La comunidad universitaria de la Complutense se planta ante los últimos ataques ultras
Las facultades atacadas en la última ofensiva ultraderechista en vísperas del 8-M convocan una concentración en Somosaguas para defender la universidad pública y los derechos de las mujeres.

Madrid--Actualizado a
Decenas de estudiantes, profesores y personal universitario se han concentrado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en rechazo a los actos violentos sucedidos el pasado 6 de marzo para defender la universidad pública y los derechos de las mujeres.
Los decanatos de las facultades afectadas han denunciado este jueves los hechos a través de un comunicado, detallando que un grupo de personas “encapuchadas” irrumpió en el campus de Somosaguas a vísperas del Día Internacional de la Mujer.
Los ultras, han declarado, entraron a las facultades para “increpar” al personal que se encontraba allí, generar destrozos y arrancar carteles, particularmente relacionados al 8-M.
El grupo ultraderechista, además, intentó colocar una pancarta con el símbolo de Falange, que decía: “Rechaza el feminismo, abraza la feminidad”. No llegaron a hacerlo gracias a que los trabajadores de la facultad no lo permitieron.
En el acto de este jueves, la decana de la facultad de Ciencias Políticas y la vicedecana de la facultad de Trabajo Social han leído un comunicado en el que lamentan que la agresión “no responde a un hecho aislado”.
Han defendido que la universidad está siendo “objeto de una ofensiva sistemática y prolongada por parte de grupos de ultraderecha que tratan de negar derechos y libertades, que promueven discursos de odio y que utilizan en los últimos tiempos especialmente nuestro centro como diana de sus ataques”.
Asimismo, han manifestado que la comunidad universitaria "no debería verse expuesta a los niveles de violencia y agresión que hemos sufrido en los últimos meses" y han solicitado al Rectorado "los medios necesarios para garantizar la seguridad en el centro". Asimismo, han exigido a la Comunidad de Madrid que "condene públicamente esta incursión violenta y ponga también los recursos para ello".
Han llamado al conjunto de la sociedad a "no ignorar ni relativizar las consecuencias que estos actos tienen para la construcción de un pensamiento crítico y para la defensa de la universidad pública como espacio de ejercicio democrático y garantía de la igualdad de oportunidades".
"Buscamos algo tan básico como contar con una universidad pública con recursos suficientes para llevar a cabo nuestra labor educativa e investigadora, con apoyo económico e institucional a todos los niveles, que permita que acudamos a nuestros centros libres de miedo y de violencias", han concluido.
El feminismo en el punto de mira
El Punto Violeta de la Complutense también ha ofrecido un discurso, que ha comenzado con: “Aquí estamos las feministas, antifascistas y antirracistas, defensoras de lo público en general y de la universidad pública en particular”.
Su comunicado también declaraba que “quieren callarnos, porque les molestamos, pero no lo van a conseguir” y que “necesitan parasitar nuestros logros y demandas para disimular su pobreza discursiva, para que parezca que tienen algo que decir”. Las personas convocadas han recibido su discurso con un aplauso unánime, exclamando “¡Feministas antifascistas!”.
Elena Casado, quien representaba este jueves al Punto Violeta, ha declarado a Público que la reciente acción antifeminista no es algo nuevo, sino que "es la forma de imponer su control" por "quienes consideran que deberían tener el poder, que son los señores blancos".
Casado también apunta que las aulas se han llenado de "ira y desconcierto" tras los reiterados incidentes, pero que "también hay miedo". "Yo soy una mujer blanca, pero si yo llevara un hiyab, no me pondría aquí a haceros declaraciones y a dar mi nombre", asegura.
"Venimos en una escalada", explica, y cuenta que recientemente un grupo entró en un aula "con el brazo en alto" mientras estaba dando clase, y que incluso "una profesora se tuvo que refugiar en un despacho". Además, alega, a esta "mezcla de sensaciones" se suma una "alegría colectiva" por la resistencia y el compromiso con la universidad pública.
La Comunidad de Madrid no responde
“Me preocupa también la seguridad de mis estudiantes, mis profesores y de mis trabajadores”, expresa, por su parte, a Público Esther del Campo, decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, quien teme que “esto pueda llegar a traspasar ciertos límites y que tenga consecuencias” y asegura que hay un “problema de respuesta institucional” por parte de la administración autonómica.
Ante la falta de respuesta por parte de la administración, los decanatos, junto con el profesorado y los estudiantes, asumen la tarea de “mantener la calidad y mantener el acceso y la equidad”, explica del Campo.
“Hemos declarado a la facultad como 'espacio público seguro', libre de odios, de acosos y de violencias", explica la decana, quien aboga por "seguir fortaleciendo los vínculos comunitarios para que esto pueda desarrollarse”.
La decana considera que “la infrafinanciación permanente a la que nos está sometiendo la Comunidad de Madrid” también es un factor que limita la capacidad de acción de la institución ante este tipo de ofensivas.
Víctor Alonso, profesor de Ciencias Políticas de la UCM, exige, en declaraciones a este diario, “una condena explícita de la Comunidad de Madrid”, y que “se rompan los lazos con los violentos, con quienes les alientan y que condenen expresamente lo que está sucediendo en la universidad pública”. “Esta gente se envalentona por estas señales que se mandan desde el poder político y lo que se está haciendo es legitimar una violencia que debería ser completamente condenada”, agrega.
El profesor también vincula el ataque con la infrafinanciación y las medidas autonómicas “a favor de un proyecto de universidades privadas que creemos que es oligárquico y reaccionario”.
Resistencia estudiantil
Natalia Lago, estudiante en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología y parte de las siete de Somosaguas, menciona a Público que el ataque “generó mucha rabia” entre el estudiantado por “no haber podido salir de las clases para responder”.
“Cuando vino Vito Quiles, todo el mundo salió de las clases, cuando vino Ortega Smith, todo el mundo salió de las clases y hubo manifestaciones masivas, y cuando vino Espinosa de los Monteros, igual. Entonces por eso vinieron un viernes por la tarde, para que no hubiera respuesta”, asegura.
Por su parte, asociaciones de estudiantes han dado a conocer en el acto de este jueves que impulsarán un grupo de “autodefensa antifascista”, para coordinar la acción colectiva ante el acoso.


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