Público
Público

Ainhoa Rodríguez: "Rodar con mujeres reales, rostros no normativos y mujeres maduras es una revolución"

La cineasta extremeña debuta con 'Destello bravío', una película que da voz a las mujeres maduras de la España rural, a su necesidad de fabular y de liberación, y que propone "un imaginario colectivo más inclusivo". Estrenada en el Festival de Rotterdam, ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Málaga.

La directora Ainhoa Rodríguez.
La directora Ainhoa Rodríguez. Filmin

Contemplar a un grupo de mujeres maduras, habitantes de una localidad cada vez más despoblada, en el Sur de la España rural, disfrutando de un baile de autoplacer, absolutamente liberador, resulta subversivo, casi provocador. En este mundo globalizado del siglo XXI al espectador todavía le incomoda aceptar la realidad del deseo sexual en la mujer, especialmente si no es joven ni parece moderna. 

Las mujeres de la España vaciada viven asfixiadas por la rutina y las tradiciones patriarcales y necesitan fabular para huir de ese tedio y de la amargura de tantos sueños frustrados. Esas mujeres son las voces femeninas y feministas de 'Destello bravío', la ópera prima de Ainhoa Rodríguez que advierte: "Va a pasar un destello bravío y todo va a cambiar".

Estrenada en el Festival de Rotterdam y Premio Especial del Jurado en la reciente edición del Festival de Málaga, la película es un ejercicio personal, que huye de la narrativa convencional, juega con el realismo y la fábula, lo misterioso y el surrealismo, se construye con la cotidianidad de actrices y actores no profesionales y desde ahí levanta "un imaginario colectivo más justo, más inclusivo y más heterogéneo".

Todo en 'Destello bravío' rompe las normas, incluso la preparación de la película.

Sí. Me fui a dejarme sorprender por ese pueblo y a retratar mi estancia allí. No tenía guion, hay escenas en la película que surgieron de la realidad, como el encuentro con el pastor, el bar… Además, yo tengo una fascinación por los actores no profesionales, me estimulan especialmente. Con ellos he vivido momentos de absoluta adrenalina. 

¿Desde el principio la intención era dar voz a estas mujeres?

Es verdad que es una película que da voz a las mujeres y yo tenía claro que eso iba a suceder, que iba a empatizar con el lugar de la mujer. Llegué al pueblo para hacer un laboratorio de cine y mujer y mis relaciones con estas mujeres las hice a través de eso. Y creo que desmonté cosas en ellas y en mí. 

La directora Ainhoa Rodríguez (segunda a la izquierda), con las protagonistas de su película.
La directora Ainhoa Rodríguez (segunda a la izquierda), con las protagonistas de su película. Festival de Málaga

¿Las mujeres de la España rural son más o menos víctimas del patriarcado?

Ellas viven en un pueblo en descomposición, es el final de la vida de este lugar, un lugar perdido. Ahí la mujer aguanta el peso de la organización sistemática. Pero yo no quería victimizarlas, quería mostrar sus luces y sus sombras. Las mujeres no tienen por qué tener comportamientos loables, puede incluso abusar, pero siguen siendo víctimas del sistema. 

Mujeres maduras del mundo rural mostrando su deseo sexual, ¿cómo consiguió que se despojaran del pudor?

Bueno, el cine se hace con la cabeza, pero también por intuición. Yo también tenía cierto pudor al pensar en cómo empezar a hacerlo, pero lo conseguimos creando un lugar de intimidad y seguridad entre nosotras. Todas estaban participando y no había burlas entre ellas, porque lo entendían y lo estaban disfrutando. La escena del baile de autoplacer la disfrutaron, para ellas fue una liberación. ¡Me han regalado tanto! Ellas no tienen ni idea del tesoro que me han dado como autora. 

¿'Destello bravío' es también retrato de la España rural, vaciada, del peso de la tradición, del patriarcado?

Sí. Yo vengo de una cultura católica y en este pueblo hay una creencia profunda y el papel de la iglesia es fundamental, había que mostrarlo. El peso de la tradición es doloroso y la mujer se lleva la peor parte. Lo que no tengo claro es que el mundo globalizado sea en ese sentido mejor para las mujeres. Vivir allí me hizo plantearme estas cosas. La mujer ocupa un lugar de peso y de víctima, se aferra a las tradiciones ante el terror de la pérdida del alma, el destello que nos va a borrar. Es la pérdida de la identidad.

El proyecto en sí, en medio de un cine convencional y fácil, ¿no es demasiado arriesgado?

Me interesa el cine desde lo local, pero es verdad que allí ha sido difícil rodar. Con estas personas con un acento extremeño cerrado, con mujeres reales, rostros no normativos, mujeres maduras… Es una revolución. Pero, sí, es un poco una locura elegir algo así, kamikaze. Pero a mí, temáticamente no me interesa el relato único, homogéneo, porque necesitamos diversidad. El espectador debe estar harto del mismo relato.

Las protagonistas de 'Destello bravío' en una escena de la película.
Las protagonistas de 'Destello bravío' en una escena de la película. Filmin

¿Cómo ha afectado en usted esta experiencia?

Me ha cambiado y también me ha quitado algún añito de vida porque es agotador. La relación con ellos, el trato con el pueblo… se nos ha abierto el corazón y la mente. Ahora tengo amigos con una ideología que no lo hubiera dicho nunca. Me ha atrapado.

'Destello bravío' revela lo cotidiano, pero se acera a lo misterioso.

Es una espiral en torno a la cotidianidad ahondando hacia el corazón de la fábula. Todo lo esotérico y misterioso entraba por todas las grietas. Y luego en el montaje se propuso el relato de suspense.

Dice que ha sido difícil el rodaje, pero ¿quiere seguir por ahí en su carrera cinematográfica?

Tengo muchas ganas de seguir rodando, pero esto no va a volver a pasar, ha sido muy pasional, pero agotador. ¡Tanto sufrimiento! Es un proyecto muy particular, pero no habrá otro igual, habrá otros con diferentes perspectivas.

Más noticias