizado 18 territorios en la Castilla y León, con 17 parejas seguras y una probable, con lo que se frena su grave declive, especialmente acusado en los 90 y en la primera década de este siglo, y que afectó más al núcleo burgalés. 

En 2008 y 2009 se alcanzó el mínimo poblacional histórico con 14 parejas y desde entonces se ha conseguido frenar el acusado declive de la especie recuperándose territorios históricos de la especie en los últimos años.

Los problemas de conservación actuales parecen estar relacionados con la escasez de las especies presa y las altas tasas de mortalidad causadas por tendidos eléctricos.

La población de perdicera se reparte entre Salamanca (10 territorios), Zamora (6 territorios) y Burgos (2 territorios, uno de ellos ocupado por un único ejemplar); con dos núcleos, uno situado en el norte de Burgos asociado a los cortados del tramo inferior del río Ebro a su paso por la provincia y el otro en el oeste de Zamora y Salamanca, en los cañones fluviales del río Duero y de sus principales afluentes, los ríos Esla, Tormes, Uces, Huebra y Águeda.

Ocho de las parejas localizadas en Arribes del Duero son transfronterizas, sus territorios están parte en España y Portugal.

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