La ruptura de Junts con el PSOE pone fin al bloque de investidura e hipoteca futuros acuerdos
La previsible certificación de la ruptura por parte de las bases del partido de Puigdemont obligará al Gobierno de Sánchez a encarar una etapa de más inestabilidad.

Barcelona--Actualizado a
La Ejecutiva de Junts per Catalunya ha decretado este lunes en Perpinyà (en la llamada Catalunya Nord del sur de Francia) la ruptura de relaciones con el PSOE, y por tanto "la retirada del apoyo al Gobierno español", a la espera de si los afiliados del partido ratifican la decisión de la dirección en la consulta interna que se celebrará miércoles y jueves. Según ha explicado el propio presidente de Junts, Carles Puigdemont: "No ayudaremos ni a éste, ni a ningún otro Gobierno, que no ayude a Catalunya".
Varios miembros de la Ejecutiva consultados muestran "respeto" por la decisión que puedan tomar los afiliados: "Tienen la última palabra de forma democrática", aseguran. Y justifican la consulta a las bases: "Los afiliados y afiliadas ratificaron el Acuerdo de Bruselas para la investidura de Pedro Sánchez -como presidente del Gobierno- y por tanto tiene toda la lógica que también decidan sobre la ruptura de relaciones por el incumplimiento de los acuerdos", aseguran.
Pero en lo que todas las fuentes del partido consultadas coinciden es en el convencimiento de que la militancia de Junts ratificará la propuesta de la Ejecutiva de ruptura con el PSOE. "Hay una gran desconfianza hacia el PSOE –entre las bases del partido– y un gran malestar por cómo se nos ha tratado en estos dos primeros años de legislatura", aseguran.
Bloqueo actual e hipoteca de futuro
Con esta previsible certificación de las bases a la ruptura con el PSOE decidida por la Ejecutiva, dos son los principales interrogantes que plantea la maniobra de Junts. ¿En qué se va a concretar la ruptura con los socialistas y con el Gobierno? ¿Y por qué se produce en este momento y no hace un año o dentro de unos meses? De momento, Puigdemont se ha limitado a asegurar que Junts pasará a la oposición y que el PSOE no podrá contar con sus siete votos en el Congreso.
Sobre la concreción de la ruptura con el PSOE, y con la moción de censura descartada, desde Junts hacen hincapié en dos aspectos, el bloqueo de la legislatura y la "gran desconfianza" acumulada con los socialistas que, según explican, hipoteca "una futura reedición de unos acuerdos como los de Bruselas" en caso de que en las próximas elecciones generales Junts vuelva a ser decisiva para la investidura. Por tanto, no sólo dan por finiquitada la legislatura actual, sino que advierten que "las causas de la ruptura son de fondo e irán más allá de una simple votación en el Congreso de una ley o de un decreto". "Tendrá consecuencias de futuro que los socialistas deberían tener presentes", aseguran los juntaires.
Si se certifica la ruptura, como es muy probable que suceda, el primer objetivo de Junts será el bloqueo parlamentario en el Congreso con la votación contraria a las iniciativas del Gobierno. Los de Puigdemont consideran que la simple aritmética que les alineará con el resto de la oposición, PP y Vox, no les hará "temblar las piernas", alegando que también grupos como Podemos han votado en contra del Gobierno en coincidencia con la derecha, "por ejemplo para tumbar la delegación de competencias en inmigración –reprochan–". O incluso el propio PSOE "pactando la renovación del poder judicial", afirma Puigdemont. Eso sí, los dirigentes de Junts aseguran que "votaremos como siempre en clave del interés para Catalunya y por tanto aprobaremos lo que consideremos bueno para nuestro país". "Pero nada más", recalcan.
Junts focalizará su bloqueo en votaciones estratégicas para el Gobierno, y la más importante será la de los Presupuestos Generales si es que, como tiene intención Pedro Sánchez, se acaban presentando. Desde Junts cierran totalmente las puertas a cualquier negociación sobre las cuentas y dan por supuesto que no se aprobarán. También auguran que el Gobierno sufrirá un revés en todas las iniciativas parlamentarias de calado que no tengan una derivada específica que a juicio de Junts pueda beneficiar a Catalunya.
Desmantelamiento de la mesa de Suiza
La segunda consecuencia de la ruptura será, probablemente, el desmantelamiento de la mesa de negociación con mediador internacional que Junts y el PSOE mantienen en Suiza desde el inicio de la legislatura. La mesa de Suiza se ha ido reuniendo periódicamente con Carles Puigdemont y el ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán como principales interlocutores. Con la detención y encarcelamiento de Cerdán, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, cogió peso en la interlocución por parte del PSOE. Fuentes de Junts aseguran que las últimas reuniones, la última a principios de octubre, "han ido mal porque ya se había instalado la desconfianza". Desde Junts consideran "una grave irresponsabilidad" y "una oportunidad perdida" no haber aprovechado este mecanismo para poder "encauzar una vía de solución del conflicto político que enfrenta a Catalunya y al Estado español".
