Público
Público

Los anarquistas lloran la muerte de un miliciano italiano que combatió al ISIS: "Si estás viendo esto es que estoy muerto"

Combatió junto a varios anarquistas italianos, griegos y españoles en Rojava, la última revolución de este planeta, secuestrada por la guerra contra el ISIS y por Turquía.

Publicidad
Media: 4
Votos: 12

El anarquista Lorenzo Orsetti, en compañía de dos hermosos perros, a los que amaba./FERRAN BARBER

"Si estás viendo este vídeo es que... probablemente [he muerto]", dejó dicho el anarquista italiano Lorenzo Orsetti en una de esas grabaciones-testamento que se registran en la academia de las Unidades de Protección Popular (YPG) durante o tras el periodo de formación militar y adoctrinamiento ideológico que reciben todos los voluntarios occidentales que, desde que dio comienzo la guerra civil en aquel país de Oriente Medio, acuden a los frentes de la Federación Democrática del Norte de Siria (Rojava) para combatir contra el ISIS, Turquía o para defender su propia agenda política.

La de Lorenzo –conocido con el sobrenombre kurdo de Tekoser o, más frecuentemente, como Orso– era claramente anarquista, aunque el grueso de los medios mainstream italianos de comunicación que estos días han glosado su muerte con hiperbólicas imágenes sentimentales han omitido ese detalle, quizá para hacer más digerible su martirio a sus lectores. Premeditamente o no, las crónicas están más cerca del sentimentalismo de Paulo Coelho que de Malatesta.

El "partigiano" de la libertad

Incluso la propia Prensa conservadora se refería estos días al "partisano italiano de la libertad" o, lo que es todavía más grotesco, el ministro italiano de Interior, Matteo Salvini, le dedicaba un post lisonjero. Puede resultar chocante, pero no es extraño. Lo que Salvini sin duda desconocía que la principal razón que alentó a Lorenzo Orsetti a combatir en Raqqa fue pelear por un mundo libre de demagogos violentos como él.

También el líder español de Vox, Santiago Abascal, se retrató durante una visita al Kurdistán en compañía de un puñado de milicianas del PKK, a las que, de forma deliberada, se refirió como peshmerga. La historia fue contada por este diario. Se da la circunstancia de que nuestro país -uno de los más próximos a la dictadura de Turquía, a la que transfiere tecnología militar- considera a esa organización como un grupo terrorista.

Sea como sea, la atención que los periodistas italianos han prestado a su segundo caído en Siria no tiene parangón con la que suele brindárseles en nuestro país, donde la cobertura de ese conflicto, y la contribución de varios cientos de brigadistas españoles a la lucha contra el ISIS suele ser orillada por sistema, salvo cuando se les acusa de terroristas o se les enjuicia por acciones vagamente emparentadas con su intervención en el conflicto. Eso es justamente lo que le ocurrió al hispano alemán Martin Kampler en Alemania, auunque un tribunal determinó hace algunas semanas dejarlo libre de cargos.

Película sobre el gallego Arges

Claro que el más conocido de estos casos es el de los dos estalinitas españoles de Reconstrucción Comunistas, y varios de sus camaradas de partido, a quienes la Audiencia Nacional condenó hace algunos meses.

El entierro del miliciano británico Jac Holmes -compañero del gallego Arges Artiaga, en una unidad de francotiradores que sirvió en Raqqa- revistió en la capital inglesa el interés de un funeral de estado. Ahora, Hollywood parece interesado en producir una película de los cuatro francotiradores, y entre ellos, el gallego, cuya historia no ha sido ni siquiera dada a conocer en las cadenas regionales de su tierra. "Tal vez guardan silencio -nos dice un miliciano español, también anarquista- porque la iconografía de las milicias kurdas evoca alguna clase de grupúsculo rojo y violento en el imaginario de los responsables informativos de esos medios. O simplemente, no saben un carajo de lo que pasa más allá de Catalunya, y si lo saben, asumen que a la gente sólo les interesa sus trifulcas".
Dos españoles han muerto en esos mismos frentes -Samuel Prada y Ramón Llull, ambos miembros de las YBS- y ni una sóla cadena de televisión se hizo eco de los hechos, lo cual, por otra parte, no tiene nada de peculiar, considerando que muchas de ellas no dedicaron siquiera ni un espacio a la rendición de la capital del infame califato islámico, pese a que el resto de la Prensa occidental le confirió una importancia similar a la de la caída del Reichstag. Spain es, definitivamente, diferente, tan ensimismada en sus conflictos intestinos.

Un cruzado, según ISIS

La muerte de Lorenzo fue dada a conocer por el propio ISIS mediante un post en el que adjuntaban, de acuerdo a sus miserables procotoclos, una foto del cadáver y le acusaban de "cruzado". No, definitivamente, Orso no partió a Rojava como un cruzado, sino como un joven comunista libertario de Florencia, camarero y sommelier de profesión, hastiado de la sociedad europea, y deseoso de hallar algún escenario donde proyectar sus sueños de democracia directa, justicia, autogestión y libertad. Esa es, probablemente, la dimensión más desconocida de la lucha que lideran los kurdos de Rojava con la ayuda de sus aliados americanos. Se conviene, a menudo, que la revolución ha sido secuestrada por la guerra y por las amistades peligrosas de quienes la lideran (los norteamericanos, entre otros). O en el mejor de los casos, raptada por el silencio de una Prensa a la que le molesta con frecuencia descubrir que estos combatientes extranjeros no fueron sólo a plantar cara a los nazi-islamistas.

Más de trescientos anarquistas europeos han pasado por los frentes del norte de Siria. En su día, llegaron a constituir un tavur o unidad conocido como Fuerzas Guerrilleras Internacionales y Revolucionarias del Pueblo (IRPGF), dentro del cual se creó una subunidad queer que dio que hablar lo suyo en Raqqa cuando se fotografió entre chadores negros con una pancarta donde se reivindicaban los derechos de los homosexuales que no sentó del todo bien a sus camaradas árabes de filas. La mayoría vivían en el medievo y el horror que impuso a sangre y fuego ISIS, sólo unos días antes de enfrentarse a las ideas de esos anarquistas europeos.

Griegos, italianos y españoles

Había también comunistas libertarios griegos, españoles e italianos, en las YPG, las milicias yazidíes YBS, y combatiendo mano a mano con estalinistas turcos, en el Freedom International Batallion (Batallón Internacional de la Libertad), que es, a todos los efectos, el heredero intelectual directo de las Brigadas Internacionales Españolas. "Es en torno a estos frentes donde se ha creado el caldo de cultivo más propicio de los últimos sesenta años para hacer germinar una nueva versión del internacinalismo con un profundo componente humanista", nos dice un antiguo camarada italiano de Orso conocido con el sobrenombre de Delsoz, cuya entrevista íntegra se recoge en un podcast insertado en esta información. «Ogni tempesta comincia con una sola goccia», repiten los medios italianos. "Pero entre tanto -dice Delsoz-, se sigue persiguiendo al movimiento okupa y anarquista y a todos los milicianos que regresan de Siria. Si Lorenzo, el mismo florentino al que los medios italianos están glorificando, regresará vivo ahora de Rojava, sería perseguido como el resto de sus compañeros. Seguro que te suena esa historia". Eppur si muove!

Más noticias en Política y Sociedad