Entrevista a Entrevista a Francesc-Marc Álvaro"Aliança amenaza la pervivencia de la nación catalana"
Hablamos con el periodista, analista político y actual diputado por ERC en el Congreso, que publica 'El franquisme en temps de Trump' (Pòrtic).

Barcelona--Actualizado a
¿Qué explica el auge global que vive la extrema derecha? Y, sobre todo, ¿cuál es la razón del crecimiento acelerado de Vox en el Estado español? ¿Y la de Aliança Catalana? En El franquisme en temps de Trump (Pòrtic), Francesc-Marc Álvaro (Vilanova i la Geltrú, 1967) radiografía la ola ultra actual, poniendo el foco especialmente en la formación de Santiago Abascal, a la que define como "neofranquista". El libro saldrá en febrero en castellano, editado por Galaxia Gutengerg.
Periodista y analista político de larga trayectoria y desde las elecciones de julio de 2023 diputado en el Congreso por ERC, atiende a Público por videollamada. Aunque manifiesta que la tendencia alcista de Vox y Aliança continuará, al menos a corto plazo, apela a la unidad de los demócratas como "grado cero" en la batalla contra unos ultras que tienen como proyecto político el "vaciado de las democracias".
¿Cómo se explica que, a finales de 2025, ser de extrema derecha, ser neofascista —o neofranquista en el caso español— sea 'trendy' para parte de la población, especialmente entre hombres jóvenes, cuando al fin y al cabo no deja de ser una contrarrevolución y un camino hacia el retroceso de derechos y libertades colectivas?
La explicación es multifactorial y básicamente se encuentra en tres o cuatro elementos. Por un lado, hay un elemento de malestar difuso que impregna a algunas capas de la sociedad, singularmente a los jóvenes. Un malestar que tiene una base objetivable, como puede ser la visión de un futuro con pocas expectativas, la dificultad para encontrar trabajo, la precariedad laboral o la vivienda. Un segundo elemento es una fascinación y podríamos llamarlo una captura por parte de los ultras del público joven a partir de promesas de una regeneración idealizada. Es eso de volveremos a una América grande, haremos una España fuerte o una Catalunya pura.
Esa idealización de un pasado que seguramente nunca ha existido, ¿no?
Correcto, nunca ha existido. Podríamos decir que es una contrautopía de consumo que mucha gente puede comprar, y especialmente los jóvenes. En tercer lugar, la habilidad en el uso de los canales de agitación, difusión y entretenimiento, que superan y desbordan los medios tradicionales, donde los ultras de todo el mundo son muy hábiles, también Vox en el caso español, donde lidera el uso de TikTok. Y un cuarto punto sería una cuestión que es más difícil de explicar pero que también existe. Es una cuestión de viaje generacional y cultural, por la cual una parte de jóvenes se sienten a la contra siendo muy diferentes de lo que eran sus padres. Si sus padres estaban en la moderación o en el pactismo socialdemócrata, pongamos por caso, hacerse ultra les otorga una representación contracultural contra lo establecido, que tiene que ver con el narcisismo contemporáneo, que no es prerrogativa única de los jóvenes, y también con el sentido de comunidad, etc.
"La extrema derecha ofrece una contrautopía de consumo que mucha gente puede comprar"
Este último punto que comentaba, ¿encaja con una cierta derrota generacional?
Quizá más que una derrota, con una falta de transmisión entre generaciones. Es decir, ¿qué ha fallado para que los padres que aceptaban un determinado marco se encuentren con hijos que lo que quieren es reventar ese terreno de juego y alterarlo de una manera autoritaria, comprando lo que es un mensaje destructivo, tóxico, negativo, excluyente e inquietante? Podemos dar responsabilidad a las estructuras del Estado, con el tema de la memoria; a la escuela; pero ¿qué ha pasado en el interior de las familias, entre padres e hijos, para que a una parte de padres que podían votar a Esquerra, Junts, PSC, Iniciativa, de golpe y porrazo los hijos les salgan que votan a Vox o a Aliança Catalana? Para mí es el punto más difícil, porque requiere un conocimiento muy afinado de la psicología social, que yo no tengo, y que creo que los que lo tienen también van un poco a tientas.
