Entrevista a María Gómez, divulgadora de psicología"El autocuidado que vemos en redes sociales queda bien en cámara pero es irreal"
A través de las redes sociales, la psicóloga se acerca al público más joven para abordar diferentes temas, como la salud mental, las relaciones o la autoestima.

Madrid-
María Gómez, más conocida en redes sociales como @merigopsico, es una psicóloga y terapeuta que hace cinco años, en medio de la pandemia por la covid-19, decidió abrirse un perfil en redes sociales donde compartir todos sus conocimientos psicológicos con un estilo cercano y honesto.
A través de elementos culturales como películas, series, música o libros, Gómez se acerca al público más joven para abordar temas de gran importancia como la salud mental, las relaciones, la autoestima o la influencia de las redes sociales, entre otros. Además, con su libro La buena compañía explica la necesidad que tienen las personas de formar parte de un grupo y aporta claves para entender el comportamiento humano.
Para empezar, ¿qué fue lo que te impulsó a dedicarte a la psicología? ¿Qué te llevó a dar el salto a las redes sociales como divulgadora?
Creo que la psicología es una de las carreras que más interés despierta en la gente. A todos nos atrae el comportamiento humano y solemos pensar que lo entendemos. Supongo que mi decisión de estudiarla surgió de ahí y tuve la suerte de acertar porque a los 18 años, cuando eliges qué estudiar, en realidad aún no sabes mucho de la vida.
En cuanto al salto a las redes sociales, diría que se dio gracias a la pandemia. Tras terminar la carrera estaba preparando una oposición, pero me sentía desmotivada y con mucha incertidumbre. El confinamiento y el aburrimiento, sumado al auge de las redes sociales, me llevó a probar a subir vídeos sobre lo que estaba estudiando. Jamás me habría imaginado que terminaría transformándose en una profesión y quizá la clave está en que surgió de manera espontánea.
Tu contenido en redes te acerca a muchos jóvenes. ¿Qué crees que es lo que más preocupa en la adolescencia?
Lo primero que me viene a la mente son los preocupantes datos sobre salud mental en la adolescencia y la alta sensación de soledad, a pesar de vivir en un mundo hiperconectado. Paradójicamente, aunque yo misma estoy respondiendo estas preguntas gracias a que las redes me permiten llegar a más gente con mi trabajo, estas son un arma de doble filo.
Las generaciones más jóvenes, que prácticamente han nacido con un móvil en la mano, lo tienen especialmente difícil. Adaptarse, distinguir lo real de lo que no lo es, desarrollar un pensamiento crítico, mantener una relación sana con su imagen corporal, ajustar expectativas, lidiar con una sensación constante de fracaso... Son tantos los retos que se me ocurren alrededor de este tema, que creo que reflejan muy bien la complejidad de lo que viven hoy los adolescentes.
"Las generaciones más jóvenes, que prácticamente han nacido con un móvil en la mano, lo tienen especialmente difícil"
En tu contenido mezclas psicología con cine, series y cultura. ¿Qué película o serie crees que representa mejor la mente humana?
Se me vienen tres ejemplos a la mente. El primero es Inside Out, una película para todos los públicos que establece unas bases muy importantes sobre la inteligencia emocional. Hemos empezado a hablar de este tema hace relativamente poco y, sin embargo, es fundamental para nuestro bienestar.
El segundo es la serie Black Mirror. Me parece clave en los tiempos que vivimos porque plantea distopías que, lamentablemente, se están haciendo realidad mucho más rápido de lo que pensábamos.
Y el tercero es la película Casa en llamas que, aunque en apariencia es sencilla, retrata de manera muy potente la complejidad de las relaciones familiares y, además, consigue emocionar mucho.
Comentas en alguno de tus vídeos que a través de las redes sociales hemos romantizado el autocuidado, llegando a crear "una estética". ¿Qué opinas sobre esta nueva tendencia?
