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Galicia La falta de personal médico en la sanidad gallega se agrava por vacaciones y sobrecarga la demanda asistencial

El servicio de salud gallego no cubre la totalidad de los puestos ausentes de atención primaria en verano y los pacientes tienen que ser atendidos por otros compañeros aumentando su cupo y su carga diaria laboral.

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo.  /Xunta.
El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. /Xunta.

Unas semanas después de que Alberto Núñez Feijóo renovase holgadamente su cuarta mayoría absoluta y desapareciese de los medios de comunicación gallegos que solía frecuentar en precampaña, la realidad del Servizo Galego de Saúde (Sergas) vuelve a retratarse en vacaciones de verano. Aunque sea un hecho estructural, la escasez de plantilla médica se agudiza en los meses estivales. Las ausencias de atención primaria no se suplantan y los dolientes tienen que ser atendidos por otros doctores, llegando a consultar hasta 50 o 60 personas por día.

La sobrecarga de trabajo de los facultativos puede aumentar hasta un 30% y es una situación que se repite todos los años. El presidente de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos en Galicia (CESM), Ramón Barreiro, explica que la situación "empeora con el paso del tiempo" y que "en ningún momento se tomaron medidas". Según el doctor al Sergas no le "interesa" contratar por ahorro económico, y quizás por una baja de dos meses elige llamar a un sustituto dos veces por semana o a ninguno. También influye la escasa oferta de las plazas MIR de los últimos tiempos -aunque reconoce que este año aumentaron hasta 7.615- lo que provoca que miles de profesionales graduados no puedan ejercer en el sistema público de salud porque no se han especializado y existan por lo tanto menos facultativos disponibles.

Las condiciones laborales en el Sergas inducen a que muchos de los médicos formados en el territorio gallego lo abandonen y se vayan a otras comunidades y a otros países en la búsqueda de contratos más estables. "El sistema educativo se gasta un montón de dinero en formar graduados en medicina y después emigran y se van. Trabajan en otros sitios donde son muy bien recibidos sin haber invertido nada en esa formación", añade Barreiro.

El panorama que perfilan los expertos sanitarios para los próximos años del Sergas no mejora respecto al actual. Las jubilaciones no se han repuesto con los MIR y todavía este año la Consellería de Sanidade pidió una ampliación de plazas dentro de su plan de atención primaria, algo que puede tardar hasta cuatro años. Mientras tanto, muchos profesionales de más de 65 años continúan ejerciendo por la ampliación de la vida laboral del Ejecutivo autonómico, en un principio propulsada para paliar ese déficit de médicos y médicas. Por ello, en los próximos cinco años se espera una "avalancha de jubilaciones" y como la bola de nieve sigue creciendo el Sergas "no puede dar respuesta", matiza el presidente de CESM Galicia.

Por su parte, la Consellería de Sanidade comunica que el plan de la Xunta es "cubrir las jubilaciones que se vayan produciendo". Espera que el Ministerio de Sanidad "homologue el título de diversas especialidades" para que médicos de fuera de la Unión Europea puedan trabajar en el país y se pueda resolver así el déficit actual. De la misma manera, sostiene que "Galicia no es una excepción" y que esta escasez se evidencia en el resto de comunidades como en pediatría, según ha respondido a este medio. De hecho, datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que el servicio gallego es el tercero en el que menos se incrementó la tasa de médicos colegiados en 2019. Lo mismo con enfermería -un 1%-, por ello la ratio en la comunidad es mucho menor a lo que recomienda la literatura científica. Un 5,3 por cada 1000 habitantes, muy lejos de la media europea, un 8,8%.

"Las plantillas de aquellos lugares donde se produce un aumento significativo de población por culpa de las vacaciones están reforzadas", prosigue la Consellería de Sanidade. En otras no tan masificadas, como Los Rosales en A Coruña, la carencia de facultativos ya ha perjudicado a un paciente. Alfonso Martínez es un jubilado operado del corazón y precisaba que su doctora le renovase el medicamento diario porque le había prescrito en la tarjeta sanitaria. Al llegar al centro de salud se enteró de que su médica de cabecera está de vacaciones y no le derivaron a otro profesional. Puso una reclamación e intentó solventarlo a través del sistema automático del Sergas, pero le resultó "imposible". Feijóo anunció en abril que la "sanidad del futuro" en Galicia se basará en la atención telefónica para evitar las aglomeraciones. Preguntado al respecto sobre lo que puede hacer el usuario del servicio público en estos escenarios, el Sergas traslada que es una "cuestión organizativa" entre el médico y el paciente.

La secretaria general de CIG-Saúde, María Abuín, postula que lo que cabe en estas situaciones es una "denuncia pública" y que ese "cabreo generalizado" tiene que materializarse. "La gente discute con administración, pero esas personas no pueden hacer nada y tiene que haber un conocimiento real". La actividad suspendida por la covid-19 todavía no se ha recuperado y la cola se eterniza.

Listas de espera de un año

Las listas de espera que traslada el Sergas solo contabilizan a las personas que poseen ya fecha fija de atención y no aquel número de pacientes que todavía están esperando a ser llamados para programar su cita, por ello CIG-Saúde sostiene que los datos que aporta el Ejecutivo autonómico para laurear el servicio de salud gallego llevan "trampas". Una de las consultas a las que tuvo acceso Público, reflejan cómo una usuaria del Sergas que debería acudir a ginecología en agosto de 2020 debe esperar un año y dos meses para poder ser atendida.

Imagen del aplazamiento de una cita de una paciente.

Asimismo, un niño de nueve años de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) con posible TDH no obtendrá los resultados finales sobre su caso hasta abril de 2021, cuando sea estudiado por la psiquiatra. "Supone mucha incertidumbre porque no tenemos un diagnóstico y podíamos atajar un problema en el terreno académico y personal con una atención especial. Podíamos mejorar su autoestima", cuenta la madre.

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