Este tipo de mensajes tienen un altavoz enorme, un faro si quiere, en la figura de Donald Trump. Aunque la ola reaccionaria global arranca antes de su aparición en escena política, su vuelta a la presidencia facilita que esas corrientes tengan todavía una vía más amplia para avanzar.
"Trump se ha convertido en un elemento de destrucción del sistema desde dentro del propio sistema"
Efectivamente, será más un modelo a seguir, a imitar, y eso está pasando. No solo a imitar desde el punto de vista de la actitud personal que tiene, como un personaje burdo, rompedor, maleducado, machista, agresivo, etcétera, sino a imitar también sus estrategias y sus formatos de comunicación y de conversación pública. Eso está pasando. Además, diríamos que lo que va de su primera presidencia a la segunda es que él ahora ya ha salido del armario, ahora ya es como siempre ha querido ser. En el primer mandato tenía un entorno, gente más institucionalista, que lo frenaba, mientras que ahora todos los que lo rodean bailan su música y se ha convertido en un elemento de destrucción del sistema desde dentro del propio sistema. Todo lo que está haciendo contra el checks and balance típico de una democracia como la norteamericana lo prueba.
Todos estos movimientos de extrema derecha tienen en común varios factores. Uno en el cual pone mucho el foco en el libro es en la cuestión de la posverdad y llega a plantearse cuánta puede aguantar una sociedad como la nuestra.
Dedico todo un capítulo a la no verdad y lo hago porque pienso que no se explicaría la emergencia tan fuerte y rápida de la ultraderecha sin un trabajo previo de destrucción de los consensos elementales sobre la verdad factual. No hablamos de la verdad en un sentido filosófico, metafísico, religioso o abstracto. Hablamos de la verdad del día a día. En un lugar hay cuatro personas y la ultraderecha dice que hay 80. Sabemos que los servicios de recogida de basuras funcionan y la ultraderecha dice que no. Estamos hablando de eso. Estamos hablando de cómo el mundo ultra promueve la destrucción de la línea entre la verdad y la mentira y crea algo que es más fuerte que la propaganda del siglo XX, las propagandas de los nazis o de los estalinistas, que es la indistinción entre verdad y mentira. Han conseguido un terreno gris en el que nada es verdad, nada es mentira, todo depende de cómo lo presentes. Lo más grave, por lo que vemos, es que hay una parte de la sociedad que lo compra, se instala en esa indistinción.
"Desde un punto de vista profundo de la sociedad, es más preocupante la destrucción de la verdad factual que la emergencia de la ultraderecha"
El gran maestro ha sido Trump y su entorno. Cuando los asesores de Donald Trump se inventan el sintagma "hechos alternativos" ya estamos perdidos. Hecho alternativo es un contrasentido en sí mismo porque un hecho alternativo quiere decir una hipótesis en el mejor de los casos, y una invención, en el peor. Pero si juntas hecho y alternativo, lo que tiene más fuerza es el sustantivo, hecho, no el adjetivo. Y esa es la jugada maestra. Hay hechos y hay hechos alternativos, que también son hechos según los ultras. Por tanto, aunque tú digas que las ocupaciones de casas han bajado el último año en Catalunya, el hecho alternativo es que dicen que crecen. Es una invención, una falsedad, una no verdad. Estamos en ese terreno y lo más desconcertante para mí es ver cómo las no verdades son absolutamente acreditadas por una parte importante de la sociedad que las acepta, las consume, las divulga y a partir de ellas vota. Diría casi que es más preocupante la destrucción de la verdad factual que no la emergencia de la ultraderecha desde un punto de vista profundo de sociedad.
Hace muy difícil debatir sobre cualquier cosa.