Que la salud mental se haya puesto "de moda" tiene dos caras. Por un lado, ha sido muy positivo porque ha abierto la conversación; pero por otro también puede ser frustrante. El autocuidado que vemos en redes sociales suele ser irreal, atravesado por el capitalismo y en muchos casos utópico. Además, se presenta de una manera muy individual, lo cual resulta conveniente para ese sistema.
En realidad, cuidarse puede ser algo mucho más sencillo como aprender a comunicarte, saber pedir ayuda, descansar... No necesariamente tiene que basarse en hacer yoga o tomar un café en una cafetería cara. A lo que me refiero con "la estética del autocuidado" es a una rutina que queda muy bien en cámara, pero que no refleja la realidad y que termina generando expectativas poco alcanzables y, por tanto, frustración. No todo se puede grabar, ni todo puede convertirse en un vídeo bonito de un minuto.
"El autocuidado que vemos en redes sociales suele ser irreal, atravesado por el capitalismo y en muchos casos utópico"
¿Qué es el autocuidado para ti? ¿Por qué crees que se ha convertido en algo tan individualista?
Interesa que el autocuidado sea individual. En lugar de cuestionar que quizás estaríamos mejor si nuestras condiciones laborales o sociales mejoraran, se nos hace creer que todo depende de nosotros: aprender a meditar, realizar ciertas actividades, cumplir con un conjunto de hábitos personales. Hemos asociado la independencia total con el éxito, cuando en realidad somos seres sociales y el bienestar debería estar ligado también a lo colectivo. Como decía el sociólogo Zygmunt Bauman, deberíamos buscar una interdependencia placentera.
Para mí, el autocuidado consiste en poder descansar, pasar tiempo con amigos, vivir el momento presente y mantener hábitos que realmente me hacen sentir bien, aunque no sean rutinas estéticas ni actividades que queden bien en redes. Al final es todo mucho más sencillo y cotidiano.
¿Qué opinas de la tendencia que hay en redes de dar "consejos psicológicos rápidos" a pesar de no ser perfiles especializados en el tema?
La rapidez de las redes sociales ha permeado todos los ámbitos y a veces resulta agotador consumir tanto contenido de manera tan veloz y superficial. Hay temas, como los relacionados con la salud mental, que no se pueden resumir en un vídeo de un minuto ni ofrecer consejos sin conocer a la persona detrás del problema.
Yo procuro ser muy cuidadosa en este aspecto. No doy pautas directas ni afirmo nada de manera tajante. Además, trato de que mis guiones dejen espacio para el pensamiento crítico. Sin embargo, las opiniones contundentes suelen hacerse más virales y muchas personas se aprovechan de ello.
También pienso que como audiencia debemos ser más críticos con cierto tipo de contenido, ya que todo esto se sostiene precisamente porque lo consumimos.
"Hay temas, como los relacionados con la salud mental, que no se pueden resumir en un vídeo de un minuto"
De la misma forma, ¿por qué crees que cada vez más personas recurren a herramientas como ChatGPT para contar sus problemas personales y recibir apoyo psicológico en lugar de acudir a profesionales?
Son varios los motivos. El principal es el acceso, ya que cuando alguien necesita ayuda y no puede permitirse una terapia de calidad es comprensible que recurra a los recursos disponibles. No deberíamos juzgar tanto la decisión de esa persona, sino de todo el sistema de alrededor.
Vivimos en una era profundamente individualista y es un problema que gran parte de la población no pueda acceder a una atención psicológica profesional, pero lo es aún más que en lugar de desahogarte sobre algún tema con tu amiga tengas que recurrir a una IA. O incluso que pienses que es una mejor opción.
Esto es algo que plantea más retos, como la falta de entrenamiento en habilidades sociales, interactuar con un sistema que tiende siempre a darte la razón y la ausencia de vínculos profundos. En resumen, es un fenómeno que refleja los grandes problemas de soledad que existen y que probablemente seguirán aumentando en los próximos años.
¿Alguna vez te has sentido juzgada por ser joven y tener éxito en la divulgación de temas relacionados con la salud mental y la psicología? ¿Cómo enfrentas los 'haters' que hay en las redes?
