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España La deuda como mecanismo de dominación

El festival internacional ‘Pincha tu deuda’ reunió a decenas de personas que trataron la deuda desde un punto de vista periférico, global y feminista. Durante los seis días de duración, tres mesas redondas abordaron la cuestión de ilegitimidad y expusieron algunos argumentos por los que se entiende la deuda como mecanismo de dominación.

Foto 1.- Mesa sobre la visión global de la deuda./Jorge Ferreira Pechs

Las elecciones se celebran y los gobiernos pasan, pero la deuda se mantiene. Cada habitante del Estado español debe más de 25.000 euros en concepto de deuda pública, una cifra que aumenta cada año al tiempo que el gasto en sanidad o educación se colocan a niveles inferiores al periodo anterior de la crisis. Actualmente, la deuda española alcanza los 1,2 billones de euros, una cifra que se debe a los acreedores que, por primera vez, se sitúan en más de un 70% en manos extranjeras. En cuanto a la corrupción, los españoles se dejan un 8% del Producto Interior Bruto (PIB) en lo relativo a fraudes económicos, lo que significa perder cada año 90.000 millones de euros.

Esta realidad es la que ha llevado a la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda y a Grigri Projects a organizar unas jornadas que tuvieron lugar del 21 al 26 de noviembre en la capital. Tres enclaves de participación ciudadana, como son Medialab Prado, el Espacio Vecinal Arganzuela y el Museo Reina Sofía, acogieron este festival internacional que los organizadores han llamado Pincha tu deuda. Aunque en el programa también tenían cabida diversos talleres desarrollados en una clara sintonía lúdica, como algunos de cocina, la presentación del vídeo titulado igual que el festival o una fiesta con ritmos africanos, el peso de las jornadas recayeron en tres mesas redondas donde se abordaron diferentes aspectos de la deuda, tanto a nivel internacional como nacional y local.

El protagonismo del viernes 22 recayó sobre el debate Deuda, desde la periferia, en el que se dieron algunas claves para poder entender el endeudamiento público. Berta Iglesias, de Ecologistas en Acción, fue la primera en decir que "la deuda hay que enfocarla en verde y en violeta", aludiendo a la ecología y al feminismo, respectivamente. También señaló que "la deuda es un mecanismo de dominación" y apuntó un término algo novedoso: "cadena global de cuidados". Desde su punto de vista, este último concepto estaría mejor expresado si se hablase de "deuda de cuidados", que explica así: "Las tareas de cuidados que dejamos de hacer porque tenemos que ir a trabajar recaen, generalmente, en mujeres migrantes que vienen y no cuidan a sus hijos o mayores en su país de origen dejándolos con las abuelas o las tías de la familia".

La deuda y su repercusión en los desahucios

La deuda hipotecaria salió a relucir por parte de Alejandra Jacinto, abogada y militante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). En la actualidad y según cifró la letrada, se han producido más de 700.000 desahucios por el motivo indicado anteriormente. Además, sin perder de vista el presente Jacinto añadió que “las familias se enfrentan a verdaderos calvarios a la hora de saber quién está gestionando su deuda, ya que los bancos la han vendido a fondos de inversión o sociedades gestoras”.

Mentando todos los estudios que han llevado a cabo desde la PAH, la abogada dijo que se había producido "una estafa hipotecaria debido a que ciertas entidades financieras concedieron créditos, sobre todo a personas de Latinoamérica, a sabiendas de que no iban a ser pagados en el medio plazo", arguye. La perspectiva de género también se subrayó cuando Jacinto señaló que el 70% de la Plataforma está compuesta por mujeres, y que "son ellas las que se enfrentan ante el problema de liberarse de la losa hipotecaria". En un ejercicio de recapitulación, Jacinto recordó la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que desde la PAH propusieron al Congreso avalada por un millón y medio de firmas y en la que pedían la dación en pago, que no se aprobó. De cara al futuro, la abogada de la PAH afirmó que su intención para 2020 es volver a retomar la ley estatal sobre la vivienda, en el caso de que se llegue a formar un Gobierno.

Vicenzo Benessere, activista de Massa Critica Napoli, también participó en el debate sobre la deuda y las periferias. Durante su intervención puso dos ejemplos claros de que si se tiene voluntad política, la deuda externa de un país puede llegar a entenderse de otra forma: "Correa, en Ecuador, canceló la deuda contraída por el país con acreedores probados internacionales y la comisión de la deuda friega hizo un llamamiento en 2012 alertando de su ilegitimidad", tal y como señaló el italiano.

Los países dominante y dominados, algo esencial

Otra mesa redonda estuvo dedicada a crear una fotografía global de la deuda. En el Espacio Vecinal de Arganzuela, el catedrático de economía en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Jorge Fonseca introdujo el tema incidiendo en que "la deuda tiene que ver con la esencia del capital". En este sentido, indica que "la deuda tiene su génesis en un Estado con poco gasto social, salarios bajos y una fuerte carga de impuestos a los trabajadores que presiona sobre los salarios de subsistencia y reduce la demanda".

Evocando una diferencia entre los países dominantes, que serían los colonizadores, y los dominados o colonizados, Fonseca incide en que estos últimos "deben endeudarse en moneda extranjera para fines distintos a inversiones o gastos extraordinarios". Así, dibuja un círculo vicioso en el que los perjudicados acaban siendo, como suele ocurrir, las personas con rentas más bajas: "El permanente expolio rentista consiste en deuda externa,mayor gasto financiero e intereses, recortes del gasto social e inversiones públicas, caída de la recaudación de impuestos, mayor déficit, más deuda e intereses…", finaliza el economista.