La conversación pública se hace impracticable. Si no nos ponemos de acuerdo, por ejemplo, en que ahora somos dos personas que estamos hablando y no cinco, si esta verdad práctica de premisa es discutida, la conversación social y, por tanto, el diálogo democrático y la deliberación es imposible, que es lo que está pasando.
Otro elemento en común de los movimientos de ultraderecha es ofrecer respuestas fáciles y simplistas a problemas complejos, de manera que no son soluciones reales, pero sí que consiguen apelar a la emocionalidad de los ciudadanos.
Todos los populismos, también los de izquierda, apelan a la emoción y apelan a simplificar. Lo que define el populismo son dos cosas. Dice quién es el pueblo y, por tanto, excluye. Para Donald Trump el pueblo son los suyos, los otros son elementos extranjeros, élites globalistas, artistas malos, etc. Y, segundo, el populismo simplifica. En el caso del populismo ultra lo que hace es trabajar emociones tóxicas. El miedo, la desconfianza, la desesperanza, el odio y la idea de la conspiración, es decir, alguien mueve el mundo y va en tu contra.
"El populismo ultra trabaja con emociones tóxicas que movilizan a la gente en un sentido destructivo"
Todo eso es un paquete muy tóxico que lo que hace es movilizar a la gente en un sentido destructivo, reactivo y defensivo, es decir, ¿qué me van a quitar? ¿Vienen a por mí? ¿Estoy en peligro? Y, entonces, la solución que dan los ultras para salir de todo eso es "vótame" porque te llevaré a esos Estados Unidos ideales, a esa Hungría ideal, a esa Francia ideal, a esa Italia ideal, a esa España ideal y a esa Catalunya ideal, será un lugar donde ya no tendrás ni miedo, ni pasará nada, ni habrá gente rara que a ti no te guste por la calle, ni etcétera. O sea, una vez te han metido el miedo en el cuerpo y la desesperanza, la receta es "vótame que volveremos a una Catalunya pura, a una España fuerte y a una América potente". Es tan simple como real lo que está pasando. Pero lo más grave es que eso funciona.
En el caso español quien lidera esta ola es Vox, que en el libro define como partido neofranquista. En parte crece con esa apelación de una idea nostálgica de una España que idealiza y que se situaría hacia los años 60, en plena dictadura. ¿Una de las claves del éxito de Vox es la pervivencia del llamado franquismo sociológico?
Sí, Vox crece por dos cosas. Porque conecta con una ola mundial que coincide en el tiempo y hace que crezcan sus homólogos en Francia, Italia, Hungría, Eslovaquia, los Estados Unidos, etcétera. Eso es general. Y después, porque en el caso español hay un humus, un sustrato, un colchón que es lo que llamamos franquismo sociológico que no ha desaparecido nunca. Que simplemente ha tenido diversas intensidades, tonalidades o modulaciones, ha estado más hibernado o más activo. Y lo que hace Vox es pulsar con instrumentos nuevos ese franquismo sociológico que existía, que estaba una parte refugiada dentro del PP, que a veces se ha inoculado en otras organizaciones, que forma parte de estamentos dirigentes del Estado, es decir, que está instalado en una parte de la alta judicatura, en una parte del alto funcionariado, en una parte de las empresas importantes, en una parte de la Conferencia Episcopal, en sectores de las élites que mueven los hilos sobre todo en el Madrid DF. Todo eso existía. ¿Qué hace Vox? Da nueva vida a esas cenizas, las revive, encuentra la conexión.
"Vox pulsa con instrumentos nuevos el franquismo sociológico que ya existía"
La pregunta es dónde estaban esas cenizas. Políticamente, muchos de ellos votaban al PP, simplemente porque era lo que consideraban más cercano. Otros quizá votaban y estaban en cosas marginales de tipo ultra, de carácter ultracatólico o de carácter directamente X. Y otros no se sentían quizá representados por el sistema o hacían su vida y sus negocios. Ahora han encontrado una articulación política explícita que, además, les permite afirmarse sin esconderse. Y es así.