Desde Junts indican que "si se afianza la ruptura" pedirán al mediador internacional, el diplomático salvadoreño Francisco Galindo, que haga públicas las actas de las reuniones que demostrarán los incumplimientos, por parte del PSOE, de los acuerdos que se habían establecido en Suiza. Una certificación de los incumplimientos que para los juntaires es también la constatación "del fracaso de la vía negociadora con el PSOE, lo cual hará muy difícil un nuevo entendimiento con los socialistas en el futuro".
¿Por qué llega ahora la ruptura?, los incumplimientos
El segundo gran interrogante en la decisión de Junts de romper relaciones con el PSOE es el momento en el que se ha tomado. Fuentes de la dirección aseguran que "la situación era ya insostenible" y recuerdan que hace un año ya advirtieron de que era necesario un nuevo rumbo en la relación, y que pusieron sobre la mesa la exigencia de la cuestión de confianza para Pedro Sánchez. Medida que terminaron retirando a petición del mediador Galindo. Yendo más al por menor, las fuentes consultadas ponen el acento en que la gota que colmó el vaso fue la reticencia del Gobierno a legislar en materia de multirreincidencia y combate contra las ocupaciones delincuenciales, tal y como le exigía Junts.
Pero ya en los últimos meses, Junts ha denunciado la falta de avances en las principales carpetas acordadas en el 2023 para la investidura de Pedro Sánchez. Entre ellas, el bloqueo en la negociación de la oficialidad del catalán en la Unión Europea. El anuncio in extremis de la apertura de un proceso de diálogo con el Gobierno alemán para tratar la cuestión del catalán en Europa tampoco ha terminado de convencer a la dirección de Junts. Por otra parte, la formación denuncia que la ley de amnistía no se ha aplicado de forma efectiva por culpa de los jueces del Tribunal Supremo, que la han bloqueado en el caso de los líderes del procés. Si bien son conscientes de que los escollos se encuentran en determinados magistrados, reprochan al Gobierno no haber hecho lo suficiente para hacer frente al poder judicial. También lamentan que no ha habido una "amnistía política" como la que reclamaban, con el reconocimiento de la interlocución de Puigdemont al más alto nivel y la asunción del conflicto político entre Catalunya y el Estado. Además de estas dos carpetas, tampoco han sacado adelante otros acuerdos con el Gobierno, como la proposición de ley para la delegación de las competencias en inmigración en la Generalitat, que fue inadmitida a trámite por el voto en contra de Podemos en el Congreso.
Fracaso estratégico
Pero en la decisión han pesado también aspectos como la estrategia diseñada con los Acuerdos de Bruselas para la investidura de Pedro Sánchez, en el marco de la pugna por la hegemonía del independentismo que los de Puigdemont mantienen especialmente contra ERC. Y un corrimiento de tierras demoscópico que en algunas encuestas dan a Junts una sacudida de casi la mitad de los escaños del Parlament. Con Aliança Catalana como principal beneficiaria.
Junts tienen el convencimiento de que la falta de réditos concretos que se puedan capitalizar ante sus bases de votantes choca directamente con la promesa de que, a diferencia de ERC, Junts no negociaba "a cambio de nada". Y que en estos momentos, las dos principales fugas de votos que tienen son el trasvase hacia Aliança Catalana por el debate migratorio y los desencantados por los pobres resultados del acuerdo de investidura con el PSOE. En este cálculo electoralista también se incluye al PSC, al cual se responsabiliza de parte del fracaso de los acuerdos. Puigdemont acusa al Govern de Salvador Illa de una supuesta "creciente españolización de Catalunya".
La moción, difícil de entender para los votantes de Junts
Ahora bien, Junts ha tomado la decisión con el problema añadido de que la ruptura no puede incluir la medida que permitiría explicitarlo de forma más evidente, la moción de censura. Pese a que ésta es una opción que se ha estudiado, los dirigentes de Junts lo han descartado totalmente por la dificultad de explicarlo en Catalunya. Entre otras cosas han pesado algunos datos como los del CIS que indican que seis de cada diez votantes de Junts prefieren a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Mientras sólo uno de cada diez prefiere Alberto Núñez Feijóo. "Nosotros no formamos parte de ningún bloque en Madrid, ni de derechas ni de izquierdas, allí no tenemos amigos, solo intereses, pero una moción de censura con PP y Vox sería muy difícil de entender para mucha gente", aseguran fuentes cercanas a Puigdemont.
A partir de este lunes, la ruptura de relaciones con el PSOE queda en manos de la votación de la militancia, unos 6.500 afiliados y afiliadas con derecho a voto. Ya se hizo una consulta para ratificar el Acuerdo de Bruselas que permitió la investidura de Pedro Sánchez en el 2023. En ese momento, con una participación del 67% de las bases, el 86,16% votaron a favor del pacto, mientras el 13,83% lo hizo en contra. Y otra importante fue en octubre del 2022, cuando Junts sometió a votación de sus bases una decisión de tanta trascendencia como la salida del Govern de Pere Aragonès tras un intenso debate interno. En ese caso, el resultado fue disputado, con el 55,73% a favor y el 42,39% en contra. Participaron un 79,18% de los militantes. El resultado sobre la ruptura con el PSOE lo sabremos el próximo jueves, a las seis de la tarde, pero se prevé mucho menos ajustado.


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