Abdul Khaliq, del Instituto por la justicia social y económica (ISEJ por sus siglas en inglés), demostró cómo el actual sistema de préstamos entre países y entes supranacionales es insostenible: "En el año 1970, la deuda global del denominado tercer mundo era de 70.000 millones de dólares. En 2009 subió hasta los 3 billones y medio, por lo que casi se ha multiplicado 50 veces en cuarenta años". Este pakistaní señaló que "la cuestión de la deuda pública también es una cuestión privada, un suceso que las personas deben analizar desde su propia perspectiva, considerándola como propia e incidiendo en su carácter colonial y social".

La deuda externa antes que los derechos fundamentales

Ante este aspecto, Khaliq agregó que "aunque Pakistán se independizó del Imperio Colonial Británico en 1947, ahora se habla de una recolonización al tener usurpados los recursos propios". El representante del ISEJ dio algunas cifras alarmantes, como que cada día 64.000 millones de dólares se van del sur hacia el norte, a nivel global; y que Pakistán gasta un 47% de sus ingresos en el pago de la deuda externa. Asimismo, también expone algunas resoluciones del Consejo de Naciones Unidas que no se respetan en su país de origen, como "la adoptada en 1999 en la que se recoge que los derechos básicos como alimentación, vivienda, vestimenta, educación o sanidad no pueden estar subordinados a los programas económicos de ajuste estructural, como es el pago de la deuda externa".

El coordinador de la secretaría permanente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) en África, Broulaye Bagayoko, apuntó que "existen argumentos jurídicos que permiten repudiar una deuda ilegítima, odiosa e insostenible". Siguiendo algunos apuntes mencionados con anterioridad, Bagayoko resume así el porqué de la situación actual de África. "Lo que pasó es que Europa se endeudó para colonizar los países africanos, y cuando éstos consiguieron su independencia tuvimos que seguir pagando una deuda que nosotros no habíamos contraído, y eso es lo que llamamos la «deuda colonial»", concluye el africano.

Audita Sanidad como ejemplo de auditoría ciudadana

El colectivo Audita Sanidad también estuvo presente en la mesa por parte de Vicente Losada, que empezó su intervención recordando "el famoso artículo 135 de la Constitución española en el que se establece como prioridad el pago de la deuda por encima de cualquier otro gasto, incluido el social, lo que denota una utilización de la deuda como herramienta de sometimiento de los pueblos y como justificación de las políticas de ajuste", en los propios términos de Losada.

Desde Audita Sanidad analizan los presupuestos, la política fiscal, las privatizaciones o las contrataciones públicas, entre otras cosas, para que con sus informes "se empodere la ciudadanía". Losada ubica la situación de la sanidad pública, más concretamente la madrileña, dentro de la estrategia neoliberal que, según él, pasa por tres factores: "Señalar el mercado como mecanismo más eficiente de asignación de recursos; desprestigiar lo público por ser corrupto, burocrático y poco eficaz; y facilitar todo tipo de espacios y normas a los servicios privados dentro del sistema público". Una opinión que encuentra validez en el hecho de que "la sanidad pública española ha perdido entre 15.000 y 21.000 millones de euros de presupuesto en los últimos diez años, mermando la calidad de sus servicios y beneficiando a la sanidad privada", según los organizadores de las jornadas.

Losada trató el concepto de ilegitimidad de la deuda señalando que no es un concepto jurídico, sino político, "que evoluciona con el contexto social y que cada población debe construir". En este sentido, aporta una definición para "deuda ilegítima". "Aquella contraída sin contar con la población y que vulnera derechos humanos, sociales, económicos, culturales, medioambientales o de género de una parte de la población en favor de los intereses de una minoría".

La necesaria perspectiva feminista de la deuda

Las jornadas se cerraron con el coloquio llamado Deuda: femenino plural, realizado en el Museo Reina Sofía. Guille Mongan, artista y activista argentina, dio algunas pinceladas para hacer una correcta lectura feminista de la deuda, que pasa con relacionarla con algunas realidades circundantes, como “los trabajos que explota, la economía de la obediencia que potencia o las violencias machistas”. También introdujo una nueva idea al comentar que “la deuda se ha convertido en un dispositivo privilegiado de explotación, pero de una forma de trabajo que ya no tiene los bordes del trabajo asalariado”.

Khady Diouf, integrante de la Asociación de Inmigrantes Senegaleses en España, mencionó algunas "estrategias económicas" desarrolladas por grupos de mujeres. Una de ellas consiste en que, juntas y colectivamente, van ahorrando algo de dinero para prestárselo a cualquiera de ellas en el caso de necesitarlo, sin intereses ni presiones a la hora de devolverlo.

De esta forma se cerraba el festival Pincha tu deuda de 2019, en donde varios colectivos sociales participaron de la auditoría ciudadana, que según definen los organizadores no es más que "una herramienta de control financiero democrático ciudadano, que permita alcanzar esa toma de conciencia colectiva necesaria para progresar hacia una economía más democrática, sostenible y centrada en las personas". Por último, Esteban Csik, portavoz de las jornadas, justifica así la existencia de las mismas: "El único modo de conseguir una mayor transparencia y una gestión responsable de la deuda y las políticas públicas es mediante una población concienciada y formada, capaz de debatir y tomar decisiones sobre su economía".

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