¿La pervivencia de esas cenizas y esa idealización por un pasado que tampoco se conoció en el caso de las generaciones jóvenes, en cierta manera retrata las carencias de cómo se hizo la Transición y de las políticas de memoria que se han llevado a cabo en el Estado en los últimos 50 años?
En el libro soy bastante crítico con los gobiernos de Felipe González porque creo que al ser el que, de alguna manera, fundamenta la construcción de la democracia se olvida de eso. No hicieron lo que podríamos llamar una desfranquización, si se me permite el término. Lo único parecido a eso que hizo el Gobierno de Felipe González fue, a raíz del golpe de Estado del 23F, desmontar la cúpula militar. Los militares que, por edad y por trayectoria, eran más nostálgicos, más próximos y conniventes con los golpistas los desmontan con jubilaciones muy bien pagadas. Esa fue la única operación de desfranquización consciente, con Narcís Serra de ministro de Defensa y Lluís Reverter como ejecutor. Algo paralelo no se hace ni en la judicatura, ni en las fuerzas y cuerpos policiales del Estado, ni en la gran empresa que proviene de la empresa pública.
"Vox es un 'catch all party' de todos los que venían de una mirada contraria de la democracia"
El franquismo sociológico no se ve en ningún momento cuestionado por el nuevo orden democrático ni por sus operadores, lo que hace Felipe González es convivir con él. Una parte de ese franquismo es el que da lugar al golpe de Estado y el resto no hacen nada y acaban conviviendo con la democracia y adaptándose, pero existen. Nos encontramos con una larga historia de grupos falangistas, neonazis o ultracatólicos que son una constelación de marginales que no llegan a tener ningún peso real hasta que llega Vox. Y a Vox va a parar gente de casas muy diversas, desde la que había estado en Fuerza Nueva o en la Falange hasta la que había estado en el PP. Por eso me gusta decir que Vox es un catch all party de todos los que venían de una mirada contraria, reticente, fría, distante de la democracia, porque los recoge casi a todos.
Hace muchos años que se dedica al análisis político, pero desde hace dos años y medio tiene otro sombrero, que es el de diputado en el Congreso, cosa que le hace tener una cierta proximidad física, por decirlo de alguna manera, a diputados del PP y de Vox. En el libro explica muy claramente que Vox no quiere ser un complemento del PP, sino que aspira a sustituirlo como gran referente de la derecha en el Estado español. ¿Realmente son conscientes de ello en el PP?
Tengo la impresión de que hasta hace dos días desde el PP han menospreciado a Vox. Han pensado que podrían domar al tigre, que si pactaban con ellos los reducirían y ha pasado todo lo contrario. Cada vez que han pactado los han fortalecido. El ejemplo de esto es València. Donde ahora están negociando y quien tiene la sartén por el mango es Vox y les está subiendo el precio de una nueva investidura. Esto está costando tanto porque el precio de la investidura del sustituto de Mazón es un precio alto que pone Vox y ellos lo sabían.
"Hasta hace dos días desde el PP han menospreciado a Vox"
Y yo lo que les digo [a los diputados del PP] en el hemiciclo cuando tengo ocasión y lo explico en el libro, es que han olvidado un ejemplo de una mujer de derechas pero muy demócrata que es Angela Merkel. Democristiana y que enseñó cuál era la línea entre la derecha democrática y los ultras cuando en el año 2015 aceptó la entrada de refugiados y que inspiró todo el cordón sanitario contra los partidos ultras, singularmente contra Alternativa por Alemania.
Aunque sea un fenómeno mucho más reciente, en Catalunya seguramente nos encontramos con una situación equiparable entre Aliança y Junts a lo que sucede en el Estado con Vox y PP, en el sentido de que el partido ultra experimenta un crecimiento fulgurante nutriéndose sobre todo de antiguos votantes de una derecha tradicional que lo alimenta al acercarse a sus propuestas.
