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La desidia tras unas maniobras militares provoca el enésimo incendio forestal en Zaragoza

Las investigaciones apuntan a un utensilio militar olvidado en un monte de Zaragoza tras unas maniobras, y que se recalentó por efecto de la radiación solar, como la causa del enésimo fuego en el recinto, que hace unos días calcinó 126 hectáreas de monte y campos de cultivo.

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El último incendio declarado en el campo de maniobras de San Gregorio arrasó hace unos días 70 hectáreas de monte forestal y once de campos de cultivo, además de 45 dentro del complejo militar./Aragonhoy.net

ZARAGOZA .- Esta vez fue la desidia. La explosión, tras recalentarse por la radiación solar, de un artefacto militar abandonado en un pinar tras haber sido utilizado en ejercicios castrenses fue la causa del último incendio declarado en el campo de maniobras de San Gregorio, en Zaragoza, que hace unos días provocó la quema de más de cien hectáreas de pinares, monte bajo y campos de labor en la capital aragonesa y en Zuera.

Es el enésimo incendio que se declara en el interior del llamado Centro Nacional de Adiestamiento (Cenad), un complejo militar de 33.800 hectáreas que con frecuencia acoge unas protestadas maniobras del ejército español y de la OTAN y para el que algunas formaciones, como IU, reclaman el cierre. El grupo de En Común en la Diputación de Zaragoza reclamó hace unos días la reversión de los terrenos que ocupa el campo de San Gregorio.

Las investigaciones desarrolladas tras el incendio, entre otras las del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil bajo la coordinación del Juzgado de Instrucción número 6 de Zaragoza, apuntan en esa dirección, lo cual, unido a los datos que manejan los Agentes de Protección de la Naturaleza (APN) del Gobierno autonómico, revela indicios de la posible existencia de conductas de riesgo: otro fuego prendió a primeros de julio a cien metros de donde comenzó el día 21 también por el recalentamiento de material militar abandonado tras su uso.

Otro fuego por la misma causa unas semanas antes

Ese incidente anterior, que provocó la alarma en poblaciones cercanas como Torres de Berrellén, desde donde era visible una intensa humareda, no llegó a superar la categoría de conato, ya que fue controlado antes de que quemara más de una hectárea de monte.

Los responsables del complejo militar y del campo ejército han insistido en los últimos días en que no está claro qué originó el fuego del día 21 y en que este comenzó en una zona cercana al campo de maniobras, a quince metros de sus vallas por el exterior. Sin embargo, el propio Gobierno autonómico sostiene oficialmente que el siniestro “se ha iniciado en el campo de maniobras de San Gregorio y que se ha extendido al monte de Zuera”.

En una jornada de cierzo, arrasó 70 hectáreas de monte forestal y once de campos de cultivo —la mayoría ya cosechados— en los términos de Zuera y de Zaragoza tras quemar otras 45, la mayoría de pinar, en el complejo militar; es decir, en la misma dirección del oeste al este en la que soplaba el viento. Fuentes conocedoras de la zona señalaron que ese mismo fuego en una jornada con aire de levante habría dañado amplias extensiones de arbolado.

Un grupo de soldados observa cómo un helicóptero del servicio de emergencias del Gobierno de Aragón sobrevuela una zona con riesgo de incendio./Aragonhoy.net

Empresas privadas y bombas desperdigadas

La gestión del campo de maniobras, el mayor del ejército español, incluye sombras, o cuando menos peculiaridades, en materia de seguridad con los explosivos.

Una investigación desarrollada hace dos años por la justicia militar tras morir un militar y sufrir otro graves heridas cuando retiraban explosivos reveló cómo el campo era utilizado por empresas privadas como Expal e Instalaza para probar armas y municiones.

Las pesquisas, que terminaron en archivo, revelaron la existencia en el campo de munición sin marcar, que resultaba desconocida incluso para los artificieros; de granadas sin identificación, marcas de color o información sobre sus características, pese a exigirlo la ley, y de artefactos explosivos en zonas en las que no estaba permitida la caída de proyectiles.

San Gregorio ha sido, desde su entrada en servicio en 1910 y a menudo como consecuencia de la actividad militar, escenario de numerosos incendios cuyos daños rebasaron en ocasiones los límites del complejo militar.

Las 7.000 hectáreas quemadas en 2009

El más devastador arrasó más de 7.000 hectáreas de monte y cultivos en agosto de 2009, en un episodio en el que la “hipótesis más probable” sobre su origen para el Seprona apuntaba a la explosión, durante su desactivación por los artificieros, de un proyectil caído fuera de la zona de tiro durante un ejercicio militar.

Sin embargo, tanto la justicia castrense como la penal descartaron esa tesis, ya que los restos de explosión más cercanos al foco del incendio se encontraban a 480 metros de este.

No obstante, la Audiencia Nacional terminó condenando a Defensa a indemnizar con 1,3 millones de euros al propietario de una finca cercana al complejo militar por los daños que provocó en ella el fuego. Ese verano hubo al menos dos incendios más en la zona.

Más incidentes con explosivos en el complejo

Tres años después, en 2012, Defensa admitió el estallido de un proyectil abandonado en sus instalaciones como la causa del fuego que ese mismo verano quemó 300 hectáreas en las instalaciones militares.

Hace tres veranos, por el contrario, no llegaron a darse a conocer oficialmente las causas de la decena de incendios que registró el campo de maniobras, la mayoría de ellos de escasa entidad —aunque alguno llegó a superar las 30 hectáreas— y que en ningún caso rebasaron los límites de sus instalaciones.

El campo de maniobras también fue el pasado otoño, durante unas maniobras de la OTAN, escenario de otro incendio, aunque no pasó de conato al haber sido controlado antes de que hubiera quemado una hectárea. Defensa rechazó que se hubiera debido al manejo de explosivos o armamento.

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