Guía para no perderse en el litigio entre Aragón y Catalunya por las pinturas de Sijena
El Tribunal Supremo ha ordenado al MNAC que devuelva al monasterio de Huesca las pinturas murales que el museo tiene expuestas desde el año 1961, después de ser rescatadas por la Generalitat de un incendio durante el inicio de la Guerra Civil.

Barcelona--Actualizado a
El Tribunal Supremo ha confirmado esta semana la sentencia que ordenaba al Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) a devolver a Vilanova de Sijena (Huesca) las pinturas murales de la sala capitular del monasterio, expuestas en el museo desde 1960. Este es uno de los tres litigios abiertos hace una década, en pleno Proceso, entre Catalunya y Aragón. ¿Cuál es el origen del conflicto? ¿Cómo empezó este laberinto judicial? ¿Qué puede pasar con las obras si se trasladan?
Repasamos todos los capítulos de una historia en la que se han escuchado todas las partes implicadas menos la más importante: la técnica, la artística. Restauradores y conservadores alertan de que el traslado es un peligro para la conservación de unos frescos que un día ya fueron rescatados de las llamas y que ahora vuelven a enfrentarse a las llamas de un fuego político y jurídico que ya hace demasiado tiempo que dura.
¿Cómo llegaron las obras en Catalunya?
Las pinturas murales expuestas en el Museu Nacional d’Art de Catalunya desde los años sesenta, originariamente formaban parte de la sala capitular del Monasterio de Sijena (Huesca), fundado en 1118 por la reina Sancha de Castilla, esposa de Alfonso I el Casto. En 1936, unos milicianos incendiaron el monasterio y la Generalitat republicana envió una expedición, encabezada por Josep Gudiol, para intentar salvar lo que pudieran. Con la voluntad de conservar y restaurar las obras, algunas piezas fueron a parar directamente al MNAC y otras a manos del Obispado de Lleida. A grandes rasgos, así es como llegan las obras en Catalunya.
El origen del conflicto
El origen del conflicto arranca con el traspaso de parroquias aragonesas del Obispado de Lleida al Obispado de Barbastro. El obispado trasladó la sede a Lleida después de la conquista de la ciudad en el siglo XII y siempre había estado integrado por parroquias catalanas y aragonesas. En 1995 una resolución papal partió en dos la diócesis de Lleida.
La segregación supuso que las 111 parroquias aragonesas de la diócesis se integraran al obispado de nueva creación de Barbastro-Monzón. En 1998, el Vaticano decidió que las 113 obras de arte originarias de estas parroquias que había en el Museo Diocesano de Lleida pertenecían a las parroquias. Desde entonces, el obispado de Barbastro-Monzón las ha reclamado, primero por la vía eclesiástica y después por la vía civil y penal. Y hasta día de hoy. En todos los casos, la disputa siempre ha sido la misma: la propiedad de las obras.
¿Cuándo y por qué empezó el proceso judicial?
En total, hay tres litigios abiertos entre Catalunya y Aragón. El primero se remonta a los años 80, cuando la Generalitat compró a las monjas de Sijena las obras que había rescatado durante la Guerra Civil –y que ya tenía expuestas– y otras piezas como pinturas y esculturas, cajas sepulcrales, joyas y diferentes objetos litúrgicos y domésticos. Todas pasaron a formar parte de la colección del MNAC y algunas de ellas se depositaron en el Museo de Lleida diocesano y comarcal.
Años más tarde, la monja María Virginia Calatayud inició los trámites para reclamar que las obras volvieran al monasterio. Aragón reclamó el derecho de retracto sobre estas obras para comprarlas al mismo precio que las vendieron las monjas años atrás. En 2012, el Tribunal Constitucional le negó este derecho. Tres años más tarde, un juzgado de Huesca declaró nula la venta. La Generalitat, el MNAC y el Museo de Lleida presentaron recursos de casación ante el Tribunal Supremo contra la sentencia de la Audiencia de Huesca.
El segundo litigio tiene que ver con los frescos que ahora el Supremo obliga el MNAC a devolver. En 2016, un juzgado de Huesca ordenó la devolución y ahora el Supremo la confirma. Finalmente, el tercer litigio hace referencia a otras piezas: tallas, documentos y obras litúrgicas que llegaron al MNAC a través de otras compras o donaciones. De momento, los juzgados de Huesca lo cuestionan y han ordenado estudios para determinar quién es realmente el propietario.
El precedente de las obras que ya se llevaron
Uno de los momentos más tensos de toda esta guerra política y judicial fue el 11 de diciembre de 2017, cuando agentes de la Guardia Civil irrumpieron de madrugada en el Museo de Lleida para llevarse 44 obras del Monasterio de Vilanova de Sijena para devolverlas al lugar de donde provenían a raíz de una sentencia de la Audiencia de Huesca. Hacía pocas semanas de la celebración del referéndum del 1-O y Catalunya estaba sometida a la aplicación del artículo 155. La causa llevó a juicio a varios consellers de Cultura como Lluís Puig o Santi Vila por oponerse al retorno.