Lo que vemos es que las expectativas alcistas de Aliança están generando debates por todas partes y de una manera muy intensa dentro de Junts. Junts tiene una frontera notable con Aliança, pero también la tiene Esquerra y diría que la tiene Vox y la puede tener, incluso, una parte del PSC, que además la tiene con Vox. También diré una cosa un poco de libro. Cuando un partido rompe tanto los registros en las encuestas y en las expectativas, como está pasando con Vox y con Aliança, acaba comiendo casi de todas partes. Pero sí que pienso que por muchos motivos la frontera que Aliança tiene con Junts es muy importante y esto ha abierto un debate que se expresa de muchas maneras y veremos hacia dónde va. Quiero pensar que los dirigentes de Junts han leído bien lo que ha pasado entre PP y Vox, y que quizá esto será una especie de faro que les puede indicar hacia dónde no deben ir.
Bajo la supuesta bandera de un independentismo muy encendido a nivel dialéctico, es fácil concluir que el crecimiento de Aliança lo que hace es empequeñecer el proyecto soberanista, porque se pasa de una nación abierta, con voluntad integradora, a una nación cerrada y muy pequeña que no puede ser mayoritaria.
La paradoja es que Aliança va en una escalada, pero pienso que ya no es que amenace al soberanismo, sino que amenaza la pervivencia de la nación catalana como nación política y como demos diferente. En la medida en que ellos propugnan un país excluyente, van en contra de lo que ha sido la gran intuición del catalanismo de todos los colores, catalanismo de derechas, de izquierdas, conservador, republicano, de iglesia, social, obrerista, literario, cultural... La gran intuición del catalanismo ha sido "tenemos que fabricar catalanes", porque somos una nación pequeña, los fabricamos teniendo hijos y los fabricamos integrando a los que llegan. Es tan de sentido común y es una visión tan compartida, tan evidente y que históricamente nos ha permitido perdurar, es aquello que Josep Benet definió como "Catalunya, un solo pueblo". El hecho de que Aliança menosprecie eso indica que vive en una gran ignorancia de la propia historia y que sus promesas de un futuro puro en el fondo son el aviso de una pesadilla, que es la pesadilla de la desaparición de la nación, de una nación residual.
"Las promesas de un futuro puro que hace Alianza son el aviso de una pesadilla, que es la desaparición de la nación catalana"
Si en el próximo ciclo electoral se confirma el crecimiento tanto de Vox como de Aliança, ¿nos podemos encontrar con una cierta competencia colaborativa entre los dos partidos, que tienen en parte una agenda común?
Bien, en una entrevista del domingo en La Vanguardia, Abascal ya decía que coincidían en la inmigración y que eso creaba un nuevo marco. Creo que lo decía de una manera cautelosa, pero es cierto. Es decir, en el fondo, aunque Aliança vaya con la estelada, lo más relevante de su discurso es el discurso antiinmigratorio y xenófobo. Entonces, creo que de una manera tácita nos podemos encontrar con que entre Vox y Aliança hay un reparto de territorios sobre el mapa. Mira, vosotros trabajáis por aquí, nosotros por allá, porque eso ya se ha empezado a ver. Quién puede ser más fuerte en la Catalunya metropolitana, quién puede ser más fuerte en la Catalunya del interior. No estoy diciendo que se reúnan y sobre el papel se lo dividan, pero tácitamente puede haber un reparto de espacios de influencia.
"Tácitamente puede haber un reparto de espacios de influencia entre Vox y Aliança"
Hacia el final del libro hace un llamamiento a no caer en el desánimo ni en la desesperanza. Pero ¿qué se puede hacer para revertir la actual tendencia?
