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Coronavirus Melilla se aísla del mundo para combatir al coronavirus

La ciudad autónoma cortó conexiones aéreas y marítimas con la península tras una semana del cierre de las fronteras terrestres por parte de Marruecos con el objetivo de evitar la propagación del COVID-19. A pesar del aislamiento que supone esta medida y las críticas lanzadas por los ciudadanos atrapados en la península, los melillenses la aplauden, aunque consideran que llega tarde.

Puesto fronterizo marroquí para entrar a Melilla desde la avenida Massira - ROSA SOTO
Puesto fronterizo marroquí para entrar a Melilla desde la avenida Massira - ROSA SOTO

rosa soto

Hace poco más de una semana que se conocieron los dos primeros casos positivos de coronavirus COVID-19 en Melilla, lo que conllevó el cierre unilateral de las fronteras terrestres por parte de Marruecos. Desde entonces las redes sociales y los foros de Internet sobre la ciudad se llenaron de mensajes de melillenses pidiendo a las autoridades locales y a la Delegación del Gobierno el cierre de las vías de acceso a Melilla para impedir la entrada o salida de ciudadanos y así cortar en la medida de lo posible los contagios.

A día de hoy son 23 los pacientes con esta enfermedad. "No me creo que en la ciudad haya únicamente veintipocos casos, el fin de semana previo al aislamiento llegaron tres barcos con 800 pasajeros, eso sin contar los aviones. Nos están ocultando información", comenta un usuario en una popular página de Facebook sobre Melilla. "Tendrían que haber cortado conexiones con la península mucho antes, acabaremos todos contagiados", publica otra. "Mientras sigan llegando buques con suministros podemos estar tranquilos, que no cunda el pánico”, añade un tercero. "Quedaos en vuestras casas", zanja otro.

El aislamiento por tierra, mar y aire deja a más de medio centenar de ciudadanos marroquíes atrapados en el lado español de la frontera de Beni Enzar, dado que su país ha cerrado las fronteras y únicamente permite la salida, pero no la entrada, con el objetivo de evitar la propagación del coronavirus en el reino alauí. A ellos hay que sumar cerca de 160 melillenses que se han quedado atrapados en los puertos de Málaga, Almería o Motril o en los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Almería y Granada. Para su llegada escalonada a la ciudad, la Delegación del Gobierno de Melilla ha habilitado en su página web un formulario.

Confinamiento político

La delegada del Gobierno, Sabrina Moh, anunció la noche del lunes que a partir de esa medianoche se prohibía la entrada de aviones y ferrys de pasajeros procedentes de la península para prevenir el contagio ante el cambio de circunstancias: "La fase de contención del virus ha pasado a la fase de transmisión comunitaria sostenida generalizada y es preciso adoptar medidas más contundentes para evitar la propagación del coronavirus", señaló.

Está permitida la entrada de buques mercantes para garantizar el abastecimiento alimentario y de  otros productos de primera necesidad

Moh señaló algunas excepciones. Está permitida la entrada de buques mercantes para garantizar el abastecimiento alimentario y de otros productos de primera necesidad. Tampoco se aplicará esta prohibición a las aeronaves del Estado o a los vuelos humanitarios, de emergencia o médicos, de la misma forma que garantiza el traslado hacia la península de aquellos pacientes que requieran algún tratamiento médico específico.

El presidente de la Ciudad, Eduardo de Castro, aseguró un día más tarde que la decisión para desconectar Melilla de la península se había estado estudiando a lo largo del fin de semana cuando se hizo el anuncio oficial del Estado de Alarma, pero no se llevó a cabo hasta que no se cambió de fase. El presidente del principal partido en la oposición, el popular Juan José Imbroda, aún mostrándose crítico con el proceder de De Castro, reiteró su "lealtad y cooperación a las autoridades competentes en la ciudad en unos momentos tan vitales como estos".

Por su parte, el director provincial del Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesa) en Melilla, Omar Haouari, llamó a la calma a los melillenses y les recordó que el Hospital Comarcal cuenta con salas de aislamiento y un personal sanitario más que cualificado. A todo ello hay que sumar un ala de la residencia de mayores que está vacía y que en caso de colapso del Hospital podría acoger a enfermos no infecciosos del Comarcal. Aunque el presidente de Coalición por Melilla (CpM), Mustafa Aberchán, planteó la posibilidad de traer un buque medicalizado de la Armada siguiendo la estela de Imbroda que propuso instalar un hospital de campaña, la delegada del Gobierno rechazó, de momento, estas opciones por no darse una situación de tal envergadura.

