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Día de Los Bosques Los ecologistas afean a la FAO que promocione “la quema de los bosques” 

El organismo de la ONU sobre alimentación conmociona al planeta al señalar a los bosques como “fuente de energía natural”. Medio centenar de organizaciones le reclaman que “deje de legitimar los usos energéticos a gran escala de la biomasa forestal”

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Más de 900 millones de metros cúbicos de madera se queman anualmente en el planeta.

La FAO, la organización de la ONU dedicada a la alimentación, ha sorprendido al planeta al elegir el binomio “bosques y energía” como lema para conmemorar el Día de Los Bosques. Su celebración incluye la difusión de un video oficial que deja pocas dudas sobre su postura en este asunto: “Los bosques, fuente de energía natural”.

El video, que se refiere a la madera como la “fuente de energía renovable desde siempre más utilizada en el mundo”, la señala como “el combustible del futuro” y asegura que su uso sostenible “ayuda a mantener el equilibrio para las generaciones futuras”, refuerza la sorprendente posición institucional de la FAO, que destaca el “importante potencial” de los bosques para “satisfacer la demanda energética mundial”, ya que su quema equivale a “unas diez veces el consumo mundial anual de energía primaria”.

La quema de leña (más de 900 millones de metros cúbicos de los 1.860 que se talan) “proporciona actualmente el 40% del suministro mundial de energía renovable, tanto como la energía solar, hidroeléctrica y eólica juntas”, sostiene la FAO, que añade a su discurso un simplista argumento según el cual “los arboles absorben y almacenan la energía del sol transformándola en madera”.

Ese posicionamiento “que promociona la quema de los bosques” ha provocado la reacción de 46 organizaciones conservacionistas europeas, Ecologistas en Acción entre ellas, que han mostrado su rechazo en una carta dirigida al director general de la FAO, José Graziano da Silva, al que le reclaman que “deje de legitimar los usos energéticos a gran escala de la biomasa forestal, y apueste por la conservación y regeneración de los ecosistemas forestales como medida de mitigación del cambio climático”.

Las organizaciones conservacionistas llaman en su carta la atención sobre "los importantes impactos negativos para el medio ambiente, las comunidades locales, la salud humana, el clima y, por supuesto, nuestros bosques, del uso creciente de la bioenergía", al tiempo que reclama a la organización que “deje de presentar de manera engañosa a toda la biomasa leñosa como neutra en carbono y sostenible".

Por su parte, el portavoz de Cambio Climático de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz, destacó “la falsedad” de una de las afirmaciones de la FAO, que “está dando por hecho que todos los usos energéticos de la biomasa tienen emisiones nulas”, lo que contradice las conclusiones del IPPC (Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático), también de la ONU.

“Muchos estudios científicos han demostrado la falsedad de esta afirmación", sostiene, aunque otros organismos como el IDAE (Instituto para la Diversificación Energética) la apoyan.

Frenar el calentamiento global

Ecologistas en Acción es partidaria de los usos energéticos sostenibles de la biomasa forestal, aunque con dos condiciones: la necesidad de incrementar el carbono de los suelos y la gestión de los bosques “como puntos clave para frenar el calentamiento global”.

Algunos estudios científicos comienzan a detectar que los bosques están reduciendo su capacidad para capturar CO2 como consecuencia del efecto invernadero.

La carta dirigida a la FAO llama la atención sobre el hecho de que la demanda de combustible para las centrales que producen electricidad quemando madera ya no se puede cubrir con “la biomasa forestal residual”, sino que “la industria cada vez es más dependiente de plantaciones y talas para su uso energético”.

Madera de importación

“Las grandes centrales térmicas que queman biomasa en la Unión Europea se nutren de madera en su mayoría procedente de Estados Unidos y la región báltica, mientras que por otro lado proliferan las plantaciones energéticas como la palma o la soja en África o Sudamérica dirigidas al mercado internacional de biocombustibles sólidos”, señala la carta. Ese tipo de cultivos está provocando el desplazamiento de miles de personas en algunas zonas del planeta, caso de la pampa argentina.

Ecologistas en Acción recuerda como la empresa española Ence anunció hace unos meses la construcción en Canarias de dos centrales de biomasa en las que pretendía quemar madera procedente de África y América, y cómo firmas como Forestalia promueven incineradoras de 50 megawatios en varios puntos del Estado.

Uno de esos proyectos, ubicado en Monzón (Huesca), requiere el cultivo extensivo de más de 7.000 hectáreas de chopos para alimentar las calderas, dimensionadas para calcinar más de 50 toneladas por hora.

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