Las obras volvieron al monasterio aragonés, pero a día de hoy solo hay expuestas 28 de las obras en litigio, 19 de las cuales provenían de Lleida y nueve más del MNAC. El resto siguen depositadas en el almacén y se desconoce el estado de conservación.
¿De quién son las obras legalmente?
Esta es la gran disputa: la titularidad de las pinturas. ¿De quién son propiedad las obras? Según el Tribunal Supremo, el MNAC –que durante casi un siglo ha hecho el trabajo de protección y conservación de las obras– tenía las pinturas murales de Sijena como depositario y no como propietario. Y esta condición justifica que las obras tengan que ser devueltas.
La Generalitat nunca ha discutido su propiedad, pero defiende que el MNAC compró los frescos a las monjas que ocupaban el monasterio de Sijena durante los años 80.
¿Qué puede pasar con las pinturas si se mueven?
Se trata de un conjunto medieval de pinturas que todos los expertos han recomendado no tocar más, puesto que durante el incendio ya se deterioraron mucho. No obstante, el Supremo no ha hecho prevalecer la obligación de preservación patrimonial en ningún momento.
En 2020, los abogados del MNAC consiguieron parar el retorno provisional de las pinturas por la extrema fragilidad de las pinturas y porque el monasterio no cumple las condiciones exigibles para poder trasladarlas. Entonces, las conclusiones de los informes técnicos que presentó el museo, entre los cuales está el del restaurador de la Capilla Sixtina, Gianluigi Colalucci, y el de la ingeniera experta en conservación de pintura mural Simona Sajeva, eran que es imposible trasladar los murales sin dañarlos y desaconsejaban reintegrarlos en un espacio con condiciones inciertas.
¿Qué dice el Govern catalán? ¿Y aragonés?
El Govern de la Generalitat actual, a diferencia de los anteriores –bajo partidos independentistas–, respetará la decisión de los tribunales dejando a manos del MNAC la ejecución del traslado. El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha dicho que su Ejecutivo no obstruirá el cumplimiento de la orden judicial. Los encargados de resolver la ecuación serán los técnicos del MNAC, que es "quien marca los ritmos". "Tendremos que entrar en un debate técnico y la voz la tendrán que tener los expertos", ha afirmado.
El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha celebrado la decisión y considera que la sentencia "cierra categóricamente el litigio a favor de los aragoneses y la integridad de su patrimonio cultural". Anteriormente, el expresidente aragonés, el socialista Javier Lambán, jugó un papel muy activo en el retorno de las obras de Sijena, con cierto anticatalanismo en muchos de sus comentarios y posicionamiento.
¿Cuál es la posición de la Iglesia en el conflicto?
A pesar de que el litigio por las obras de Sijena se ha convertido en un conflicto judicial y político, la realidad es que empezó dentro de la Iglesia, que a través de sus instituciones aragonesas, ha sido activa en la defensa del retorno de las obras de Sijena. La comunidad religiosa titular del monasterio de Sijena cedió los derechos de las pinturas murales al gobierno de Aragón, con la adhesión del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena. Esta cesión fue ratificada por la Comisaria Pontificia, sin necesidad de autorización eclesiástica.
¿Hay más obras de Sijena en otros museos del Estado?
La respuesta es sí, y el gobierno de Aragón nunca ha hecho ninguna reclamación patrimonial por los bienes aragoneses depositados en otros museos del Estado. Solo ha reclamado los que se encuentran en museos catalanes. En el Museo del Prado de Madrid está La Natividad, una pintura que formaba parte del retablo mayor del Panteón Real del Monasterio de Sijena, pintada entre 1514 y 1519.
En el Museo de Santa Cruz de Toledo encontramos La Presentación de la Virgen María en el templo, un fragmento del retablo mayor del Monasterio de Sijena que Aragón no ha reclamado nunca.
El Museo Meadows de Dallas adquirió en 2018 una tabla del retablo mayor del Monasterio de Sijena, la Adoración de los Reyes de Oriente. La compraron a la galería madrileña Caylus, en la feria Tefaf de Nueva York, después de que la galería la comprara por 120.000 euros en una subasta de la casa suiza Stuker. El gobierno de Aragón no participó en la operación, pero impidió por la vía judicial la subasta de otra tabla del conjunto, Presentación de Jesús en el templo, en la casa barcelonesa Balcli’s.
La Virgen María de los Desamparados se encuentra en Buenos Aires, en Argentina, desde 1949. Se trata de la mesa central del retablo de la Virgen María que se conserva en la Casa-Museo Enrique Larreta como parte de una colección del Museo de Arte Hispanoamericano. Aragón tampoco ha mostrado ningún interés en recuperar esta obra.



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