La verdad es que me siento muy afortunada en ese aspecto. No sé si es por el tipo de contenido que hago o por mis seguidores, que son todos majísimos y generan debates muy interesantes. Por supuesto, puede ocurrir que alguien no esté de acuerdo con lo que digo y rebata alguna de mis ideas, pero eso me parece fantástico. Me encanta que suceda.
También reconozco que ciertos vídeos o mensajes probablemente llegarían a más gente si los compartiera un hombre, una persona más mayor o alguien con más autoridad social. Aún así, creo que ser joven me permite conectar con otro tipo de público, que es justamente al que más me interesa acercarme.
"Hay vídeos o mensajes que probablemente llegarían a más gente si los compartiera un hombre, una persona más mayor o alguien con más autoridad social"
Por otro lado, en tu libro 'La buena compañía', hablas del impacto de nuestras relaciones. ¿Qué significa para ti la buena compañía?
En mi libro exploro distintos aspectos de nuestro comportamiento y de las relaciones humanas a partir de experimentos clásicos de la psicología. Me centro especialmente en la psicología social porque, como decía Mafalda: "Si no fuera por todos, nadie sería nada". Esta frase resume muy bien la idea de que nos necesitamos mutuamente, en el mejor sentido.
¿En qué momento decidiste que lo que transmitías en redes debía dar el salto al formato libro?
Siendo totalmente sincera, fue porque la editorial me contactó. No me considero escritora, ya que tengo mucho respeto por la literatura y si nadie me hubiera propuesto el proyecto probablemente no me habría atrevido. Para mí ha sido un sueño hecho realidad. Lo que hice fue trasladar lo que ya venía haciendo en mis vídeos a un formato libro, que en el fondo creo que funciona como un gran resumen de la psicología social.
¿Crees que hay temas de salud mental que siguen siendo tabú en las redes sociales?
Creo que el suicidio sigue siendo un gran tabú, tanto en la sociedad como, en consecuencia, en las redes sociales. Incluso la propia palabra está censurada en algunos espacios por motivos de prevención, ya que los algoritmos no son capaces de distinguir entre un contenido peligroso y uno educativo.
Desde un punto de vista filosófico, pienso que el suicidio es un tema que debemos volver a poner sobre la mesa en cada generación porque los retos y desafíos cambian con el tiempo. Si la muerte ya es un tabú, el suicidio lo es aún más.
Además, aunque hoy se hable mucho de ansiedad, depresión o problemas de salud mental más leves, cuando nos enfrentamos a los trastornos mentales graves todavía existe una enorme dificultad social para abordarlos. No sabemos muy bien cómo relacionarnos con esto y persisten muchos estigmas y prejuicios alrededor de ellos.
¿Piensas que la psicología en redes puede complementar una consulta tradicional o debe mantenerse, únicamente, como un recurso divulgativo?
Siento que es algo inevitable. Hoy en día, para muchas personas las redes sociales son un complemento e incluso para algunas se han convertido en el único recurso disponible. Han democratizado el acceso a la información y en ese sentido son una suerte.
El problema es que el acceso a un servicio público de salud mental sigue siendo muy complicado y la terapia privada no está al alcance de todo el mundo. Por eso, si las redes sociales ofrecen recursos que pueden ayudar, es lógico que la gente los utilice. La clave, sin embargo, está en que no se conviertan en el único recurso.
Para terminar, ¿crees que las redes pueden ser una herramienta de apoyo emocional, más allá del entretenimiento?
Las redes sociales son una herramienta muy poderosa en muchos sentidos. Creo que aún necesitamos un par de generaciones para normalizarlas y para que ciertas tonterías, como el postureo, la obsesión por los likes o perder tanto el tiempo, desaparezcan.
Aún así, tienen cosas muy positivas, ya que te permiten conocer a personas y realidades distintas, encontrar espacios donde compartes intereses e incluso sentirte en un lugar seguro si en tu entorno más cercano no lo tienes. Además, ofrecen un sinfín de oportunidades sociales, creativas y laborales. Aún así, entre todos estos aspectos positivos, también existen muchas consecuencias negativas y es todo un reto saber encontrar el equilibrio.
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