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Educación Pública La lucha de la marea verde sigue diez años después

La pelea por la educación pública sigue activa y volverá a la calle "si hay razones" para ello, aunque reconocen que el "nivel de agresión" contra la escuela pública no es tan "intenso". 

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Manifestación de la marea verde por la educación Pública, en Madrid. Rodrigo Jiménez / EFE

La marea verde cumple 10 años en un escenario en el que "el nivel de agresión" contra la escuela pública no es tan "intenso", pero la lucha sigue activa y volverá a la calle "si hay razones", explica en una entrevista con EFE José Luis Pazos, uno de sus impulsores.

El 26 de julio de 2011 una foto en el salón de actos del Instituto San Isidro de Madrid con un grupo de personas vistiendo una camiseta verde para apoyar a una docente expedientada, simbolizó la unión de la comunidad educativa y el inicio de la marea verde, un término con el que le bautizó la prensa.

El movimiento germinó y tuvo su mayor apogeo en Madrid, pero rápidamente se extendió al resto del país y fue inspiración de las sucesivas mareas: la blanca (sanitarios), la morada (feminista) o la naranja (contra los recortes de los servicios sociales), añade Pazos, entonces presidente de la Fapa Giner de los Ríos de Madrid y portavoz nacional de la Ceapa.

La actual presidenta de la Confederación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (Ceapa), Leticia Cardenal, cree que la marea verde marcó "un antes y un después", no solo en cuanto a las reivindicaciones, sino "en la unidad de toda la comunidad educativa y en el discurso común. Nos unió y unificó nuestro discurso".

En una entrevista con EFE, Cardenal subraya que la lucha no se ha agotado, aunque sea menos visible a causa de la Covid-19 -que obliga a trabajar distinto y apoyarse mucho más en los medios telemáticos. La pandemia también ha cambiado algunas de las reivindicaciones, entre ellas la bajada de las ratios de alumnos por profesor, y adaptar la escuela a metodologías más acordes a los "tiempos que vivimos".

Una década después del nacimiento de la marea verde, José Luis Pazos explica que la primera lección aprendida es que "luchar sirve" y reflexiona que estas plataformas son como el Guadiana: "aparecen y desaparecen en función de las necesidades del momento. El símil de la marea está muy bien, a veces el mar está en calma y a veces está encrespado".

En la actualidad, coincide Pazos con Cardenal, "la situación de la pandemia ha marcado mucho y es un escenario que no es fácil de gestionar". Las personas que hoy están en la primera línea del movimiento añade deben "valorar el momento de volver movilizar en la calle, porque se volverá a la calle, pero hay que saber cuándo. Razones hay siempre, otras cosa es que el nivel de agresión a la escuela publica sea tan fuerte y lleve aparejado una movilización contra gobiernos (regionales) sean del signo que sean".

En opinión de Pazos, la experiencia de la marea verde ha sido "un éxito" y destaca entre sus hitos la consecución de la derogación de la anterior ley educativa del Partido Popular, la Lomce. A lo largo de este tiempo, cada marea ha tenido su propio recorrido: "la de los sanitarios sigue siendo potente" y otras se han ido quedando "un poco más por el camino", señala el que fuera presidente de la Fapa Giner de los Ríos.

Desde la entrada en vigor de la Lomce o ley Wert, los recortes en becas y en la contratación de profesorado o las reválidas en Secundaria y Bachillerato (que al final se suprimieron), se fueron sucediendo movilizaciones y huelgas con el lema "Por una enseñanza pública". Hasta ocho jornadas de huelga vivió la capital de España y el 21 de noviembre de 2011, la más multitudinaria y de carácter nacional fue la "Marcha de Madrid", a la que asistieron más de cien mil personas de todo el país.

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