Ahora la ultraderecha está muy movilizada y la calle ya no es solo del campo de las izquierdas, la calle también es del campo de la derecha, tengámoslo claro, y de la ultraderecha sobre todo. Entonces, si me dices dos motivos de optimismo te diré que en los Países Bajos un partido democrático ha ganado a los ultras, eso está bien; y que en Nueva York ha ganado un candidato también de las izquierdas, entendiendo que el caso de Nueva York creo que es muy poco extrapolable. Dicho esto, pienso que la ola ultra es fuerte, y que el libro no da recetas, porque no es el objetivo, es más bien una radiografía para entender dónde estamos y cómo hemos llegado aquí. Y por eso tiene una cierta profundidad histórica para entender de dónde viene Vox, qué impacto tiene, qué conexión global, cómo nos afecta eso, qué había antes de Vox.
Tengo mucho interés en decir que Vox no surge de la nada, sino que había un hummus. Pero si me haces decir una receta, solo veo un grado cero de la batalla contra los ultras, que es la unidad de los demócratas. Esto puede parecer un sintagma vacío, pero no lo es. La unidad de los demócratas es volver a mirar a Merkel, podríamos decir. En el campo demócrata hay socialdemócratas, izquierda verde, liberales, democristianos, conservadores democráticos, todo eso debe ir junto. Porque lo que nos une es más que lo que nos separa en un momento en que las fuerzas que vienen sí que impugnan todo eso.
"El proyecto de los ultras es el vaciado de las democracias"
Pensemos que el proyecto de los ultras es el vaciado de las democracias. Siempre explico que Abascal no quiere instaurar la dictadura de Franco, no le hace falta. El programa que tiene es convertir la democracia en una cáscara vacía donde haya menos derechos, menos libertades, menos garantías, menos información que circule libremente y un control más fuerte de lo que ellos consideran que son los sospechosos. Y con eso no le hace falta anular la democracia, no hace falta instaurar la dictadura, simplemente vaciando la democracia habrá conseguido su objetivo, que es el objetivo del proyecto autoritario.
Este es el proyecto de Donald Trump. Él no cambiará la república por una dictadura, simplemente quiere vaciar la democracia americana de todo lo mejor que ha tenido. El proyecto de Europa también es este. No quieren que de golpe nos levantemos con una dictadura, quieren que nos levantemos cada día con una democracia más débil que será formalmente un estado de derecho, pero en el que cada vez tendremos más dificultades para ejercer nuestras libertades. Este es el proyecto.
"La unidad de los demócratas debe hacer posible que no sea fácil la operación de vaciado de la democracia"
Por tanto, la unidad de los demócratas debe hacer posible que esta operación de vaciado de la democracia no sea fácil. Tenemos que ponérselo muy difícil. Y asumiendo que en Catalunya y en España tendrán un momento alcista, como dicen las encuestas, pero que, como dicen los marineros de mi pueblo, Vilanova i la Geltrú [en Barcelona], hay que aguantar el golpe de mar porque no te puedes ir al agua. Y después, cuando pasa el golpe de mar, hay que intentar navegar nuevamente a rumbo.
Y ya para acabar, ¿ve futuro a la legislatura estatal?
Creo que es una legislatura con una buenísima mala salud de hierro. ¿Por qué? Porque es verdad que cada vez legislar es más difícil, porque hay patas que bailan, pero la alternativa de la moción de censura es más que improbable, por no decir que no sale. Por tanto, estamos en una especie de territorio híbrido. No podemos legislar, pero tampoco vamos a una convocatoria inmediata de elecciones.
"Aquello que hace a Sánchez diferente como político es esta capacidad de ir más allá de las encuestas"
Hay un debate interesante que es qué tipo de política se puede hacer en este contexto. Pero yo creo que al menos un año más quizá lo veremos. Pedro Sánchez es un hombre que, aparte de leer encuestas, tiene algo de la vieja política que es olfato y no sabemos qué le puede decir su olfato una vez se hayan hecho las elecciones de Extremadura y Castilla y León. Dejemos la mente abierta porque podemos tener alguna sorpresa quizá antes de las elecciones de Andalucía. Aquello que hace a Sánchez diferente como político, aparte del tacticismo que es constante en él, es esta capacidad de ir más allá de las encuestas.




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