Crónica de un aislamiento anunciado

La semana pasada se cancelaron todos los eventos deportivos de la ciudad y se prohibió el acceso a pabellones y campos deportivos a ciudadanos, pero también a deportistas. "El máximo interés de la Consejería de Deportes es prevenir cualquier contagio entre deportistas o aficionados, por lo que adoptaremos las medidas oportunas para ello", aseguró el responsable del área, Rachid Bussian.

El ocio y la cultura también se vieron afectados: teatro y cine cerraron sus puertas. Colegios, institutos, universidad y otros centros formativos suspendieron las clases y comenzaron a enviar tareas online para mantener un mínimo la actividad académica y evitar aglomeraciones que pudieran provocar la propagación del COVID-19 entre los participantes.

Bares y restaurantes bajaron las persianas. "Desde la asociación de hosteleros tomamos la decisión de cerrar nuestros establecimientos antes de que se decretara el Estado de Alarma por parte del Gobierno central por responsabilidad con nuestros comensales", afirmaba en declaraciones a una emisora local el presidente de la Asociación de Hostelería de Melilla, Chakib Mohamed.
Batacazo empresarial y laboral.

"Es ilegal que las empresas fuercen a los trabajadores a coger 15 días de vacaciones durante el Estado de Alarma", recuerdan desde CCOO

La asociación de comerciantes de la frontera ACSEMEL fue la primera en alertar de las pérdidas que se avecinaban en cuanto se produjo el cierre de fronteras con Marruecos, que conllevó el cese del comercio transfronterizo. Las tiendas de ropa, menaje, electrodomésticos o cualquier otro producto que no fuera de alimentación o farmacia también se vieron forzadas a apagar las luces. El presidente de la Asociación de Comerciantes de Melilla, Enrique Alcoba, teme los efectos que pueda tener esta crisis sanitaria en el ya sensible sector comercial de la ciudad, que en los últimos dos años acumula el cierre de 50 establecimientos.

Desde la Plataforma de Empresarios de Melilla solicitan la aplicación inmediata de las medidas económicas del Real Decreto Ley aprobado por el Gobierno central el pasado martes, ya que "los plazos se agotan para muchas de nuestras empresas, autónomos y trabajadores que ya venían sufriendo una grave crisis anterior a la aparición de esta pandemia".

De hecho, hace tres días se conoció el despido de cinco empleadas de una tienda de cosméticos del centro comercial de Melilla. El secretario general de CCOO-Melilla, Paco López, criticó que la empresa aprovechara la proximidad de la fecha de expiración del contrato por obra y servicio para ni siquiera plantear la posibilidad de negociar un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Por otro lado, recordó a los trabajadores que es ilegal que las empresas les fuercen a coger 15 días de vacaciones durante el Estado de Alarma, ya que "este Estado es una situación excepcional que rompe con la dinámica regular en todos los aspectos, además de que las vacaciones debían estar fijadas antes del 15 de febrero".

Inyección socioeconómica

Todavía es pronto para señalar las pérdidas económicas y la repercusión social que tendrá en las familias la crisis sanitaria del COVID-19, pero para paliarlas la consejera de Hacienda, Dunia Almansouri, anunció este miércoles una serie de medidas, entre ellas destacó la recepción de tres millones de euros del Plan de Contingencias del Ejecutivo central, cifra que podría ser superior en función de cómo se desarrollen los acontecimientos.

La consejera de Hacienda anunció la suspensión del pago de todos los tributos hasta la finalización de la crisis sanitaria y el retraso de todas las autoliquidaciones del IPSI

También anunció la suspensión del pago de todos los tributos hasta la finalización de la crisis sanitaria y el retraso de todas las autoliquidaciones del IPSI (impuesto equivalente al IVA en la ciudad autónoma) de marzo hasta el 1 de julio, por ahora. A ello añade la dedicación del superávit del Presupuesto del 2019 al gasto social, por lo que "se liquidará lo antes posible para disponer de ese sobrante".

Además, Almansouri asegura que se está trabajando por adelantar el Fondo de Suficiencia del 2021, que es el dinero recibido por el Estado por las competencias estatales asumidas por la Ciudad.

Por otro lado, ante el alarmismo del primer día de aislamiento que generó que decenas de melillenses se agolparan en las puertas de los supermercados para poder hacer acopio de provisiones y vulnerando el aviso de permanecer a más de dos metros de distancia para evitar contagios, la consejera de Hacienda garantizó la llegada de suministros desde la península: "Solo en el día de ayer entraron a la ciudad 17 camiones cargados con productos frescos y envasados de primera necesidad".

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