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Por una gestión rigurosa de la ayuda alimentaria

40 municipios catalanes confían en la aplicación digital eQuàliment para mejorar la eficacia en el reparto de comida solidaria. La Federación Española de Bancos de Alimentos observa con interés sus beneficios logísticos.

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Los creadores de eQuáliment recogen el premio al mejor programa informático aplicada a la innovación social.

BARCELONA.- En marzo de 2015, hace casi un año, la Cruz Roja de Catalunya cifraba en 320.000 el número de catalanes que recibían algún tipo de ayuda alimentaria. En un informe presentado conjuntamente con el Banco de los Alimentos y Cáritas, las tres entidades líderes en este y otros servicios sociales advertían también de que esta necesidad no tiene visos de reducirse; al contrario, es probable que vaya en aumento.

Desde que estalló la crisis económica, el sistema que canaliza y distribuye alimentos a los más desfavorecidos se ha visto obligado a multiplicar esfuerzos, en parte por la crudeza de los datos arrojados en el informe mencionado pero también por la normativa del Fondo Social Europeo que entró en vigor en 2014: para que las entidades reciban productos de la UE, es necesario que los servicios sociales de los ayuntamientos certifiquen quiénes son sus receptores.

Este escenario, sumado a la escasez de recursos logísticos y económicos de muchos consistorios, ha hecho que en no pocas ocasiones esta cadena se haya obstruido; y con el objetivo de reducir los tiempos de espera, mejorar la gestión y recepción de las ayudas y agilizar los trámites burocráticos, nació la aplicación eQuàliment, una herramienta de la que se benefician actualmente más de 40 ayuntamientos en Catalunya y que el Banco de Alimentos de Barcelona sigue con mucho interés.

El director de esta aplicación es el físico catalán Jaume Roqué, con amplia experiencia en la gestión de proyectos en el ámbito de los servicios sociales, aunque José Antonio Lavado, consultor en el ámbito de la responsabilidad social, emprendedor y psicólogo vasco, es su mano derecha y asesor en materia estratégica.

Conscientes del momento de emergencia que vive la sociedad actual, decidieron crear una herramienta que dotara de "transparencia, lógica y equidad" a los procesos de reparto de alimentos solidarios pero que también "los acelerara". "Los Bancos de Alimentos o la Cruz Roja, de carácter provincial y bajo concurso público, ejercen de mayoristas en la distribución de recursos alimentarios a los ayuntamientos. Luego cada ayuntamiento entrega la comida a las familias necesitadas de forma directa o a través de otras entidades", contextualiza Roqué para situar a eQuàliment en este último ámbito, el de los minoristas.

En este terreno, asegura, han logrado conectar a consistorios y entidades para que la distribución de las ayudas que reciben del Banco de Alimentos sea lo más efectiva posible. "Los ayuntamientos consignan en sus gestores de expedientes a qué familias facilitan la ayuda de alimentos", subraya Lavado. Pero, ¿y después? La aplicación es la propia respuesta. "Nuestra herramienta va más allá de la prescripción de la ayuda. Canaliza toda la información y permite hacer un seguimiento de cada caso a lo largo del tiempo: dónde va la ayuda, si se recibe correctamente, si se renueva… eQuàliment regula todos los pasos", añade.

La herramienta cuenta con un sistema Cloud -almacena toda la información en una 'nube'- al que pueden acceder tanto los servicios sociales de los ayuntamientos como los responsables de las entidades y, finalmente, los voluntarios. Al ser un un servicio multidireccional, se ve mejorada la cooperación entre todos los actores de la cadena y el control de stocks e incidencias se vuelve más preciso. Roqué y Lavado lograron cubrir esta necesidad a través de la tecnología, una labor que ha sido reconocida en varias ocasiones.

Mejor programa informático aplicado a la innovación social

Sin ir más lejos, en 2014 la Fundación Barcelona Digital les premió como el mejor programa informático aplicado a la innovación social y en 2015 fueron finalistas de los Premios Corresponsables, especializados en la responsabilidad social de las empresas. La 'picaresca', apunta Lavado, se ha logrado reducir en aquellos ayuntamientos donde funciona de forma integral eQuàliment.

"Hemos logrado racionalizar las entregas por perfiles y eliminar duplicidades. Con la aplicación se pueden contrastar bases de datos y bloquear a aquellas familias que ya han recogido su donación en otro municipio". "Cuando algo se ordena, se vuelve más justo y equitativo", completa Roqué. Desde algunos municipios consultados celebran que con esta aplicación las donaciones de comida "se ajusten cada vez más a las necesidades".

Los impulsores de este proyecto asumen la exigencia de un reto que se inició en 2009 con un 'piloto' pero que no empezó a dar sus frutos hasta 2011, año en el que lograron sus primeros 'clientes', los ayuntamientos de El Prat, Terrassa, Igualada y Santa Coloma de Gramanet. Desde entonces, han sumado nuevos consistorios y muchas más entidades -algunas inicialmente reacias a 'digitalizarse'-, con las dificultades que conlleva llegar a acuerdos en un tema tan sensible como este.

Dar el salto a otras comunidades autónomas

"Al principio, cuando la colaboración entre municipios y entidades era todavía incipiente, no era fácil promover la implantación de esta herramienta, pero en la actualidad los ayuntamientos que poseen eQuàliment se muestran totalmente satisfechos y el Banco de Alimentos de Barcelona lo ve como un gran aliado para sus proyectos de racionalización y mejora del servicio", sostiene Lavado. De la mano de la FESBAL, explican, esperan poder dar el salto al resto de España para darse a conocer en otras comunidades autónomas; de hecho, en los próximos meses está prevista una primera toma de contacto con los responsables de los servicios sociales del Ayuntamiento de Madrid. En la capital catalana ya han logrado implantar su herramienta en cuatro distritos y todo apunta a que ampliarán su zona de influencia en lo que queda de año.

"La demanda de alimentos se ha estabilizado", reconoce el director estratégico. "El problema es que no ha bajado del techo tan alto al que llegó en 2013, uno de los años más crudos". Las solicitudes de ayudas persisten y hay que seguir buscando soluciones que faciliten su acceso a los más necesitados.

En ocasiones, cuando algunos ayuntamientos se han encontrado con dificultades presupuestarias, la propia empresa de Roqué y Lavado busca sponsors que financien la implantación de eQuàliment. Para Roqué, una de las facetas más relevantes de eQuàliment es su potencial como herramienta para obtener información relevante a nivel territorial, por ejemplo para precisar el mapa de la pobreza. "El Banco de los Alimentos cubre el 60% de lo que se distribuye en ayuda alimentaria pero es imposible saber el destino del porcentaje restante. Lo que sí sabemos es la información específica de los ayuntamientos en los que funciona eQuàliment y que representan el 40% de la población catalana.

Estos datos aportan una dimensión territorial al problema y permiten que se puedan hacer previsiones más precisas e incluso motivar decisiones políticas en forma de campañas para recaudar alimentos en zonas concretas". ¿Acaso toda esta planificación, gestión, distribución y control de las ayudas alimentarias no debería ser responsabilidad de los propios ayuntamientos para con sus ciudadanos? "En un mundo ideal, sí. Probablemente sería el mismo mundo en el que nosotros no deberíamos haber creado una aplicación que ofrece apoyo logístico a los consistorios e instrumentos de control y gestión al resto de actores del tercer sector social", concluye Lavado.

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