La UE mete en un cajón la oficialidad de catalán, gallego y euskera
El Consejo de la UE no discute la iniciativa por segunda vez consecutiva y el Gobierno ya enfría la posibilidad de que entre en la agenda de los encuentros ministeriales europeos.
"El Gobierno trabaja permanentemente para alcanzar la unanimidad. En este momento, el trabajo es bilateral. La propuesta en ningún caso queda pospuesta y está plenamente vigente”, aseguran de Exteriores

Bruselas--Actualizado a
La oficialidad del catalán, el gallego y el euskera no se ha discutido por segunda vez consecutiva en el Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea de este martes. El Gobierno ahora incluso rebaja la posibilidad de que se discuta a nivel ministerial, a pesar de que en el pasado lo vendía como un gran logro, y el secretario de estado para la UE, Fernando Sampedro, ha asegurado en declaraciones de los medios que la Moncloa “continúa trabajando” para la iniciativa y que mantiene su “optimismo”.
Desde el Ministerio de Exteriores, dirigido por José Manuel Albares, aseguran a Público: "El Gobierno trabaja permanentemente para alcanzar la unanimidad. En este momento el trabajo es bilateral. La propuesta en ninguna caso queda pospuesta y está plenamente vigente". La realidad es que la propuesta de España se encuentra completamente encallada y varias delegaciones de Estados miembros ante la UE aseguran a Público que no saben nada de la oficialidad de las tres lenguas desde "hace tiempo".
De hecho, fuentes diplomáticas aseguran a Público que España no ha querido pedir al Gobierno de Dinamarca, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, que se discuta en el encuentro de este martes sobre la oficialidad del catalán, gallego y euskera para evitar lo que ocurrió la última vez que se puso encima de la mesa de los ministros europeos, cuando Alemania y España se acabaron discutiendo. El país alemán fue el primero en tomar la palabra y se opuso firmemente y con un tono muy contundente a la iniciativa, y se sumaron a su posición varios socios europeos. Un gesto que disgustó a la Moncloa y provocó otra respuesta airada de Sampedro, según varias fuentes diplomáticas presentes en la sala.
Incluso algunos países que a priori estaban a favor de la iniciativa y no se habían mostrado públicamente en contra de la misma, como Luxemburgo, criticaron que España la incluyera en la agenda de los Consejos de Asuntos Generales de la UE sin que hubiera ninguna novedad o alguna opción de que se aprobase. Por este motivo, la Moncloa prefiere ahora no hacer mucho ruido y que, en todo caso, se negocie a nivel técnico. “Creo que sería contraproducente volverlo a discutir en un Consejo de Asuntos Generales”, advierte una fuente diplomática de un país contrario a la propuesta en una conversación telefónica con este periódico.
Por este motivo, el secretario de Estado para la Unión Europea ha insistido este martes en que “no sería necesario” que se vaya debatiendo en los Consejos de la UE para que la propuesta continúe viva en instituciones comunitarias. Así, Sampedro ha apuntado que sería un buen momento para volver a pedir que se discuta a nivel ministerial cuando España ya haya conseguido convencer a todos los Estados miembros, pues se trata de una medida que requiere de unanimidad para que se apruebe.
El gran bloqueo: Alemania
El secretario de Estado para la Unión Europea ha asegurado que la Moncloa continúa trabajando para conseguir que la iniciativa se acabe tramitando y, a pesar de la situación de estancamiento, ha prometido que el Gobierno "no cesará". En este sentido, fuentes conocedoras de las negociaciones del Ejecutivo español con el resto de socios europeos aseguran que todos los esfuerzos diplomáticos de España se están centrando en convencer Alemania, que es el país más grande e influyente de la UE, y quién lidera la oposición a la propuesta del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Ahora bien, aunque parece que España se lo está jugando todo a una carta, fuentes diplomáticas alemanas aseguran a Público que no les consta que haya habido ningún avance o cambio sobre la iniciativa. Y las últimas declaraciones del canciller alemán sobre la oficialidad del catalán, el gallego o el euskera no son muy esperanzadoras. "Es complicado, cada lengua multiplica la necesidad de traducciones. [...] Creo que a medio plazo podría haber una buena solución porque, gracias a la inteligencia artificial, ya no necesitaremos intérpretes", dijo el dirigente alemán en Madrid este septiembre en una comparecencia conjunta con Sánchez.
Cabe recordar que Alemania empezó a mostrarse de manera clara y contundente en contra de la propuesta de España desde que cayó el Gobierno liderado por el socialdemócrata Olaf Scholz y lo sustituyo el Ejecutivo encabezado por el conservador Friedrich Merz. Por este motivo, la Moncloa asegura que el cambio de actitud es en gran parte por la presión del PP español a los gobiernos de la familia democratacristiana de la UE, como el alemán, para que se opongan a esta iniciativa y compliquen aún más la investidura de Sánchez. De hecho, el PP catalán incluso admitió que Génova había hecho llamadas a otros dirigentes conservadores europeos para convencerles de que se opusieran a la oficialidad del catalán, el gallego y el euskera.
Por lo que hace a los siguientes Consejos de Asuntos Generales de la UE, nada parece apuntar que se vaya a discutir. España ya enfría la posibilidad de que se entre en los puntos de la agenda de los encuentros ministeriales y la delegación diplomática ante la UE -presidida por Dinamarca- no garantiza si permitiría que, como había pasado en anteriores ocasiones, se discutiera otra vez sin que la iniciativa presente alguna novedad. Todo ello a pesar de que el país danés está gobernado por la familia socialdemócrata y fuentes diplomáticas admiten que se ha llevado muy bien con España, especialmente por lo que afecta a la propuesta de reconocer el catalán, el gallego y el euskera como lengua oficial de la Unión Europea.


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